Foto/cortesía SFIS
El hermano Gerald Hopeck, director de la escuela St. Francis International, rodeado de los estudiantes Hennes Zamora, Fernando Llancce, Casey Arévalo, Audry O’hearn y Gina Sun muestran al niño Jesús como el “Regalo Perfecto” en Navidad.
Foto/cortesía SFIS El hermano Gerald Hopeck, director de la escuela St. Francis International, rodeado de los estudiantes Hennes Zamora, Fernando Llancce, Casey Arévalo, Audry O’hearn y Gina Sun muestran al niño Jesús como el “Regalo Perfecto” en Navidad.
El adviento, tiempo litúrgico pensado como una preparación al nacimiento de Jesús, se inició el domingo primero de diciembre. Los estudiantes de la escuela St. Francis International de Silver Spring (Maryland), al igual que mi-llones de católicos en todo el mundo, iniciaron un proceso de reflexión sobre la importancia de la Navidad y cual debería ser el regalo perfecto para todos.

Los niños, en compañía de su guía espiritual, el hermano Gerald Hopeck OFM, meditaron durante varios días sobre el nacimiento de Jesús y el amor de Dios para con sus hijos. También revisaron relatos bíblicos vinculados con las condiciones humildes en la que llegó al mundo el hijo de Dios.

Durante varias jornadas de reflexión todos entendieron que el mejor regalo que Dios le pudo hacer al mundo, es enviar a su propio hijo para que se haga hombre y nos salve del pecado.

Asimismo, los estudiantes de St. Francis International School aprendieron la importancia del encendido de las velas durante el Tiempo de adviento.

Durante una visita de El Pregonero a la escuela St. Francis International un grupo de estudiantes, liderados por Hennes Zamora (11) y secundado por Casey Arévalo (6), Audry O’hearn (10), Gina Sun (6) y Fernando Llancce (6), explicaron que el “Regalo Perfecto” en Navidad siempre será el niño Jesús, no sólo por lo que re-presenta para los cristianos, sino por el mensaje de amor, humildad y entrega que nos enseñó.

“El niño Jesús es el mejor regalo que Dios nos pudo dar a todos”, aseguró Hennes Zamora. Gina Sun, agregó, que en su casa el niños Jesús “siempre tiene un pesebre esperándolo”.

El pasado 6 de diciembre todos los alumnos de St. Francis International School participaron en una fiesta de confraternidad en espera de la NocheBuena.

Asimismo, el hermano Gerald Hopeck invitó a todos los feligreses para que participen en una presentación especial de Navidad la próxi-ma semana, en donde los niños representarán un nacimiento en vivo.

También recordó que la tradición católica nos indica que se enciendan un total de cuatro velas, las cuales tienen un significado particular. La primera da cuenta de como la luz de la esperanza se imponen a las tinieblas; la segunda habla de la humildad y el tiempo de preparación. La tercera es en referencia a los pastores, símbolos de espe-ranza; y la última rememora al ángel que anuncia el amor de Dios al hacerse hombre.

Nacimientos en vivo

La parroquia St. Martín de Tours, al igual que varias iglesias hermanas de la ruta 355 de Gaithersburg (Maryland), realizará actividades relacionadas con la llegada del Niño Jesús. La representación de pesebres en vivo y relatos históricos sobre Navidad serán la principal atracción que podrán disfrutar los visitantes.

Las presentaciones serán 20 y 21 de diciembre (6:30 a 8:30pm). El 22 de diciembre será de 2:30 a 5:00pm. La entrada es gratis y se regalará chocolate caliente y café, pero las donaciones son aceptadas.

Entre las iglesias que participarán de los pesebres en vivo se encuentra Epworth United Methodist, Gaithersburg Presbyterian, Good Shepherd Lutheran, Grace United Methodist, entre otras.

Tradición viva

En el tiempo de Adviento, con el que se inicia el ciclo litúrgico de Navidad y un nuevo año litúrgico, el pueblo de Dios que peregrina en el tiempo redescubre la tensión entre la primera venida histórica de Jesucristo y la segunda que marcará el fin de los tiempos.

La espiritualidad del adviento encamina a los cristianos a profundizar la perspectiva de la vida, a la vez que prepara a la Iglesia para conmemorar la venida del redentor, celebrada en cada Navidad.

El color de los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote es el morado, igual que en Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia.

Son cuatro velas las que se ponen en la corona de Adviento. Según la tradición, se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de Adviento, al hacer la oración en familia. Se acostumbra usar diferentes colores: una morada, una roja, una rosa y una blanca.

Hay quienes acostumbran poner tres velas moradas y una rosa o blanca. Se prenden primero las moradas que nos recuerdan que es tiempo de penitencia, de conversión. La blanca o rosa significa la alegría de la llegada de Jesucristo.