Gran preocupación por los recortes presupuestarios y falta de apoyo a los programas que ayudan a tratar la violencia doméstica y sus consecuencias mostraron, esta semana, los líderes de cinco organizaciones durante un evento sobre el “mes de prevención de la violencia doméstica”.

“Más de mil mujeres latinas se hubieran quedado sin apoyo, sin recibir terapia y servicios legales gratuitos en Washington, DC, si se hubiera cerrado nuestra organización”, manifestó Anne García, trabajadora social de Women Empowered Against Violence (WEAVE).

La coalición de Agencias Latinas Unidas Contra la Violencia Doméstica de Washington dijo: “No más a la violencia doméstica” y pidió apoyo a los gobiernos e instituciones.

WEAVE, como parte de la coalición, es una de las pocas agencias que se encarga de dar asistencia a las mujeres por casos de violencia doméstica. El año pasado recibió 85 mil dólares del gobierno local para seguir funcionando, lo cual es considerado poco para financiar sus programas y, por esa razón, han tenido que suspender algunas actividades como visitas a las escuelas públicas para dar charlas informativas y de prevención a los estudiantes sobre la violencia doméstica, enfatizó García.

“Nosotros recibimos visitas de unas 30 personas que llegan a pedir información y además se atienden unas 15 llamadas telefónicas”, manifestó Anne García al hablar de la demanda mensual por casos de violencia doméstica.

María Gómez, presidente de Marys Center, manifestó que debemos evitar la violencia doméstica comenzando por no gritar en nuestros hogares, a nuestros familiares e hijos y, más bien, debemos tratar de educarles sin violencia.
Gómez, quien manifestó también preocupación por el recorte de fondos, dijo que se le han recortado los fondos en un 30 por ciento.

Dilcia Molina, coordinadora del proyecto “entre amigas” de la Clínica del Pueblo, manifestó que “no hay todavía una organización especializada, con programas que trabajen específicamente contra la violencia doméstica”.

Martina Bautista de origen guatemalteco, quien fue abusada por su pareja, a las personas que sufren violencia doméstica: “Luchen por ustedes, yo no pude hacerlo debido a las amenazas que recibía constantemente de mi pareja, hasta que mi hermano me ayudó a salir adelante”.

Explicó que la ayuda directa la recibió de su hermano Elineo, quien llamó al 911, luego que un día el agresor les golpeo a los dos. “No te quedes callada como lo hice yo, no tengas miedo y denuncia tu caso...”, dijo Bautista, quien abrazó a su hermano al darle las gracias.

Frente a esas situaciones, Marc Haufrect, director legal de la organización Mil Mujeres, manifestó que hay asistencia legal para las que son abusadas por casos de violencia doméstica y muchas de esas personas pueden recibir visas o asilo para luego entrar en un proceso de legalización que podría terminar en residencia permanente y hasta en ciudadanía.

Por su parte, Mercedes Lemp, directora ejecutiva de la Oficina para Asuntos Latinos de la Alcaldía, dijo que hay fondos para las organizaciones y para ello tienen que pedirlos y competir por ellos.

“No tengan miedo para buscar recursos en el gobierno, si viven en Washington, DC. Aquí existe ayuda que nosotros podemos ofrecer a las organizaciones que trabajan en contra de la violencia doméstica”, anotó Lemp.