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ARQUIDIÓCESE DE WASHINGTON, Sirviendo a la Communidad
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Sunday, February 25, 2018
An image.
  • El estado de sitio y el horrífico miedo cotidiano en el que viven los inmigrantes y refugiados debido a la insana retórica de usar iterativamente adjetivos insultantes –que no se condicen con la realidad, la decencia y la ética cristiana– es una inaceptable afrenta no solo a la memoria y la historia, sino también a las raíces fundacionales de un país hecho por inmigrantes.
  • Cuando narramos una historia no la contamos para nosotros mismos, sino para los demás, para comunicar sentido, historia y lugar de pertenencia que sea la ‘otra cara de la acción’ para ser comprendidos y ser más ‘real’. 
  • Estos no son momentos de pasividad, menos de resignación. Es ‘la hora de sacudirnos de esa postra-ción negativa que es la resig-nación que nos hace creer que podemos vivir mejor si esca-pamos de nuestros problemas’ (papa Francisco), que nos hace creer que los conflictos se solucionan por generación espontánea.
  • Da igual dónde, da igual cuándo, la sin razón del nativismo, la demagogia del nacionalismo y la obsesión por el ‘brillo del oro’ que produce ceguera. 
  • Tantas veces, innumerables veces a lo largo de nuestra existencia, tomamos decisiones cuyas consecuencias definirán no solo quiénes somos o la calidad de la madera de la que estamos hechos, sino también nuestro futuro, mediato e inmediato, y a no   dudarlo, ténganlo siempre presente, el de nuestros vástagos. 
  • Antonia Álvarez madre de tres ‘dreamers’ –jóvenes beneficiados con el programa DACA– y de una hija nacida en Estados Unidos ayuna, en los predios del Capitolio, para abogar por la pronta  aprobación del DREAM ACT que permitiría a sus hijos y a otros 800 mil ‘soñadores’ permanecer en el país y obtener un camino hacia la ciudadanía.
  • En nuestro quehacer político-cultural prima un anti-intelectualismo que se nutre de una falsa noción de democracia que entiende que “mi ignorancia es tan buena como tu conocimiento”. Constante a la que se suma el sambenito ‘fake news’ que desfigura las ‘verdades’ de la manera más grosera.
  • Décadas atrás se solía decir erróneamente que el hispano una vez que se asimilaba se terminaba olvidando de su lengua materna. Hoy, los medios hispanos siguen creciendo gracias a que hay lectores más exigentes.
  • Los retos que enfrentan los ‘dreamers’ han mantenido vivo el fuego de sus sueños que los hacen parte inseparable de la fábrica social de nuestra     comunidad.
  • Con un magnífico festival de arte, comida y culturas asiáticas, ‘IlluminAsia’, Freer Gallery of Art del Smithsonian abrirá, este fin de semana, nuevamente sus puertas, luego de 18 meses de renovación. 
  • Un pueblo sin escritura es un pueblo sin historia que se registre. Ergo, una comunidad sin  periódicos es una comunidad en el olvido.
  • A María K. la trajeron sus padres a Estados Unidos procedentes de Puebla, México, a los seis meses de nacida.  Primero vino el padre y luego la madre.
  • La eliminación del programa de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, sigla en  inglés), conocidos como ‘soñadores’, cercenaría los sueños y el futuro de más de 800 mil jóvenes –educados en el sistema escolar público y que hoy cursan estudios universitarios– quienes se verían expuestos a una deportación inmediata.
  • ¿Cómo se podría tener un verdadero diálogo si no se tiene la información necesaria? Imposible poder tener una legítima discusión o debate sin una información cabal.
  • La Constitución provee una estructura de Gobierno que preserva y proteje el derecho a la vida –en todas sus formas–, la libertad y la búsqueda de la felicidad proclamada en la Declaración de Independencia de Estados Unidos, una declaración de Guerra y de principios de igualdad y oportunidad para todos que definen el carácter fundacional de nuestra nación y de lo que significa ser ‘americano’.
Editorial
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  • El estado de sitio y el horrífico miedo cotidiano en el que viven los inmigrantes y refugiados debido a la insana retórica de usar iterativamente adjetivos insultantes –que no se condicen con la realidad, la decencia y la ética cristiana– es una inaceptable afrenta no solo a la memoria y la historia, sino también a las raíces fundacionales de un país hecho por inmigrantes.
  • Cuando narramos una historia no la contamos para nosotros mismos, sino para los demás, para comunicar sentido, historia y lugar de pertenencia que sea la ‘otra cara de la acción’ para ser comprendidos y ser más ‘real’. 
  • Estos no son momentos de pasividad, menos de resignación. Es ‘la hora de sacudirnos de esa postra-ción negativa que es la resig-nación que nos hace creer que podemos vivir mejor si esca-pamos de nuestros problemas’ (papa Francisco), que nos hace creer que los conflictos se solucionan por generación espontánea.
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