Hondureños del área metropolitana de Washington rindieron homenaje a la Virgen de Suyapa. (Foto/cortesía embajada de Honduras)
Hondureños del área metropolitana de Washington rindieron homenaje a la Virgen de Suyapa. (Foto/cortesía embajada de Honduras)
Centenares de hondureños y amigos de Honduras, se unieron en la catedral de San Mateo de Washington el fin de semana para honrar a la Virgen de Suyapa y orar por las víctimas del incendio en la Granja Penal de Comayagua y sus familiares.

“Honduras ha pasado por momentos muy difíciles últimamente, pero como dice la palabra de Dios, después de la tormenta podremos ver la luz y el arcoiris. Tenemos fe de que Honduras pronto estará colmada de muchas bendiciones”, expresó el Padre Evelio Menjívar durante el servicio religioso organizado por la embajada de Honduras en la capital. Aprovechó para agradecer la solidaridad que Honduras ha recibido de la comunidad internacional luego de la reciente tragedia.

La imagen de la patrona y guía del pueblo hondureño fue ubicada en un elegante altar, junto a la bandera nacional de ese país centroamericano, para ser honrada por los inmigrantes. Luego de la misa, los presentes compartieron durante un convivio en el centro comunitario.

Según palabras del embajador hondureño Jorge Ramón Hernández Alcerro, este tipo de actividades sirven para la integración de la comunidad hondureña.

“Me siento feliz de ser parte de este emotivo evento y mi corazón se llena de emoción cuando recuerdo mi país. Es muy gratificante saber que, aunque estemos en Estados Unidos, en nuestras oraciones estamos con nuestra gente en los momentos más difíciles... por esa razón hoy le cantamos a la virgencita de Suyapa con el corazón”, manifestó la inmigrante hondureña Norma Hernández originaria del Departamento de Choluteca.

La fiesta de fe en honor a la Virgen de Suyapa se realiza cada año en el mes de febrero a nivel local. El año pasado la misa fue en la iglesia Santo Tomás, este año en la catedral.

La protectora

La diminuta imagen de Nuestra Señora de la Concepción de Suyapa, fue hallada un sábado del mes de febrero, por Alejandro Colindres, un joven y humilde labrador y por un niño de ocho años llamado Jorge Martínez, quienes regresaban a la aldea de Suyapa, cansados de trabajar todo el día en la cosecha del maíz. Ya llevaban la mitad de la jornada cuando les anocheció. Habían llegado a la quebrada del Piligüín un buen lugar para pernoctar. Allí se acostaron en el duro suelo. En seguida Alejandro sintió que un objeto, al parecer una piedra, le impedía acomodar la espalda. A oscuras lo tomó del suelo y lo arrojó lejos. Curiosamente, al recostarse nuevamente sintió aquella molestia en el mismo lugar y esta vez no lo tiró sino que, intrigado por lo acontecido, lo guardó en su mochila. A la luz del amanecer descubrió sorprendido que el misterioso objeto era una pequeña y graciosa imagen de Nuestra Señora tallada en madera de cedro.

Nuestra Señora de Suyapa mide apenas seis centímetros y medio; obra muy antigua posiblemente trabajada con devoción por algún artista aficionado. En su mirada angelical se refleja la nobleza de la raza indígena. Es morena, de rostro ovalado, mejillas redondeadas, y su lacia cabellera le llega hasta los hombros.

La imagencita tiene sus diminutas manos unidas en actitud de oración. El color original de su vestidura es el rosa pálido, que apenas se deja ver por estar totalmente cubierto por un manto oscuro tachonado de estrellas doradas y adornado con valiosas alhajas. Colocado al frente de la imagen, un resplandor de plata sobredorada la enmarca. Es una cosa peculiar, pues tanto el resplandor, como la aureola, suelen verse habitualmente en el respaldo de las imágenes. El resplandor está formado por dos aros cerrados en forma de número ocho del que salen los rayos que rodean a la Virgen. El aro superior está nimbado por doce estrellas de plata. El conjunto nos recuerda a la mujer vestida de sol que aparece en el Apocalipsis.

De plata só1ida es la esfera que sirve de apoyo a la imagen que tanto venera el pueblo hondureño. En 1925 Pío XII declaró a Nuestra Señora de Suyapa Patrona de la República de Honduras, y se escogió el 3 de febrero como el día de la celebración patronal, con misa y oficio propios. El primer milagro notable, atestiguado notarialmente, ocurrió en el año de 1796. La primera ermita se bendijo en el 1780 y el templo actual, de enormes proporciones, capaz de albergar a las multitudes que peregrinan a Suyapa, recibió la visita de Juan Pablo II en 1983. En el país de los pobres, este Santuario de Santa María de Suyapa se encuentra enclavado en una de las zonas más humildes de la ciudad.