(Izq. a der.) María y José,  Digna y Juan,   Irma y Miguel,  Rosa y Osmín,  Pablo y Olga, Rosa y Rafael, Florinda y Christian,  Silvia y Santos, Arlin y Sonia, Aquilino y Dolores,  Ana y Edwin. (Fotos/Javier Díaz)
(Izq. a der.) María y José, Digna y Juan, Irma y Miguel, Rosa y Osmín, Pablo y Olga, Rosa y Rafael, Florinda y Christian, Silvia y Santos, Arlin y Sonia, Aquilino y Dolores, Ana y Edwin. (Fotos/Javier Díaz)

Juan Herrera ya había bromeado con Digna Fuentes desde el primer día que la conoció en el trabajo: “Con usted me voy a casar pronto”. Algo similar le ocurrió a Dolores Constancia, quien conoció a Aquilino Sigüenza en el bus y le dijo: “Si crees en Dios, quizás algún día seré tu esposa y tendremos muchos hijos”. Ninguno pensó que con el correr del tiempo compartirían el altar y serían parte del primer matrimonio masivo en la parroquia St. Catalina Labouré de Wheaton (Maryland), donde un total de once parejas se juraron amor eterno ante los ojos de Dios.   

Tampoco ninguno se imaginó que, un sábado 8 de abril de 2017, el padre Luis Marroquín también uniría en santo matrimonio a las parejas conformadas por Irma Eizabeth Mejía y Miguel Ángel Argueta, Olga Doris Hernández y Pablo Lemus, Florinda Fuentes y Cristian Solorzano, María Nolasco y José Guevara, Rosa Mecara y Rafael Castellanos, Rosa del Cid y Osmín Umana, Ana Rivera y Edwin Rivera, Sonia Hernández y Arlin Meza, Silvia Del Tránsito y Santos Rubio.

La alegría de los familiares y el bullicio de los niños hicieron que la ceremonia sea única e indescriptible. Y es que de las once parejas, siete eran padres de niños que ya asisten a la catequesis familiar en la parroquia St. Catalina Labouré. Dos de las parejas pertenecen al catecumenado y otras dos fueron recomendadas por los sacerdotes.

Durante su homilía el padre Marroquín dijo que cuando un hombre y una mujer aceptan recibir el sacramento del matrimonio, Dios ilumina la unión y hace indeleble esa muestra de amor.

“El matrimonio es el ícono del amor de Dios con nosotros. Dios hace de los dos esposos una sola existencia -y una sola carne-. Así de íntima es la unión del hombre y de la mujer en el matrimonio que es bendecido por nuestro Padre Celestial”, señaló el sacerdote.

Agregó que el amor de Dios se refleja en el matrimonio y en la pareja que deciden vivir juntos. “Y por eso el hombre deja su casa, la casa de sus padres, y se va a vivir con su mujer y se une tan fuertemente a ella que se convierte en una sola carne. No son dos, son uno”.

Luego de la reflexión se realizó el rito de la aceptación de los nuevos esposos, para luego intercambiar los anillos matrimoniales y ser bendecidos desde el altar mayor.

El acto religioso estuvo asistido por el padre Francisco Aguirre, administrador parroquial, así como por los diáconos Bartolomé Serafini y Rafael Pagan.
Antes de concluir la ceremonia, las once parejas colocaron un ramo de flores ante la imagen de la Virgen y oraron para que la Madre de Jesucristo derrame sus bendiciones en el nuevo hogar constituido.   

Joaquín Trejo, director de educación religiosa de esa parroquia, recordó que cada año en catequesis familiar surge un promedio de cinco a diez matrimonios, muchos de los cuales ya tiene hijos y son conscientes de la necesidad de vivir según los mandatos del Evangelio, pero gracias al poder del Espíritu Santo este año las cosas cambiaron para bien.

“Este año decidimos hacer la invitación abierta a todos los padres de la catequesis para que se unieran y celebrarán juntos el sacramento del matrimonio. Lo que en un principio se proyectaba en conseguir de tres a cinco parejas, terminó en once parejas. El Señor nos bendijo y muchos respondieron al llamado. Nuestra parroquia quiere hacer de estas bodas una tradición anual y ya tenemos varias parejas que nos han preguntado cuando lo haremos nuevamente”, acotó   Trejo.