Fieles oran frente al capitolio para que los legisladores aprueben una ley que brinde un alivio migratorio a los jóvenes ’soñadores’. (Foto/Jaclyn Lippelmann)
Fieles oran frente al capitolio para que los legisladores aprueben una ley que brinde un alivio migratorio a los jóvenes ’soñadores’. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

En los últimos meses, la Arquidiócesis de Washington con todas sus parroquias ha estado muy pendiente de acoger y acompañar a nuestros jóvenes soñadores. El año pasado nuestros jóvenes han  tenido que emprender un camino bastante turbulento en cuanto a la definición de su estado migratorio en Estados Unidos. 

Tal vez, una de las mejores formas en las que hemos acompañado a nuestros jóvenes ha sido el de proporcionarles espacios de encuentro en donde ellos se sientan a gusto para compartir con sus amigos y conocidos, todas sus ansiedades y angustias. Proporcionándoles un ambiente que no les sea ajeno a su diario vivir,  sino, por el contrario, presentarles un grupo que a modo de una familia les brinde la oportunidad de encuentro, de caminar con otros jóvenes que están en situación similar o que son profundamente solidarios con su situación.

La oración ha sido y debe seguir siendo una herramienta muy poderosa del joven soñador. Especialmente durante esta Cuaresma, todos tenemos que sentirnos solidarios con nuestros hermanos y hermanas que muchas veces aislados se encuentran en una constante agonía. Es ese rostro de Cristo al que debemos ayudar, acoger, acompañar y sentirle parte de nuestra comunidad de creyentes. La fe se encarna en nuestra vida cotidiana cuando, con la sabiduría y el amor de Dios, no dejamos de lado al que necesita de nosotros. Somos muchas veces, en la vida  del inmigrante o del soñador, el instrumento de Dios que le habla y le infunde en su vida la esperanza y la confianza en la providencia de Dios.

Jóvenes soñadores ustedes no están solos, todos los sacerdotes de su comunidad hispana en su parroquia están dispuestos a ayudarles y a acompañarles. Por tanto, les invitamos a que se acerquen a sus parroquias, todas tienen información de lo que acontece a diario respecto  al proceso de inmigración en la nación. Siempre se están ofreciendo seminarios de información y actualización de las leyes inmigratorias por parte de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Washington. Ojalá sean muchos los que se animen a hablar con su sacerdote al respecto y, nuevamente, les recuerdo la oración mueve montañas y aquellos que permanezcan en Jesús durante la tormenta, Él mismo amparará sus vidas y sus futuros.
Continuemos avanzando en nuestro camino cuaresmal unidos en oración por nuestro queridos jóvenes soñadores.