Cerca de 10 mil personas participaron en el encuentro religioso llevado a cabo en centro Arena de Upper Marlboro (Maryland) el domingo pasado. El principal expositor fue Francisco (Kiko) Argüello, fundador del movimiento “Camino Neocatecomunal”, quien habló de la importancia de la familia y el amor que surge de las enseñanzas de Jesucristo.

Dijo que vivir de acuerdo al evangelio proporciona un poder espiritual muy especial que ayuda al hombre a avanzar en la vida.

También recordó que los jóvenes pueden encontrar en la figura de Jesucristo el mejor escudo para enfrentar problemas tan delicados como la violencia pandillera, el consumo de alcohol y drogas.

Argüello manifestó su preocupación y la urgencia de trabajar con las nuevas generaciones ya que afirmó que “de cada 100 niños, unos 80 no han escuchado la palabra de Dios”.

“Espero que éste sea un encuentro profético lleno de fe donde podamos dar muestra de una cultura de familia ya que América se está preparando”, expresó Kiko Argüello, quien contó con el apoyo del recordado Papa Juan Pablo II y, ahora, por su sucesor Benedicto XVI.

Kiko Argüello, de origen español, se dirigió a los diferentes grupos de personas provenientes de diferentes lugares de Estados Unidos entre estos Georgia, Florida, Chicago, Canadá y otros países.
“Es bonito escuchar el mensaje de fe”, manifestó María Castañeda, quien llegó de Maryland para el encuentro religioso, junto a su familia.

Kiko, habló constantemente de la fe y el amor hacia los demás a los asistentes de las diferentes iglesias y grupos.

“Muéstrame tus obras y te diré dónde está tu fe”, dijo en repetidas veces el líder religioso.

Dijo que mucha gente no está preparada con su fe y por eso han fracasado en sus vidas por lo que invitó a trabajar en el movimiento Neocatecomunal, el cual tiene la misión de creencia en Dios y Jesucristo mediante principios básicos.

“Yo mismo no creía en nada luego me di cuenta de que Dios existe y que es amor”, dijo Kiko al auditorio que escuchaba en silencio los mensajes de fe.

Agregó que cada persona tiene que amar a Dios con todas sus fuerzas, sobre todas las cosas y que de generación en generación los padres tienen que enseñar a sus hijos poniéndolo en práctica desde cuando se levantan y se acuestan.