Gerik Castillo, Ángel Summers, Ángel Cuello, Genis Zamora y Patience Timi, alumnos de la escuela católica primaria St. Francis Internacional acomodan artículos para bebés donados para madres solteras de Maryland. (Fotos/Rafael Crisóstomo)
Gerik Castillo, Ángel Summers, Ángel Cuello, Genis Zamora y Patience Timi, alumnos de la escuela católica primaria St. Francis Internacional acomodan artículos para bebés donados para madres solteras de Maryland. (Fotos/Rafael Crisóstomo)
Miles de alumnos de las escuelas católicas que operan en la Arquidiócesis de Washington participaron de diferentes actividades con motivo de las celebraciones de la ‘Semana de las Escuelas Católicas’. Se realizaron misas de agradecimiento a los profesores, padres de familia y religiosos. También se efectuaron concursos de matemática y hasta recolección de artículos para bebés de madres solteras.

El último domingo los niños de las escuela católica primaria St. Catherine Labouré de Maryland participaron de una misa especial en honor a sus maestros. La mayoría de los pequeños llegaron vestidos con atuendos típicos de los países de sus padres, entonando canciones tanto en español como en inglés.

Uno de los lemas más repetidos por los escolares durante la misa fue “ayudando a los demás, servimos mejor a Dios”. Al final del acto litúrgico los niños compartieron algunas de sus experiencias en las aulas escolares.

“Estoy contenta de estar en mi escuela. Mis amigos y maestros son buenos. Yo le pido a Dios que los bendiga en todo momento”, comentó Yesennia Rojas del cuarto grado.

Julio Silva, estudiante de sexto grado de la referida escuela, manifestó que todos los días se levanta contento para ir a estudiar y encontrarse con sus amigos. “Siempre estudiamos juntos. Mis profesores son buenos y siempre se preocupan por todo lo que nos pasa durante el día”.

Los estudiantes de la escuela católica primaria St. Agustín del Distrito de Columbia eligieron la mañana del lunes para participar en un concurso de matemáticas. Más de un centenar de niños, de diferentes grados, respondieron alegremente las preguntas de sus profesores. También se animaron a resolver complicados problemas de matemática.

El objetivo del concurso no era elegir un ganador, sino incentivar la participación de los pequeños en una materia que es considerada compleja o aburrida.

“Mi mamá me ayudó a revisar mis libros. De cinco preguntas sólo me equivoque en dos. Estoy contento por haber participado”, dijo Joseph Lamh.

Tobías Harkleroad, uno de los directores en Saint Francis International School, comentó que este año todos (profesores y alumnos) acordaron privilegiar los actos de solidaridad y amor con el prójimo.

“Desde hace un mese iniciamos la recolección de artículos para infantes. Todo lo obtenido será entregado en breve a diversas organizaciones de asistencia a madres solteras en la zona de Langley Park”, señaló Harkleroad.

Indicó que la “Semana de las Escuelas Católicas” es un magnífica oportunidad para que los niños reflexionen sobre las ventajas de poder compartir la palabra de Dios en la escuela y su importancia para la familia y la comunidad.

Profesores, alumnos y padres de familia compartieron este lunes sus vivencias relacionadas a la recolección de artículos.

Ángel Cuello, Patience Timi y Gerik Castillo, los tres del octavo grado, fueron seleccionados para entregar los objetos a las madres solteras.

Genis Zamora y Ángel Summers, ambos del tercer grado, también fueron elegidos por Saint Francis International School, para estar presentes en la ceremonia de entrega de la donación.

“Estamos muy contentos por la participación de los alumnos y padres de familia del Saint Francis International School”, enfatizó Harkleroad.

Palabras del cardenal

La semana pasada el cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, dijo que el lema para las escuelas católicas “A+ para América” debía mantenerse durante todos los años.

Explicó que para las escuelas católicas de Washington, esto significa que más de 28 mil estudiantes en 98 escuelas católicas, desde el pre-escolar hasta la escuela secundaria, están siendo formados en la fe, mientras aprenden a leer, escribir y a usar las matemáticas.

“Nuestras escuelas en la arquidiócesis, y a través de toda la nación, tienen una reputación bien merecida por sus altos estándares académicos, su formación en la fe enraizada en el evangelio de Jesucristo, y una tasa de graduaciones extraordinariamente alta”, señaló el cardenal Wuerl.

Agregó que la educación católica en todas sus formas tiene como su función primaria la comunicación de la persona y el mensaje de Cristo. Esto se desarrolla a través de una amplia gama de esfuerzos, pero la meta siempre es la misma. “En todas nuestras escuelas católicas los hilos del encuentro con Cristo y su mensaje vivificante están entrelazados en el tejido de nuestra experiencia humana. Las escuelas católicas son el lugar privilegiado donde el crecimiento diario, la educación académica y el desarrollo de la fe caminan de la mano”.

Buscando alumnos

Es importante recordar que el sistema nacional de escuelas católicas del país tiene como objetivo inscribir un millón de hispanos en escuelas católicas para el 2020.

El año pasado una comisión de la Universidad de Notre Dame lanzó una campaña con la difusión de un informe sobre las oportunidades educativas para los hispanos.

Hasta el 2010 un 3% de los estudiantes de las escuelas católicas de Estados Unidos son hispanos y la comisión espera duplicar esa cantidad en diez años.

En el Distrito de Columbia, como en el resto de la nación, existe una campaña permanente para captar más estudiantes. En varias estaciones del “Metro’ y en algunos ómnibus que recorren la capital hoy se pueden ver carteles en español e inglés donde se invita a los padres de familia a optar por una escuela católica de la Arquidiócesis de Washington.

También es bueno mencionar que el Consorcio de Academias Católicas, representando a cuatro de las escuelas parroquiales del casco urbano de Washington DC, goza de un creciente éxito académico, un aumento en la recaudación de fondos, y el reconocimiento de que sus graduados asisten a las más competitivas escuelas secundarias, católicas y públicas, en el área metropolitana.