El sacerdote Edward R. Horkan bautiza a un bebé en la parroquia St. Raymond of Penafort de Springfield, Virginia. (Foto/CNS/Paul Haring)
El sacerdote Edward R. Horkan bautiza a un bebé en la parroquia St. Raymond of Penafort de Springfield, Virginia. (Foto/CNS/Paul Haring)
Uno de los dilemas más comunes entre los esposos católicos jóvenes es elegir los ‘padrinos ideales’ para bautizar a sus pequeños hijos. La interrogante radica ¿a quién elegir? y ¿qué condiciones tendrían que reunir los candidatos?. Casi siempre son escogidos por amistad, simpatía u motivos sociales, sin caer en una ‘revisión exhaustiva’ de sus valores cristianos.

Algunos padres se inclinan por aplicar el concepto de reciprocidad, el cual consiste en que si alguien fue elegido como padrino del hijo de un amigo, se siente obligado a retribuir nombrándole padrino de un hijo.

Para la Iglesia Católica todos estos motivos son válidos, siempre y cuando las personas tenga las condiciones que le permitan cumplir su tarea de padrino.

En la cultura hispana el ser elegido como padrinos representa un orgullo, pero en ciertas ocasiones los padres de familia toman decisiones apresuradas o llevadas por intereses muy particulares. Pero en todas las parroquias los sacerdotes y catequistas insisten en señalar que la elección no es un premio, ni una distinción, ni un honor, sino una responsabilidad, para la cual hay que ser idóneo.

Lo vital en el tema del bautismo es que los padrinos entiendan cual es la verdadera función que cumple un padrino o madrina. Muchos padres olvidan que el Catecismo de la Iglesia Católica y el Código de Derecho Canónico son muy puntuales en definir el tema.

El Catecismo de la Iglesia señala que para que la ‘gracia bautismal pueda desarrollarse’ es importante la ayuda de los padres. Ese es también el papel del padrino o de la madrina, que deben ser creyentes sólidos, capaces y prestos a ayudar al nuevo bautizado, niño o adulto, en su camino de la vida cristiana. ‘Su tarea es una verdadera función eclesial’.

El Código de Derecho Canónico señala que es importante que “el padrino sea católico, esté confirmado, haya recibido el sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir”.

La tarea de los padrinos es una verdadera función eclesial. En pocas palabras, la Iglesia les da una tarea con la consiguiente responsabilidad: Dios pedirá cuenta a los padrinos de cómo han cumplido su tarea, y también les premiará por lo que hayan hecho por sus ahijados.

Ante la importancia del sacramento del bautismo se recomienda a los padres de familia que pidan más información en cualquiera de las parroquias de la Arquidiócesis de Washington.