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Ébola: ausencia de USAID y desinformación retos de CRS

Richard Mbagaro, supervisor del campamento de desplazados internos de Kigonze, habla con los residentes en Bunia (Congo) el 25 de mayo de 2026. Foto/OSV/Gradel Muyisa Mumbere, Reuters

Mientras las autoridades internacionales de la salud advierten de que el brote de ébola en África Central ha tenido una "gran ventaja inicial", Catholic Relief Services, la rama de ayuda y desarrollo en el extranjero de la Iglesia católica en EE.UU., se encuentra entre los grupos que tratan de detener la propagación de esta enfermedad altamente mortal.

El brote en el Congo, que se extiende hasta la vecina Uganda, es el primer brote de ébola desde que la administración Trump cerró la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), integrando sus funciones restantes en el Departamento de Estado, y se retiró de la Organización Mundial de la Salud el año pasado.

Según la OMS, en medio del brote de la rara cepa Bundibugyo del ébola --una variedad de ébola para la que no existe medicación ni vacuna--, se han confirmado 344 casos en el Congo, incluidas 60 muertes.

Rafaramalala Volanarisoa, director de la oficina de CRS en el Congo, declaró a OSV News en una entrevista el 3 de junio que CRS "se movilizó rápidamente" para ayudar a sus socios locales.

El grupo, señaló, está recaudando fondos para alimentos, suministros médicos y agua.

"Existe una enorme necesidad de agua: agua para limpiar, para tener camas limpias, salas limpias y manos limpias", afirmó.

Quienes critican los recortes de la administración Trump a la ayuda exterior han señalado que la ausencia de la USAID retrasó la detección del virus y provocó una respuesta menos coordinada entre las agencias de ayuda presentes en el terreno. Sin embargo, durante una audiencia celebrada el 2 de junio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el secretario de Estado Marco Rubio debatió con el senador Cory Booker (demócrata por Nueva Jersey) sobre la afirmación de este último de que Estados Unidos está ahora menos preparado para afrontar brotes de enfermedades; Rubio declaró: "No estoy de acuerdo con esa apreciación".

Aunque elogió la labor de las entidades que operan sobre el terreno, Volanarisoa reconoció que "realmente existen algunas carencias" debido a la ausencia de la USAID, especialmente en lo relativo a los datos de vigilancia epidemiológica. No obstante, indicó que, tras un inicio tardío, la difusión de dicha información ha comenzado a mejorar.

Pero existen otros desafíos para contener el brote de ébola, añadió Volanarisoa. Entre ellos figuran las prácticas culturales relacionadas con los entierros --dado que es preciso limitar el contacto con los restos de las víctimas para reducir la transmisión del virus--, la capacidad reducida de los centros de tratamiento para prestar atención rutinaria mientras mantienen a pacientes con ébola en cuarentena, así como la desinformación en torno al virus y los riesgos que conlleva.

Un equipo de entierro de víctimas del ébola en la provincia de Kivu del Sur, al este del Congo, fue atacado el 1 de junio, según informó el Ministerio de Salud del país el 4 de junio. El ataque obligó a los trabajadores a abandonar un ataúd, lo que suscitó la preocupación de que se produjeran nuevos contagios.

"La desinformación, el hecho de que la gente no crea que haya un brote, que no crea que sea mortal", es uno de sus mayores retos afirmó Volanarisoa.

"Hay mucha desconfianza hacia los agentes de respuesta", añadió. "Creen que es una enfermedad inventada para que los agentes de respuesta consigan dinero, y que es consecuencia de la COVID; ha llegado mucho dinero a la región. Hay muchos coches nuevos y gente moviéndose por ahí, y ellos realmente no lo veían, realmente no confiaban en esos agentes de respuesta".

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, también destacó durante una rueda de prensa el 3 de junio que "generar confianza" es "fundamental" para controlar el brote.

"La desconfianza de la comunidad es un grave obstáculo", afirmó Ghebreyesus. "Algunos líderes comunitarios me dijeron que creen que el ébola no es real".

CRS se ha puesto en contacto con los obispos y sacerdotes de las diócesis locales para pedirles "que alcen la voz y (comuniquen) en la iglesia que sí, que el ébola es real", dijo Volanarisoa.

Mientras tanto, los planes para poner en cuarentena en Kenia a los estadounidenses expuestos al ébola se enfrentaron a una creciente reacción negativa en ese país.En una carta abierta dirigida al Congreso el 1 de junio, un grupo de funcionarios de salud de EE.UU. expresó su preocupación ante el plan de las autoridades estadounidenses de trasladar a "ciudadanos estadounidenses expuestos al ébola que requieran cuarentena, aislamiento o atención médica" a una instalación en Kenia o en países de la Unión Europea, en lugar de llevarlos a "centros de tratamiento especializados en Estados Unidos".

"Esta política plantea profundas inquietudes clínicas, éticas, operativas y legales", señalaba la carta, destacando que EE.UU. ya ha "demostrado que una repatriació segura es factible y eficaz". Asimismo, advertía que la nueva política corría el riesgo de socavar la respuesta frente al ébola, al afirmar: "Si el personal de respuesta cree que se le podría negar el acceso a una atención médica óptima en caso de enfermar, muchos reconsiderarán --comprensiblemente-- si pueden prestar servicio de manera segura".

La Embajada de Estados Unidos en Kenia declaró el 2 de junio que, "a medida que evoluciona la situación de seguridad sanitaria, trabajamos en coordinación con Kenia y nuestros socios internacionales para mejorar los protocolos de detección y control de la propagación de esta enfermedad mortal".

"La instalación de bioaislamiento en Laikipia forma parte de una respuesta integral para prevenir la propagación de la enfermedad y reducir los riesgos sanitarios para toda la región; no representa ningún riesgo para las comunidades cercanas", añadía el comunicado.

En una Actualización de Respuesta al Ébola del 3 de junio emitida por el Departamento de Estado, un portavoz dijo que el departamento "en estrecha coordinación con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), y en asociación con los gobiernos de la República Democrática del Congo y Uganda, continúa llevando a cabo una respuesta rápida y completa al brote de Ébola"

"La máxima prioridad del Departamento sigue siendo proteger la salud del pueblo estadounidense y evitar que este brote de Ébola llegue a nuestras costas", decía el memo.



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