La presencia de los acólitos o monaguillos es muy común en las misas dominicales de nuestra comunidad. Esta semana un grupo de niños y jóvenes hispanos de la parroquia St. Catherine Laboure, Wheaton (Maryland), decidieron aceptar el compromiso religioso de convertirse en nuevos servidores del altar y brindar su tiempo para asistir al sacerdote en todas las celebraciones litúrgicas y procesiones.

El rito de instalación fue presidido por el obispo auxiliar de Washington, Francisco González, quien concelebró con al padre Luis Antonio Marroquín y el diácono Bart Serafini.

El obispo González le dijo a los jóvenes que servir en la Iglesia es un privilegio muy especial, que les permite estar cerca del altar, llevar la cruz, vestir la túnica bautismal, sostener el libro de las oraciones y recibir la luz de Cristo.

También hizo una exhortación a los padres de familia para que ayuden a sus hijos en el cumplimiento de sus funciones como servidores del altar, la cual incluye el llegar a tiempo a las misas y atender los requerimientos parroquiales.

“Yo recuerdo con mucha alegría y cariño que desde los siete años fui monaguillo en España. Mi madre me ayudó en todo momento. Siempre se preocupó en que cumpliera con mi asistencia a las misas, reuniones de grupo y retiros. Con el paso del tiempo me gustó tanto servir a Dios que me convertí en sacerdote”, comentó el obispo auxiliar.

Acto seguido, procedió al rito de bendición de los servidores del altar e invitó a los candidatos a servir a Dios y a sus padres para que asuman su compromiso en el altar.

Monseñor González señaló que Dios siempre provee a su Iglesia de ministros idóneos para asistir en el culto divino. “Oremos por estos nuevos y jóvenes servidores del altar. Que Dios les bendiga cuando asuman su tarea de servicio en las parroquias y que la luz de Cristo brille en sus corazones ”.

En esta oportunidad fueron admitidos Erin Ahumada, Jason Solano, Sasha Laredo, Moses Henríquez, Tiffany Laredo, Jocelyn Torres, Angélica Ayala, Michelle Cabrera, Alejandro Figueroa, Vicky López, Emely García, Bianca Domínguez y Christopher Heredia.

Asimismo, Carolina Sorto, Christopher Espinoza, Diana Hernández, Carol Espinoza, Josué Aguilar, Marcela Vega, Jean Barrionuevo, Sheyla Pintado y Ana Cáceres también aceptaron la responsabilidad de ser servidores del altar.

En la Arquidiócesis de Washington los jóvenes de ambos sexos pueden ejercer como servidores de la Palabra y del Sacramento.

Como se recuerda, su Santidad Juan Pablo II dijo en el 2001 que el acólito ocupa un lugar privilegiado en las celebraciones litúrgicas. “Quien sirve en la misa, se presenta a una comunidad. Experimenta de cerca que en cada acto litúrgico Jesucristo está presente y obrante. Jesús está presente cuando la comunidad se reúne para orar y dar gloria a Dios. Jesús está presente en las palabras de las Sagradas Escrituras. Jesús está presente sobre todo en la Eucaristía en los signos de pan y del vino. Él actúa por medio del sacerdote que in persona Christi celebra la Santa Misa y administra los Sacramentos".

Requisitos

Monseñor Francisco González recordó que un servidor del altar siempre es un miembro de la asamblea que asiste al sacerdote y al diácono durante la Eucaristía y en otras ceremonias litúrgicas de tal modo que la liturgia pueda desarrollarse con gracia y reverencia.

Agregó que los servidores se activan y participan plenamente en la celebración con el entendimiento de que, primero y sobre todo, son parte de los reunidos, y así cantan, rezan y guardan silencio con el resto de la asamblea.

También dijo que el ideal es que los servidores sean católicos plenamente iniciados. Los servidores del altar deben haber recibido los sacramentos del Bautismo y de la Eucaristía; pueden servir aun cuando no hayan recibido todavía el sacramento de la Confirmación.

Normalmente reciben la Eucaristía cuantas veces participan en esta liturgia. La edad mínima y el modo a seguir en el horario se dejan a la discreción del párroco. Una edad mínima recomendable podría ser a partir de los nueve años.

Responsabilidades

Según el manual de procedimientos los servidores llevan la cruz y las velas procesionales al inicio de la Santa Misa. También sostienen el Misal Romano para el celebrante cuando no está junto al altar.

Entre sus responsabilidades se destaca el llevar el incensario, así como presentar el pan y el vino junto con el agua, al sacerdote en el momento de la presentación de las ofrendas o asistir al sacerdote cuando recibe éste las ofrendas del pueblo.

De igual manera, ayudan en el lavado de manos del celebrante y asisten a éste y al diácono cuando sea necesario. Cuando no hay un sacristán, los servidores pueden preparar el altar y los vasos sagrados antes de la Misa.

El número de servidores varía según el tipo de celebración.

Entrenamiento

Los nuevos servidores del altar estuvieron dirigidos por Milagro Sorto y Martha Perla, coordinadores del Ministerio de los Servidores del Altar, quienes contaron con la colaboración de Luis Domínguez, Carla Cornejo, Roxana Sorto, Miriam y Emely Miranda.

Durante los entrenamientos los jóvenes recibieron charlas sobre el significado del servicio, la Eucaristía, vestiduras, estaciones del año litúrgico y vocabulario litúrgico, entre otros.