A pesar de las condiciones climáticas adversas más de un centenar de católicos llegaron hasta la sede del congreso estatal de Maryland para dejar constancia ante los legisladores de su respaldo a propuesta de ley relacionadas con el crédito para la educación, leyes a favor de las familias trabajadoras y su rechazo al suicidio asistido.
Mary Ellen Rusell, directora de la Conferencia Católica de Maryland, dijo que la denominada “Noche de Cabildeo” es una clara y contundente demostración de la posición de los católicos con respecto a la legislatura estatal. “Nuestra presencia evidencia el interés de la Iglesia Católica en todos los temas vinculados con el respeto la vida, equidad laborar, justicia social y el acceso a una educación de calidad”.
Comentó que desde hace más de tres décadas los fieles católicos de Maryland no han desaprovechado la oportunidad no solo de dialogar con los delegados y senadores del Estado, sino de expresar la posición de Iglesia Católica en diversos temas de importancia.
Garrett O’Day, director asociado de la Conferencia Católica de Maryland, fue el encargado de iniciar la jornada cívica en Annapolis explicando que es hora que los legisladores entiendan que los católicos si tienen interés en que sus voces sean escuchadas, principalmente cuando la asamblea esta por revisar proyectos que atañen directamente a la educación, impuestos, fomento del empleo, infraestructura vial, protección infantil, respeto por la vida, inmigración, justicia social y económica.
Este año los diálogos entre fieles y legisladores estuvo centrado en la importancia de avalar un proyecto de ley sobre Crédito de Educación que incentivaría a las empresas privadas a invertir millones de dólares a favor del sistema escolar publico y privado. La inversión estaría respaldada por una reducción de impuestos a dichos negocios.
“Esta propuesta legal debería ser aprobada porque permitiría inyectar recursos económicos a las escuelas públicas y no publicas con miras a mejorar los programas educativos, otorgamiento de becas, renovación de libros e implementar nuevos sistemas de trabajo en beneficio tanto de los alumnos como de los profesores”, dijo O’Day ante un grupo de delgados que recibieron a los participantes de la Noche de Cabildeo.
De igual modo, dejo constancia de su rechazo a la propuesta legal referente al suicidio medicamente asistido, el cual pretende facultar a los médicos de Maryland para que prescriban dosis letales de medicamentos a pacientes con enfermedades terminales.
“La legalización del suicidio atenta contra la Ley de Dios y solo serviría para seguir erosionando la asistencia médica a la personas mas vulnerables y pobres que viven en el Estado”, acotó el director asociado de la Conferencia Católica de Maryland.
Voces
Para el chileno Juan Cruz, quien asiste semanalmente a la parroquia San Martin de Tours en Gaithersburg, reunirse con los congresistas representa un triunfo y un reto que tiene que ser conocido por todos. “Yo como inmigrante me siento orgullo de poder hacer escuchar mi voz, de poder hablar por mis hermanos y de ser instrumento de Dios para defender la vida. Este tipo de acciones cívicas tienen que ser constantes para garantizar nuestros derechos”.
La mexicana Guadalupe Corrales, quien llegó desde la parroquia Santa Rosa de Lima, la Noche de Cabildeo tiene mucho significado religioso, político y social en Maryland, especialmente para la comunidad hispana. “El esquema legal en que vivimos nos invita a participar. Nuestra condición de católicos nos obliga a venir hasta Annapolis para defender la dignidad humana y la vida, así como exigir mejoras importantes en la educación pública”.
Lucrecia Panta, estudiante de la escuela católica secundaria San Vicente Pallotti de Laurel señaló que con su participación busca que otros jóvenes puedan tener acceso a una educación de calidad. “Muchos estudiantes hispanos necesitan beneficiarse con becas. Necesitan tener mejores oportunidades educativas y es por eso que estamos aquí para pedir una mayor atención a las escuelas”.
