Luisa y Jorge Duarte, feligreses de la parroquia San Rafael de Rockville, Maryland, llevan 52 años de casados. (Foto/Jaclyn Lippelmann)
Luisa y Jorge Duarte, feligreses de la parroquia San Rafael de Rockville, Maryland, llevan 52 años de casados. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

La comunión plena entre dos seres, implica el compromiso más íntimo de la persona y resulta de una auténtica comunicación, compenetración y amor mutuo que se proyecta en el matrimonio como el de Luisa y Jorge Duarte, feligreses de la parroquia San Rafael de Rockville, Maryland.

La pareja –con 52 años de casados compartiendo dificultades y bendiciones– afirma que el secreto para estar juntos toda la vida es tener una buena comunicación y una comunión espiritual de ideales en todo sentido.

"Además de la comunicación tenemos muchas cosas en común y siempre estamos unidos, entre nosotros no existe 'esto es lo mío y esto es lo tuyo'", según Jorge.

"Nos llevamos muy bien, hablamos mucho, lo compartimos todo. Es una verdadera felicidad que a estas alturas de nuestra vida sentimos el placer de estar juntos", según Luisa.

Se casaron en 1966 –a pocos años de haber llegado de Cuba– y confiesan que superaron muchos desafíos juntos como los típicos retos financieros de los primeros años de casados.

Recuerdan el sufrimiento cuando sus familiares en la isla murieron y no pudieron estar allá debido a las circunstancias.

Tampoco olvidan los tiempos difíciles que pasó toda la familia cuando Jorge sufrió problemas cardíacos a raíz de complicaciones en una cirugía.

"Nosotros, en los momentos de dificultad, siempre ponemos las cosas en manos de Dios y rezamos."

En retrospectiva, no pueden dejar de mencionar la alegría que sintieron cuando nacieron sus tres hijos, las satisfacciones al verlos lograr sus metas y el gozo de ser parte de la Iglesia Católica. Jorge ha contribuido como sacristán y ministro de la Eucaristía, pero juntos se han involucrado en actividades parroquiales y crecido por medio de iniciativas como el cursillo y el encuentro matrimonial.

Gran emoción viven ahora disfrutando de los nietos y recogiendo lo sembrado con amor durante la vida en común.

Jorge, quien ha llegado a los 81 años acompañado por el amor de su vida, trabajó en el Banco Mundial de donde ya se retiró. Por su parte, Luisa trabaja actualmente como técnica de rayos X y como coordinadora de asuntos hispanos en su parroquia.

Vienen celebrando este especial aniversario de bodas desde que cumplieron medio siglo juntos, con una misa jubilar, celebraciones en familia e incluso un viaje a Israel en el cual renovaron sus votos matrimoniales en Caná de Galilea, donde Jesús realizó su primer milagro en un banquete de bodas.

"Estamos muy felices celebrando estos 52 años de feliz unión conyugal, en la cual Dios ha sido el centro", expresaron los Duarte en una reciente entrevista en su parroquia.

El padre David Wells, vicario de San Rafael, afirma que tener a Dios en el centro del matrimonio es fundamental. "Sin Dios no hay amor, no hay compromiso, no hay fidelidad".

Asegura que los matrimonio de hoy están experimentando problemas y el consecuente dolor que ocurre cuando Dios no está en el medio de la pareja. Por eso, insiste en que la Iglesia necesita parejas modelo para mostrar a los novios y recién casados los valores, costumbres y otros factores que han consolidado a esos matrimonios. "Ellos son una luz, como una enseñanza viva. Por la forma en que se hablan, se tratan, se respetan y por la amistad que se tienen, ellos representan un ejemplo a seguir".

Subrayando que el matrimonio es una vocación, Wells dice que hombre y mujer no se han escogido solos, sino que ha sido Dios quien los escogió para estar juntos. "Y, si es una vocación, Él les dará toda la gracia que necesitan para perseverar".

Esta pareja se unirá a 600 más en la misa jubilar que oficiará el cardenal Donald Wuerl el sábado 17 de junio en la basílica de la Inmaculada en Washington.