La llegada del Santo Padre cobra un valor muy especial en parroquias de inmigrantes como Nuestra Señora Reina de las Américas, en la cual la comunidad hispana es su razón de ser, la que le da vida a la misma, y donde todo extranjero se siente en casa.

"Sin duda que esta visita papal tiene un valor muy especial para nosotros. Agradecemos profundamente al Papa que venga a visitarnos. ...l se une y se hace sensible a las necesidades concretas de la comunidad inmigrante", comentó el párroco Agustín Mateo Ayala.

Un total de 1.100 hispanos conforman esa parroquia, aunque muchos más acuden frecuentemente y participan de los servicios y programas sin estar registrados. Esta comunidad de fe afronta retos muy similares a los que vive cualquier otra parroquia dedicada a servir al pueblo de habla hispana -explicó el sacerdote de origen español.

"Básicamente el reto es mantener vivo el espíritu de la tradición cristiana de nuestros países considerando que el fenómeno de la emigración, desgraciadamente, invita a olvidar nuestras raíces con facilidad, especialmente las tradiciones religiosas", añadió el padre Mateo.

"Es frecuente percibir el olvido de la identidad católica en una sociedad pluralista, donde el laicismo y la preocupación por lo material no ayudan a mantener un espíritu de fe vivo y vibrante", según sostiene el sacerdote.

Quien viene de lejos es bienvenido

En un ambiente parroquial cálido, donde todo inmigrante es bienvenido, se siente en casa y es atendido como en familia, la presencia del Santo Padre es recibida con ese mismo amor, alegría y mucha esperanza.

"En nuestra parroquia se puede sentir que hay mucho entusiasmo porque el Papa va a llegar", según perciben feligreses como la salvadoreña Reina Flores.

"Tenemos la esperanza de que él interceda ante el Señor para que los indocumentados que viven en este país obtengan sus papeles", dijo con fe a nombre de una comunidad que últimamente ha sido afectada por redadas, separaciones familiares, políticas gubernamentales inhumanas y una insensible ola antiinmigrante.

Considera que se trata de un visitante destacado, un líder religioso que ruega por el mundo, que abrirá la oportunidad para agradecer y también pedirle a Cristo. "Su visita es el momento ideal para darle gracias a Dios por nuestras creencias religiosas y pedirle que nos aumente la fe en Dios porque ...l es el único Rey de Reyes, Señor de Señores", subrayó.

Su esposo Rafael Antonio, sostiene que los latinoamericanos tienen que pedirle al Papa que los mantenga en oración. "Qué ruegue por los inmigrantes, para que tengamos trabajo, vivienda y documentos", dijo reafirmando que los que llegaron a este país no son criminales, sino trabajadores.

Para esta familia salvadoreña de Gaithersburg, Maryland, la otrora 'capilla latina' es su hogar de fe desde hace más de diez años, a donde acuden a misa cada domingo y a actividades en días de semana.

Como muchos inmigrantes, se mudaron de Washington a los suburbios, pero no abandonan la que consideran 'su parroquia'.

"Es que nuestra parroquia Reina de las Américas se ha constituido como una gran familia, donde conozco a la gente, me siento cómodo y bien recibido", según explicó Rafael de 55 años. "Además, es una parroquia de puertas abiertas a los inmigrantes", añadió feliz de haber sido acogido allí cuando inmigró.

Como hispanos, ellos están orgullosos de ser el alma de la Iglesia. "Es que somos los que hacemos las procesiones llevando esta vida de fe hacia fuera, para que todos los estadounidenses la conozcan y así invitarles a incorporarse a la Iglesia", dijeron quienes se consideran apegados a la fe católica toda su vida.

"Nuestros padres eran católicos, nos enseñaron a serlo y así nos vamos a morir", destacaron.

Entre los más jóvenes de la parroquia también crecen las expectativas por la visita del Papa. Kiutza Andrade, de 17 años, confesó que espera un mensaje papal dirigido a la juventud y en español. "Sería bueno que hable en nuestro idioma y que influya en los jóvenes para motivarlos a seguir viniendo a la Iglesia y a ser partícipes", comentó luego de participar en una procesión durante la Semana Mayor.

