Estados Unidos festeja este 4 de julio el Día de su Independencia. La celebración patriótica, distinguida por los innumerables desfiles, eventos sociales y juegos artificiales, también es un momento de unión para las familias hispanas donde todos (ciudadanos, naturalizados, residentes e inmigrantes indocumentados) se cobijan bajo una misma bandera pero sin dejar de hablar la lengua de Cervantes.

Este año mientras la mayoría de estadounidenses hablan de la severa crisis económica que vive el país o comentan sobre las nuevas estadísticas, proyecciones e informes económicos, muy pocos se percatan del silencioso cambio étnico que se viene registrando en todos los niveles sociales del país, en donde los hispanos son los principales protagonistas.

En los últimos años miles de hispanos han optado por convertirse en ciudadanos y participar activamente de la vida política del país. En las recientes elecciones presidenciales alrededor de 10 millones de latinos ejercieron su derecho al voto y dos de cada tres lo hicieron por el senador Barack Obama.

Según el Reporte Anual de la Oficina de Estadísticas Migratorias de EEUU, entre abril de 2008 y marzo de 2009 fueron naturalizadas 1.046.539 personas, la cifra más alta registrada hasta el momento. De ellos, alrededor del 44 por ciento son latinos, una proporción que tampoco tiene precedentes históricos.

Recientemente el Centro Pew reveló en un informe que un 89 por ciento de los 16 millones de niños hispanos de Estados Unidos nacieron en el país y cuentan, con posibilidades de disponer con una situación social, económica y familiar mejor que la de sus padres.

Además deja constancia que los hispanos menores de 18 años ahora representan el 22 por ciento en EEUU (un 9 por ciento más que en 1980), lo cual significa que para el 2025 tres de cada diez niños del país serán de origen latino.
Pero quizás la nominación de la jueza de Nueva York, Sonia Sotomayor, para ocupar un lugar en la Corte Suprema de Justicia hizo ‘despertar’ a muchos medios de comunicación. Muchos recién ‘descubrieron’ que la hispana egresada de Princeton y Yale había nacido en un barrio pobre del Bronx y procedía de una humilde familia puertorriqueña.

En ese momento también se vieron obligados a recordar que la actual Secretaria de Trabajo, Hilda L. Solís nació en Los Ángeles (California) de padres mexicano y nicaragüense. También que Ken Salazar, actual Secretario del Interior es nativo de Colorado y que sus progenitores llegaron procedente de México.

Hoy con ‘sorpresa’ algunos medios norteamericanos recién empezaron a analizar las listas con hispanos propuestos por el presidente Barack Obama para ocupar cargos de mucha importancia.

Para posiciones en subgabinetes, por mencionar algunos nombres, figuran Edward M. Avalos (USDA), Luis C. de Baca (Departamento de Estado), Gabriella Gómez (Educación), Sandra B. Henriquez y Mercedes Márquez (Vivienda), Kathy Martínez (Trabajo), Alejandro Mayorkas (Seguridad Interna) y Víctor M. Méndez (Transporte).

También están a la espera de confirmación Tom Pérez (Justicia), Brig Gen Jose Riojas (Veteranos), Frank Sánchez (Comercio), Daniel Sepúlveda (USTR), Peter Silva (EPA), John Trasvina (Vivienda) e Inés Triay (Energía).

La mayor ‘sorpresa’ de los medios estadounidenses fue al comprobar que 17 hispanos jóvenes figuran como consejeros, asesores y asistentes de confianza en la Casa Blanca. Hoy en su directorio personal del presidente Barack Obama se pueden leer nombres como Lizette Alvarado, Anthony Bernal, Xavier Briggs, Alejandra Campoverdi, Carlos Elizondo, Kirsten García, Roberto González, Lorena Limón, David Medina, Luis Miranda, Lizette Ocampo, Carlos Odio, Michael Ortiz, Dan Restrepo, Nancy Sutley, Dag Vega y Stephanie Valencia.

La ‘onda’ latina es tan fuerte en la política estadounidense que hasta el nuevo representante de Estados Unidos ante la Santa Sede sería (previa confirmación del Senado) Miguel Díaz.

Por estos y otros datos estadísticos no resulta iluso pensar que en los próximos 25 años un hispano podría llegar a convertirse en presidente de Estados Unidos.