Abogados Edward González y Albert Coto.(Fotos/Javier Díaz)
Abogados Edward González y Albert Coto.(Fotos/Javier Díaz)
Después de ser afectadas por la crisis hipotecaria, ahora algunas familias celebran, otras abusan y algunas siguen buscando soluciones.

Con el apoyo de la organización CARECEN, el salvadoreño Wilber Prudencio logró que el banco le redujera de 6 al 4 por ciento la tasa de interés y de $2600 a $1.800 la mensualidad de su casa en Beltsville, Maryland. Después de dos años, planea solicitar una segunda modificación para mejorar las condiciones.

“Estoy feliz, muy contenta y agradecida con CARECEN por la ayuda brindada. Las modificaciones están ayudando a muchas familias”, agregó la salvadoreña Ana Guzmán durante una feria de vivienda en Washington. En su quinto intento, logró reducir de 7 al 3 por ciento el interés hipotecario y de 2.500 a 981 dólares la mensualidad.

Su hermana estuvo cinco años sin pagar su vivienda en Capitol Heights e incluso tuvo que abandonarla, pero CARECEN logró modificar el préstamo y bajar las mensualidades de 2.100 a 841 dólares.

Algunas personas abusan del sistema -afirmó un re-presentante bancario durante la feria-. Puso el ejemplo de una familia que lleva cinco años sin pagar la casa y el banco le envía los documentos de modifica-ción, reduciendo el capital e intereses, sin requerir documentación y los propietarios rechazan la oferta.

Este asesor comentó que su banco trata de negociar casi en un cien por ciento de los casos, a sabiendas que un embargo acarrea gastos legales y derivaría en una venta al precio inferior del mercado. Por eso, prefieren acceder a un arreglo más simple con el dueño.

Otras entidades bancarias dificultan y alargan el proceso, acumulando propiedades embargadas frías, a la espera de obtener ganancias cuando el mercado inmobiliario mejore.

Opciones para no perder la casa

La modificación del préstamo hipotecario es una de varias opciones que tienen aquellos propietarios en dificultades para asumir los pagos de su vivienda.

“Primero intente la modificación con el apoyo de una agencia comunitaria, aprobada por HUD (Departamento de Vivienda). Y si le rechazan el caso, vuelva a intentar”, indicó la consejera de vivienda Dora Beltrán de CARECEN.

Contó que a una familia que asesoran le aprobaron el caso en el séptimo intento. “Hay que intentar las veces que sea necesario. Se están dando muchos casos de fraude, en que le hacen perder su dinero y no solucionan”.

En CARECEN atienden aproximadamente a medio centenar de personas cada mes, les brindan consejos para prevenir el embargo hipotecario, son negocia-dores con el banco y les ayudan a mejorar el manejo de las finanzas familiares.

De modo que los propie-tarios son guiados a aprovechar las opciones que brinda el gobierno. Quienes están atrasados con los pagos de la casa, pueden modificar y lograr reducir el interés al dos por ciento, bajar la mensualidad (en algunos casos a la mitad) e incluso reducir el monto adeudado.

Quienes están al día con los pagos pueden optar por el refinanciamiento y lograr reducir el interés -se facilita cuando hay plusvalía (equi-ty), pero hay bancos que son flexibles.

“No espere hasta que el caso esté muy avanzado -alertó Dora-. Busque ayuda desde el primer mes para que haya más posibilidades de que el banco ayude. Si espera al final, puede perder su casa o contar con la bancarrota como única opción”.

La mediación entre propietario, banco y la corte, es una alternativa para quienes no logran la modificación, explicó Anabell Martínez, consejera de vivienda de CARECEN. “Si no están atrasados en los pagos, hay más posibilidades de modificar rápido el préstamo, mejorar las condiciones e incluso refinanciar sin plusvalía (equity)”.

Para aquellas personas que se han atrasado en el pago de la hipoteca, no les aprobaron una modificación, no califican para un refinanciamiento y ya tienen el récord crediticio conside-rablemente afectado, tal vez la bancarrota puede ser una solución para no perder la vivienda.

“El capítulo 7 puede asumir el préstamo (un proceso de cuatro meses) y eliminar las deudas por tarjetas de crédito a un costo de 1.500 dólares. El capítulo 13 funciona si la persona está muy atrasada en los pagos, le permite hacer un plan de pagos, ponerse al día, puede detener un embargo de inmediato y salvar la vivienda a un costo entre 3 mil a 4.500 dólares”, según los abogados Albert Coto y Edward González (202-822-4970). Ofrecen la primera consulta gratis e incluso la mitad de los honorarios los pueden incluir en el plan de pagos.

Las personas de bajos recursos que necesiten servicios legales probono en casos de vivienda, pueden contactar a Community Legal Services (MD) o Legal Aid Society (DC).

Para información, pida una cita en CARECEN, participe en el próximo taller informativo, busque ayuda llamando al (202) 328-9799.