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Cardenal McElroy pide"una profunda conversión del corazón humano" para erradicar el racismo

Un grupo de feligreses hispanos posan al lado del cardenal McElroy al concluir la misa anual en conmemoración del legado del reverendo Martin Luther King Jr. celebrada, el 18 de enero de 2026, en la parroquia San Judas Tadeo en Rockville, Maryland.en la parroquia San Judas Tadeo. Fotos/Mihoko Owada

El cardenal Robert McElroy, arzobispo de Washington, pidió a los fieles renovar su compromiso con la justicia racial, subrayando que la verdadera igualdad no puede lograrse únicamente mediante leyes, sino a través de una profunda conversión del corazón humano. La exhortación la realizó durante la misa anual en conmemoración del legado del reverendo Martin Luther King Jr. (MLK), celebrada el domingo 18 en la parroquia San Judas Tadeo en Rockville, Maryland.

En la misa estuvo presente el obispo auxiliar de Washington, Roy E. Campbell, junto a numerosos feligreses que se congregaron para recordar el impacto histórico y espiritual de MLK en la vida pública estadounidense.

El cardenal McElroy recordó, en su homilía, el contexto histórico del movimiento por los derechos civiles durante las décadas de 1950 y 1960, en donde parecía posible superar las divisiones raciales que afectaban la vida política, social y comunitaria del país. Sin embargo, reconoció que, pese a los avances logrados, el racismo y la discriminación siguen siendo una herida abierta en la sociedad estadounidense.

“Vivimos en un país bendecido, que ha contribuido al bienestar de la humanidad, pero que aún no ha logrado liberarse completamente del racismo”, señaló el cardenal, al advertir que este problema nace en lo más profundo del corazón humano.

Explicó que la tendencia a excluir a determinados grupos étnicos responde a una falsa necesidad de afirmación personal, lo que termina levantando barreras que contradicen el llamado cristiano a la comunidad.

El cardenal Robert McElroy celebra la misa anual en conmemoración del legado del reverendo Martin Luther King Jr. en la parroquia San Judas Tadeo en Rockville, Maryland, el 18 de enero de 2026.
El cardenal Robert McElroy celebra la misa anual en conmemoración del legado del reverendo Martin Luther King Jr. en la parroquia San Judas Tadeo en Rockville, Maryland, el 18 de enero de 2026.

Todos somos hijos de Dios

El arzobispo de Washington dijo que todos los seres humanos son hijos del mismo Dios y que esa verdad debería conducir a una auténtica fraternidad. También recordó el discurso del papa Francisco ante el Congreso de Estados Unidos en 2015, cuando comparó el rol de los legisladores con el de Moisés: llamados no solo a establecer leyes justas, sino también a guiar al pueblo hacia lo trascendente.

“Esa doble dimensión, legal y espiritual, es esencial para alcanzar la igualdad racial y étnica. Las leyes son necesarias, pero insuficientes si no van acompañadas de una transformación interior”, manifestó el cardenal McElroy.

Asimismo, puntualizó que el odio y el resentimiento actúan como venenos sociales que impiden una convivencia auténtica.

De igual modo, recordó que MLK comprendió que la reforma legislativa y la conversión de la conciencia eran procesos inseparables, lo cual lo describió como un verdadero soñador y profeta, cuyo mensaje siempre se reflejaba el Evangelio al proclamar que todos somos hermanos y hermanas, llamados a reconocernos como hijos de Dios.

Madre de familia alimenta a su pequeña hija mientras escucha atenta la homilía del cardenal Robert McElroy, durante la la misa anual en conmemoración del legado del reverendo Martin Luther King Jr. celebrada en la parroquia San Judas Tadeo en Rockville, Maryland, el 18 de enero de 2026.
Madre de familia alimenta a su pequeña hija mientras escucha atenta la homilía del cardenal Robert McElroy, durante la la misa anual en conmemoración del legado del reverendo Martin Luther King Jr. celebrada en la parroquia San Judas Tadeo en Rockville, Maryland, el 18 de enero de 2026.

Tiempo de avanzar

El cardenal Robert McElroy pidió a los fieles a mirarse con honestidad, reconociendo tanto las faltas como los logros, y a rechazar toda forma de exclusión. Subrayó que la dignidad humana debe manifestarse en la vida cotidiana, incluso frente a quienes son más vulnerables o a quienes actúan con hostilidad.

“No podemos avanzar hacia la justicia racial adoptando una lógica de ‘ojo por ojo’”, afirmó, señalando que solo siguiendo el camino de Jesucristo es posible alcanzar una paz auténtica. En un momento que calificó como difícil y desalentador para la nación, advirtió que algunos logros legales contra la discriminación parecen hoy debilitados o cuestionados.

Por ello, llamó a renovar el compromiso personal y colectivo de erradicar el racismo tanto de las palabras como de las acciones, comenzando por la propia conversión interior y actuando siempre con caridad, incluso en medio de las diferencias.

Al concluir, McElroy enfatizó que todo esfuerzo genuino por la justicia nace de la fe en Jesucristo, cuyo amor no excluye a nadie. “Este cambio no lo buscamos solo para nosotros, sino para todos”, afirmó.

Agradecimientos

Antes del inicio de la misa, el párroco de San Judas Tadeo, Paul D. Lee, al agradecer la presencia del cardenal McElroy y señaló la “riqueza étnica” que predomina en su parroquia, la misma que es frecuentada en su mayoría por hispanos, asiáticos y afroamericanos.

El párroco también reconoció la participación del coro de la escuela parroquial, que acompañó la celebración litúrgica, así como el trabajo silencioso de los voluntarios y catequistas.

El cardenal McElroy calificó la diversidad de la congregación como “un ejemplo y testimonio de la fe católica”.

Breve historia MLK

Martin Luther King Jr. nació, el 15 de enero de 1929, en Atlanta, Georgia. Se le recuerda por su liderazgo a favor de los derechos civiles y contra la desigualdad racial. Su discurso más recordado fue “I have a Dream” (Tengo un sueño), dado ante más de 200.000 personas en Washington, DC.

Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1964 por su lucha no violenta, siendo el galardonado más joven hasta entonces, y donó el dinero del premio para el movimiento.

Continuó su lucha contra la pobreza y la guerra, pero fue asesinado el 4 de abril de 1968 en Memphis, mientras apoyaba una huelga de trabajadores sanitarios.

Desde el año 1983 el día de Martin Luther King es considerado como un festivo federal.



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