Varias personas posan junto a una estatua de cera del papa Francisco en Dublín, Irlanda. (Foto/EFE)
Varias personas posan junto a una estatua de cera del papa Francisco en Dublín, Irlanda. (Foto/EFE)

Música, bailes y encuentros entre peregrinos de todo el mundo amenizaron la Misa de clausura del IX Encuentro Mundial de Familias que ofició el domingo el papa Francisco en el Phoenix Park de Dublín, ante más de 500.000 fieles.

Con esa multitudinaria eucaristía, el pontífice puso punto final a su visita de dos días a Irlanda para participar en esa reunión de las familias católicas que se celebra cada tres años.

Para entretener al casi medio millón de personas reunidos, los organizadores del encuentro prepararon un programa de 12 horas de actividades -antes y después de la misa-, con artistas locales y llegados de Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Austria, Francia, India, Canadá, y Latinoamérica.

Entre otros, figura el dublinés Paddy Moloney, líder y fundador del legendario grupo de folk The Chieftains, a quien el rey Felipe VI otorgó este mes la Encomienda de la Orden del Mérito Civil por su enorme contribución en la promoción de "la música celta y tradicional".

De ese total de 500.000 almas, hasta 20.000 han llegado de todos los rincones del mundo al Phoenix Park, la zona verde urbana más grande de Europa con 700 hectáreas, pobladas hoy por un mar de banderas, muchas de ellas vaticanas, españolas, estadounidenses e irlandesas.

El color predominante, por supuesto, fue el amarillo, que tiñe estandartes, bufandas, gorras, chubasqueros y cualquier otro souvenir que se ha vendido esta semana en las calles de Dublín con motivo de la visita de Francisco, 39 años después de la que efectuó Juan Pablo II.

Este festival, destacó la organización, es el evento al aire libre más multitudinario que se ha celebrado este año en el continente.

"El ambiente es fantástico", dijo Julia Ortega de 65 años, que viajó a Dublín desde Santander (norte de España) con su hermana, Juana, de 73, para "vivir la experiencia" de una misa oficiada por el Papa, a quien pedirían, si tuvieran la oportunidad, que siga reformando la Iglesia.

"Tiene que hacer mucho más, tomar medidas, por ejemplo, para asegurar que no habrá más abusos de menores, ayudar a las víctimas y castigar a los culpables. Cualquier avance atraería a más practicantes, como permitir a los sacerdotes que se casen", aseguró Julia.

A su hermana Juana le llamó la atención el ambiente en el Phoenix Park, donde, a pesar de la lluvia y el viento, "hubieron muchísimas familias con niños, algunos de ellos muy pequeños en sillas, tronas, etcétera. Me gustó ver esto." EFE