| 7/31/2008 11:25:00 AM | Email this article Print this article | Buscan soluciones para no perder sus viviendas
MIGUEL VIVANCO Sub-Director
La tarde del domingo pasado los salones de la parroquia Santa Catalina Labouré se encontraban atestados de angustiados propietarios hispanos. La mayoría tenía en sus manos bolsas conteniendo cartas en donde los bancos les advertían sobre el retraso en el pago de sus hipotecas o la próxima ejecución de un embargo a sus propiedades.
Una parte de los presentes eran propietarios de los condados de Prince George y Montgomery (Maryland), pero también había dueños de inmuebles en Prince William, Alexandria, Fairfax y Loundon (Virginia). Todos compartían en voz baja el riesgo de perder sus casas y el anhelo de poder ser elegibles para recibir cualquier ayuda que surja del gobierno federal.
Hasta la parroquia llegaron varios consejeros profesionales, funcionarios de bancos y representantes del gobierno local, quienes en privado se entrevistaron con cada uno de los propietarios para explorar algunas alternativas de solución a sus problemas.
Todos intentaban asimilar la decisión del congreso sobre una ambiciosa medida de rescate del sector hipotecario del país, la cual autoriza más de 3.900 millones de dólares para ayudar a las comunidades más golpeadas por la crisis hipotecaria.
Erick Gutiérrez, directivo de Corporación Latina para el Desarrollo Económico (LEDC), dijo que el problema que viven los propietarios hispanos se origina en haber aceptado un préstamo hipotecario elevado y tener una capacidad de pago sumamente reducida.
Comentó que la mayoría de los asistentes al foro sobre ejecuciones hipotecarias en la parroquia Santa Catalina Labouré tiene préstamos que oscilan entre 500 y 600 mil dólares, pero sus ingresos ni siquiera superan los 30 mil dólares anuales.
Gutiérrez señaló que el problema financiero se agrava cuando uno descubre que en el préstamo figuran dos o tres familiares del propietario, quienes ahora se niegan a seguir pagando la hipoteca.
“Aquí el problema principal es de insolvencia. En muchos casos no existe fórmula matemática que pueda salvar una propiedad. Nadie se explica cómo los bancos otorgaron préstamos a personas de bajos ingresos económicos. Nosotros, dependiendo de cada caso, tratamos de sugerir algunas soluciones”, comentó Gutiérrez.
El directivo de LEDC puntualizó que -en el ámbito local- de los casos resueltos positivamente, en donde se evitó el embargo de las propiedades, los dueños hispanos son muy pocos. “De diez casos de hispanos, sólo dos pueden ser resueltos positivamente con el banco. Sin la ayuda del gobierno federal es muy poco lo que se puede hacer para cambiar esa tendencia”.
Victoria Coripuna, una de las asistentes al evento, admitió tener problemas para pagar su hipoteca y dijo tener esperanza que pronto encontrará una solución a su problema. “Yo no quiero perder mi casa. Me dicen que mi caso es muy difícil, pero le ruego a Dios que me ilumine para encontrar una manera de no perder mi inversión”.
Delia Villatoro, quien tiene una casa en el condado de Montgomery, señaló sentirse muy preocupada por la situación que hoy le toca vivir. “Me subieron el interés de mi préstamo y no encuentro la forma de cumplir con el pago de las cuotas mensuales. Estoy pidiendo asesoramiento para evitar que me quiten la casa”.
Ray Cantadero, residente del condado de Prince George, comentó que tiene meses tratando de encontrar una salida financiera que le permita seguir siendo el dueño de su casa. “Mi caso es similar al de muchos en el país. Al bajar el precio de la propiedad y subir los intereses nos quedamos atrapados en un callejón sin salida. Con el pago de una hipoteca muy alto y la imposibilidad de vender la casa, no sabemos qué hacer o dónde ir”.
|
Article Comment Submission Form
|
|
 |
|