Esta joven nicaragüense recuerda cómo su abuela sembró en ella el amor a Dios cuando era una niña. "Mi abuelita conoció al Papa Juan Pablo II en Nicaragua y me hablaba mucho de él", dijo reconociendo así la raíz de su entusiasmo por la llegada del sucesor en el Vaticano.

Al llegar a Estados Unidos hace una década, esta chica encontró en la parroquia Nuestra Señora Reina de las Américas un hogar de fe donde sus tradiciones religiosas son respetadas, celebradas y consideradas como una riqueza.

"Somos todos como una gran familia, en la cual el padre (sacerdote) nos conoce por nuestro nombre y tiene una comunicación directa con cada uno de nosotros", detalló quien ha cooperado en el ministerio catequético y juvenil.

Se ha integrado de tal forma que en esta misma iglesia donde recibió la confirmación, completando así su iniciación cristiana, ahora continúa participando de los retiros, actividades y servicios religiosos con sus seres queridos. "Mi padrino es diácono y viene desde Manassas cada domingo para participar", dijo como testimonio del imán que tiene Reina de las Américas para muchos hispanos.

"Es que en Reina de las Américas hay un ambiente abierto a los inmigrantes: Llegar aquí es como llegar a tu país y ser recibido con los brazos abiertos", afirmó Kiutza con una fe en Dios que no puede ocultar.

Inmigrantes como ellos, con profunda fe en Cristo y dispuestos a mostrarla, son los que esperan ansiosos la llegada de Benedicto XVI y vivirán su visita como una inolvidable experiencia religiosa.

Historia de la parroquia

La populosa parroquia Nuestra Señora de las Américas, ubicada en el 2200 de la calle California en el noroeste de la capital estadounidense, tiene una rica historia digna de contar.

Desde su construcción en el año 1908 el gran edificio de estilo victoriano, situado en pleno barrio Kalorama del Distrito de Columbia, ha sido utilizado con diversos propósitos: Ha sido escuela industrial, orfanato, seminario, escuela diocesana para niños, parroquia hispana y residencia del Arzobispo de Washington.

EI edificio fue construido por las Hijas de la Caridad para ser la sede de la escuela industrial Santa Rosa, que fue cerrada en 1946 para instalar el orfanato Santa Ana. En 1960, esa institución fue trasladada y empezó la renovación del edificio, que tardó dos años, para inaugurar entonces la Escuela Catedral Latina, seminario operado por sacerdotes diocesanos.

En 1967 se estableció la misión "Capilla Latina" para servir las necesidades espirituales y sociales de una creciente comunidad hispana y portuguesa.

Los fines de semana se celebraban misas en español y portugués y los salones de clase se empezaron a utilizar por las noches para enseñar inglés y alfabetización.

En 1971, eI seminario cerró sus puertas y empezó a operar la escuela Mackin para niños afroamericanos.

El 7 de septiembre de 1986, el arzobispo de Washington en ese entonces, cardenal James Hickey, elevó la misión "Capilla Latina" a parroquia con el nombre de Nuestra Señora Reina de las Américas.

El padre Sean O'Malley fue el primer párroco, actualmente este cardenal ocupa la posición de arzobispo de Boston.

En 1989, la escuela Mackin fue trasladada y en el 2002 eI Arzobispo Cardenal Theodore McCarrick trasladó su residencia del Centro Pastoral al cuarto piso del edificio.

Este edificio continúa siendo residencia del arzobispo capitalino a la vez que ofrece servicios religiosos en español para más de 500 familias.

Actualmente ofrecen misa de lunes a viernes a las 8:15AM y los domingos a las 9:30 y 11 de la mañana y 12:30 del mediodía.

Los inmigrantes hispanos, con profunda fe en Cristo y dispuestos a mostrarla, son los que esperan ansiosos la llegada de Benedicto XVI y vivirán su visita como una inolvidable experiencia religiosa.