Los líderes hispanos del área, que abogan por los inmigrantes, están esperanzados en que durante el nuevo gobierno Obama-Biden se logre concretar la ansiada reforma migratoria. Coinciden en que la participación cívica de la comunidad es la clave para impulsar los cambios en las leyes de inmigración.

“Queremos que paren las redadas lo más pronto posible y luego comenzar las discusiones serias sobre una reforma. Estamos optimistas, pero nos preocupa que se concentren en la economía y releguen el asunto de inmigración a un plano secundario”, comentó Saúl Solórzano, director de la organización CARECEN.

Otra preocupación es que los dirigentes entrantes pongan énfasis en perseguir a las personas sin documentos en los centros de trabajo y a los empresarios que los contratan. También temen que se concentren en la seguridad fronteriza y dejen rezagadas las iniciativas para cambiar las leyes.

“Para la comunidad inmigrante la reforma de inmigración es una prioridad de primer orden, no de último”, dejó en claro en el marco del inicio de un nuevo mandato presidencial.

Al igual que otros activistas, considera que la solución al problema de los indocumentados yace en las manos de la comunidad, la cual debe movilizarse de diferentes formas.

“Ya sea enviando cartas, contactando las oficinas congresionales, evaluando las decisiones comunitarias, poniéndole atención a cada propuesta, participando en demostraciones para pedirle al gobierno que actúe en el tema”, explicó Solórzano. Considera que se debe exigir a las organizaciones que sean sensatas y no llamen a marchar por marchar.

“Lo que sí esperamos es que mantengan las expectativas y estén dispuestos a movilizarse para presionar al presidente y los congresistas”, dijo.

Creando escenario positivo

Para el activista Ricardo Juárez de la organización Mexicanos sin fronteras, la reforma de inmigración se va a dar en el momento en que las circunstancias lo permitan. “Obama tiene que impulsar una política en la cual deje de hablarse de la inmigración como un peligro o una amenaza y se vea desde una perspectiva beneficiosa.”

Es necesario que él logre imponer la idea de que para resolver los problemas de la economía -dijo- no se puede prescindir de los inmigrantes. “Tienen un rol fundamental en recomponer la situación económica particularmente en sectores que dependen de la mano de obra de los hispanos como la agricultura, los servicios y la construcción.”

Considera que Obama no podrá llevar adelante sus planes económicos sin la ayuda de los inmigrantes y para que esto suceda debe haber una reforma migratoria.

Juárez confía en que Obama emita una orden ejecutiva para parar las redadas y deportaciones.“Así se crearía una tregua en las persecusiones contra la comunidad y nos daría un escenario más positivo para avanzar con la reforma.”

La comunidad latina ya dio su primer paso al darle su voto a Obama, ahora tiene que participar en las actividades convocadas por las organizaciones involucradas con la reforma -dijo. “Hay que mantenerse informado, preparar documentos, ahorrar, ponerse al corriente con los impuestos, tener los papeles que se necesitan, mantener buen récord, estar listos para cuando una reforma se dé.”

Participación: clave

“Sin la participación de la comunidad no se puede hacer nada”, según Gustavo Torres, director de CASA de Maryland. “Hay que salir a las calles, enviar correos electrónicos, llamar a sus representantes.”

Torres se ha reunido en tres oportunidades con miembros del equipo de transición y se muestra optimista. “Entienden los desfíos y luchas; han sido positivos y receptivos.”

Al igual que otros líderes, espera que ‘el nuevo gobierno pare las redadas que destruyen nuestras familias’.

“Obama se comprometió a pasar la reforma migratoria y es lo mínimo que esperamos del nuevo gobierno”, destacó Torres.