Estudiantes piden aprobación del Dream Act. (Foto/archivo)
Estudiantes piden aprobación del Dream Act. (Foto/archivo)
Las estudiantes “soñadoras” de Carolina del Norte trasladaron su causa de los indocumentados al cuadrilátero y con máscara en sus rostros utilizan la lucha libre para crear conciencia sobre el “Dream Act".

El NC Dream Team, conformado por 15 jóvenes de diferentes zonas del estado, algunos sin documentos y otros aliados, se han caracterizado por utilizar diferentes métodos para transmitir su mensaje.

Desde huelgas de hambre, protestas, campañas por las redes sociales para parar la deportación de estudiantes, vigilias, talleres de derechos de los inmigrantes y hasta hacerse encarcelar, se han convertido en el ejemplo de la batalla por conseguir la legalización de los estudiantes inmigrantes.

“Esta idea ha abierto un nuevo universo de posibilidades para crear conciencia en la comunidad en general sobre nuestra lucha social y por ahora ha gustado mucho”, comentó Viridiana Martínez, una de las fundadoras de la organización.

Según Martínez, dos “amigos” del grupo, King Kennie y Jeff Johnson, que a su vez son promotores de eventos en Durham, al norte del estado, crearon el concepto de las “Luchadoras".

Para Martínez, las peleas que libran las “Luchadoras” en el cuadrilátero es la misma que todos los días enfrentan los indocumentados con las leyes que destruyen sus sueños de continuar sus estudios superiores por la falta de documentos.

Según Bouloubasis, el concepto ha gustado mucho en la comunidad estadounidense, que a su vez tiene la oportunidad de aprender sobre la razón del evento y el NC Dream Team.

“Hemos formados líderes que ahora viven en Chicago, Colorado, Washington DC, que continúan trabajando arduamente para lograr se apruebe el Dream Act”, concluyó.

El “Dream Act” permitiría la legalización de estudiantes indocumentados que, entre otros requisitos, entraron al país antes de los 16 años, se hayan graduado de secundaria o su equivalente, y completen al menos dos años en la universidad o presten servicio militar.

La medida fue aprobada en la Cámara de Representantes en 2007 pero no logró los 60 votos necesarios en el Senado para proceder a su votación definitiva, y volvió a quedarse en estancada en 2010.