En los últimos meses los activistas comunitarios y las organizaciones sin fines de lucro se han convertido en los principales aliados de los propietarios que luchan por no perder sus viviendas. Ante la recesión económica los bancos no han tenido más alternativa que implementar diversos programas de modificación de préstamos. El objetivo es evitar el incremento de los embargos en el país.

Hoy se puede observar que la respuesta comunitaria ante los embargos hipotecarios es el ejemplo más claro de cómo las organizaciones locales pueden llenar los vacíos y proporcionar opciones y esperanzas a las familias para un futuro mejor.

Los propietarios en problemas ahora piden a organizaciones como Centro para Préstamos Responsables, LEDC, 1St.Home Alliance, Carecen y Mexicanos Sin Fronteras, así como numerosos activistas comunitarios, que evalúen sus casos de forma individual y les aconsejen de forma gratuita qué hacer si se encuentra atrasados con sus pagos de hipotecas o cómo prevenir la ejecución hipotecaria.

Semanalmente en el área metropolitana se realizan ferias de viviendas en parroquias, centros comunitarios y escuelas publicas donde los propietarios acuden con sus documentos hipotecarios para recibir la orientación de consejeros certificados por el gobierno federal.

Marlene Reyes, activista de la parroquia Santa Rosa de Lima de Gaithersburg, Maryland, dijo que muchos latinos -ya sea por vergüenza o desconocimiento del tema- esperan hasta el último momento para actuar e impedir que el banco les quite sus casas.

“Muchos nos llaman preocupados en busca de asistencia. En algunos casos salen con más esperanza tras recibir orientación sobre distintos programas disponibles. Pero hay casos donde las probabilidades de solución son nulas y se requiere actuar legalmente”, comentó Reyes.

Señaló que hace poco una familia latina de Germantown estaba a punto de perder su casa, pero luego de recibir el asesoramiento pertinente pudieron recuperarla tras la modificación de sus tasas de interés que les permitió el ahorro de cientos de dólares en sus pagos mensuales.

Reyes enfatizó que la crisis ha afectado el acceso a las necesidades más básicas de los latinos, incluyendo servicios de salud y educación de calidad, y ha erosionado las bases de su estabilidad financiera, que son el empleo y la vivienda, subrayó.

La activista precisó que existe un número considerable de casos donde los hispanos, por haber adquirido préstamos de amortización negativa o hipotecas de interés variable, lamentablemente han perdido sus propiedades o tienen la necesidad declararse en bancarrota.

“Es triste comprobar que muchos hispanos tienen problemas legales debido al embargo de sus viviendas o incumplimiento de sus obligaciones contractuales. En esos casos también tenemos alternativas para ayudarlos de manera legal”, acotó Reyes, quien presta servicios de consejería gratuita en el (571)221-0208.

AYUDA GRATIS

• CARECEN (202)328-9799, anexo 29

• LEDC (202)588-5102, anexo 16

• 1St. HOME ALLIANCE (703)580-8838

• Centro para Préstamos Responsables (202)349-1850