Una religiosa recibe de manos del obispo electo Michael William Fisher la comunión durante una misa celebrada en la capilla del Centro 
Pastoral de la Arquidiócesis de Washington. (Foto/Jaclyn Lippelmann)
Una religiosa recibe de manos del obispo electo Michael William Fisher la comunión durante una misa celebrada en la capilla del Centro Pastoral de la Arquidiócesis de Washington. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

La semana pasada el papa Francisco nombró como obispo auxiliar de Washington a monseñor Michael Fisher, vicario del clero. Con casi treinta años de experiencia y servicio sacerdotal, el nuevo obispo electo ha sido el pastor de almas y amigo cercano de los sacerdotes que sirven a las comunidades parroquiales de nuestra arquidiócesis. Monseñor Fisher es un hombre solícito y de oración, con un alma evangélica y profundamente humilde, su actitud de escucha y su alma siempre misericordiosa,   le hacen el obispo santo y bueno que indudablemente continuará apoyando el trabajo de nuestro pastor, el cardenal Donald Wuerl.

Durante los últimos años monseñor Fisher se ha interesado en acercarse y comprender mucho más a fondo la transformación que nuestras parroquias y comunidades experimentan. Es evidente que hoy la mayoría son parroquias multiculturales, donde la presencia hispana continúa creciendo en el seno de tantas otras culturas y nacionalidades que también están presentes en las comunidades parroquiales. Como vicario del clero ha participado e impulsado a más de 15 sacerdotes de habla inglesa a que participen en un programa bilingüe que les ayude a aprender español, para poder servir mejor a las comunidades bilingües de nuestra arquidiócesis. Las familias inmigrantes no son desconocidas para él, quien años atrás ha tenido una muy buena inmersión cultural en el propio ejercicio de su trabajo y servicio sacerdotal en algunas de nuestras parroquias.

En nombre del cardenal Donald Wuerl es mi deseo invitarles a la misa de ordenación episcopal de monseñor Fisher que será el próximo viernes 29 de junio a las 2 de la tarde en la Basílica Nacional de la Inmaculada Concepción. Oremos todos juntos para que este nuevo obispo que el Señor en su misericordia le da a nuestra arquidiócesis sea el pastor perseverante que conduzca a las ovejas por el buen redil y cuidándolas sea un instrumento bueno del amor de Dios en la vida de nuestra comunidad inmigrante de la arquidiócesis. 
Mi bendición y oración por todos  ustedes.