Niños buscan compartir un ración de alimento. (Foto/VN)
Niños buscan compartir un ración de alimento. (Foto/VN)

La oficina para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas acaba de publicar el informe titulado "El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018" que desvela que hay seis millones de personas más que en 2016; que padecen las dramáticas consecuencias de la falta de alimentos.

"En estos momentos hay 821 millones de personas que sufren hambrunas. De todas ellas, 492 millones necesitan una acción humanitaria urgente. Eso supone que el hambre ha aumentado en todo el planeta por tercer año consecutivo", se lee en el documento.

Este incremento se debe en gran medida a la proliferación de conflictos violentos y de perturbaciones relacionadas con el clima, según explica la Organización.

El informe, revela además que unos 155 millones de niños menores de cinco años padecen desnutrición crónica (estatura demasiado baja para su edad), mientras que 52 millones sufren de desnutrición aguda, lo que significa que su peso es demasiado bajo para su estatura.

Estas tendencias son consecuencia no sólo de los conflictos y el cambio climático, sino también de profundos cambios en los hábitos alimentarios y de las crisis económicas.

“Esto ha hecho saltar alarmas que no podemos ignorar: no acabaremos con el hambre y todas las formas de malnutrición para 2030 a menos que abordemos todos los factores que socavan la seguridad alimentaria y la nutrición. Garantizar sociedades pacíficas e inclusivas es condición necesaria para ese objetivo”, aseguran los dirigentes de la ONU.
La hambruna golpeó diversas zonas de Sudán del Sur durante varios meses a principios de 2017, y existe un grave riesgo de que vuelva a producirse allí, así como de que aparezca en otros lugares afectados por conflictos, en especial el noreste de Nigeria, Somalia y Yemen.

Los expertos advierten que incluso en regiones que no sufren de tanta violencia, las sequías o inundaciones -ligadas en parte al fenómeno climático de El Niño-, así como la desaceleración económica mundial, han llevado también a un deterioro de la seguridad alimentaria y la nutrición. Vaticano News