Matthew Velásquez y Casie Mendoza, estudiantes del tercer grado en la escuela St. Francis Internacional, realizan trabajos de  mantenimiento en el huerto escolar.  (Foto/Jaclyn Lippelmann)
Matthew Velásquez y Casie Mendoza, estudiantes del tercer grado en la escuela St. Francis Internacional, realizan trabajos de mantenimiento en el huerto escolar. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

El respeto por nuestra madre naturaleza comienza en el hogar y en la escuela.  La urgencia de que los niños tomen conciencia sobre el cuidado del medioambiente, la necesidad de utilizar adecuadamente los espacios libres para cultivar alimentos básicos, así como la revisión constante del contenido de la encíclica “Laudato si” (Alabado seas, mi Señor) publicada en el 2015 por el papa Francisco, se han convertido en una constante en la escuela católica St. Francis Internacional.  

Todos los miércoles los alumnos de diferentes grados abandonan las aulas para plantar, regar o cosechar lechugas, col, acelgas, zanahorias, hierbas aromáticas y diversas verduras que luego de ser lavadas son destinadas a la cocina de la escuela para ser incluidas en los almuerzos diarios.    

El pequeño huerto, ubicado en uno de los patios interiores del centro educativo, se ha convertido en un lugar de aprendizaje, reflexión y diversión de los alumnos. El director Tobias Harkleroad reconoció que allí todos aprenden la importancia de consumir alimentos más sanos y despertar la conciencia sobre cuestiones de nutrición, reconociendo la necesidad de respetar a la madre tierra que siempre nos recompensa después del esfuerzo y trabajo en equipo. 

Agregó que cada vez que los estudiantes visitan el huerto recuerdan el pedido del papa Francisco sobre el cuidado de nuestro planeta, que es considerado por la Iglesia como la “casa común”, y el ejemplo de San Francisco de Asís en el cuidado de la naturaleza. “ Aquí todos encontramos lecciones sobre nuestra relación con Dios y la belleza de nuestro planeta”.

Harkleroad dijo que los estudiantes, en compañía de sus profesores de ciencia, también repasan la importancia de administrar adecuadamente el agua, de limpiar la maleza para que los rayos solares brinden la energía suficiente a las plantaciones y el uso de nutrientes naturales para enriquecer los cultivos. “Las excursiones a granjas y al Centro de Investigación Ambiental Smithsonian sirven de mucho para que nuestros estudiantes tengan un mejor conocimiento del cuidado de la tierra”. 

El director se mostró muy contento porque la escuela ahora cuenta con una nueva cocina, que incluye más capacidad para congelar y refrigerar los alimentos, con lo cual se puede planificar una dieta más balanceada a la hora de consumir granos, carne, frutas, verduras y le-che. “Es bueno ver que los estudiantes de nuestra es-cuela consumen, por ejemplo, las lechugas cosechadas en nuestro huerto”. 

“La casa común” 

Es importante recordar que en junio del 2015 el papa Francisco publicó la encíclica “Laudato Si” en la que pide tomar conciencia de la problemática del medio ambiente, advirtiendo sobre el calentamiento global y sus graves consecuencias. Allí también hizo una seria reflexión sobre la falta de vivienda, el acceso limitado al agua potable, el consumismo exacerbado y el daño que provoca en la humanidad la indiferencia de los grupos de poder económico en el mundo.

“La tierra clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos”, dice en sus primeras páginas la encíclica papal. 

Pero el texto analiza el tema de la creación desde una perspectiva interdisciplinaria y hacen foco en “la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma (neoliberalismo) y a las formas de poder que derivan de la tecnología (tecnocracia)”.

En el documento el Santo Padre dijo que “quienes tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del calentamiento global”.