La defensa de los más pobres y vulnerables es la fundamental premisa de la NOCHE DE CABILDEO 2012 que la Conferencia Católica de Maryland organiza para el próximo lunes 20 de febrero en Annapolis. En ese vigésimo octavo cónclave anual, al que todos estamos invitados, tendremos la oportunidad de abordar, frente a frente, con nuestros representantes estatales los temas que nos afectan y competen. Una invitación por partida doble: de toma de conciencia y de participación a través de nuestras acciones que incidan en crear una sociedad más justa, alentando, también, la participación de los ‘sin voz’ a fin de que puedan transmitir su clamor por un trato justo y digno. La Noche de Cabildeo -catalizador a la participación- no se queda en el diagnóstico, plantea un derrotero de acciones a seguir: un campanazo de lo que se puede lograr si participamos organizadamente y de manera inclusiva.

Una participación decidida es la mejor manera de destacar el expectante lugar ganado por nuestra comunidad en base a esfuerzo y trabajo, sin pedir nada a cambio, solo reclamando la justa oportunidad de trabajar por el bienestar de nuestras familias y de la sociedad en general. En una vital participación puede, por ejemplo, opacar el recrudecimiento del ambiente anti-inmigrante en que vivimos. En ese contexto, de nada vale decir que somos -según el Censo- el grupo minoritario más grande de la nación, si es que no participamos y no nos inscribimos para VOTAR en los comicios. Si los números no se traducen en poder no se avanza. Nos referimos al poder del voto, al poder de la presencia efectiva y coherente que nos permita influir y ser parte de la toma de decisiones que se traduzcan en mejoras educativas, económicas y de salud para nuestra comunidad.

Evitemos el autoengaño y busquemos la manera más efectiva y pragmática de comunicarnos, de transmitir, propiciar y convocar a la ACCIÓN. Tengamos presente -en palabras de Orwell- que ‘el gran enemigo de la claridad es la insinceridad’. La nitidez expresiva de nuestras opiniones no debe ser una mera habilidad retórica, ni siquiera una forma de cortesía, sino ante todo un síntoma de coraje y decencia frente a la magnitud de los retos que enfrentamos. Más aún si vienen acompañadas de hechos irrefutables que si bien pueden irritar a ciertos grupos, también, puede acarrear incomodidades más graves que los denuestos mediáticos de quienes opinan lo contrario. Fingir o callarse o no participar no son los mejores remedios a nues-tros problemas, podrían ser más bien una enfermedad.

Acudamos a la Noche de Cabildeo, que se iniciará a las tres de la tarde en la escuela St. Mary (109 Duke of Gloucester Street) con una orientación en inglés y español, y aprovechemos todos los resquicios para expresar nuestra opinión, nuestro interés de participar en la vida comunal de la nación que nos acogió y adoptó como uno de sus hijos. No esperemos a tener problemas graves para hacer escuchar nuestra voz. El reto de la PARTICIPACIÓN ENTERIZA es un reto de todos, no solo de unos cuantos. Pues, cuánto mayor sea nuestra participación, mayor será el espacio que ganemos para nosotros y nuestros hijos, quienes son y serán en última instancia los beneficiados y continuadores de nuestras acciones. Encontrémonos a mitad de camino para actuar de consuno en todo lo que implique educar a nuestra gente a participar individual o grupalmente. La conciencia participativa se afirma en el ejercicio mismo de la participación, manteniendo un liderazgo valiente, al margen de los errores propios del aprendizaje. El día que tengamos un claro y articulado liderazgo, ese día, podremos trabajar con mayor efectividad en favor del bienestar de nuestra comunidad que tanto lo necesita.