La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (League of United Latin American Citizens - LULAC) expresó su oposición al proyecto de ley B21-38 que busca legalizar el suicidio asistido en el Distrito de Columbia. La iniciativa legal es discriminatoria porque afectaría, principalmente, a las personas pobres vulnerables, incluyendo a los ancianos y aquellos que viven con discapacidades físicas y mentales.
D.C. Catholic Conference aplaudió el anuncio de LULAC y recordó que el 1 de noviembre el consejo del Distrito de Columbia votará la controversial propuesta que, entre otros puntos, niega el cuidado médico apropiado, protección legal y opciones de cómo vivir sus vidas a las personas antes mencionadas.
Además, varias organizaciones católicas han señalado que la propuesta es defectuosa, arriesgada, innecesaria y completamente equivocada para el Distrito de Columbia.
Es importante que los fieles participen en una jornada de oración el domingo 30 de Octubre 2016 en The Wilson Building (escalera principal). El acto religioso se iniciará a las 3:00 pm y el edificio municipal se encuentra ubicado en el 1350 Pennsylvania Ave. NW Washington DC.
Como se sabe, LULAC es la más grande y antigua organización Hispana en Estados Unidos, que promueve el mejoramiento económico, el éxito educativo, la influencia política, la vivienda, la salud y los derechos civiles de los hispano-americanos a través de programas basados en la comunidad operando en más de 1,000 concilios en toda la nación. La organización involucra y sirve a todos los grupos Hispanos.
¡Este 1 de noviembre únase en oración para detener el suicidio asistido en DC!
B21-38 es malo para DC
Aquí las razones por las cuales la iniciativa es nociva para el Distrito de Columbia:
No se requiere que un doctor, enfermera o testigo independiente esté presente cuando la dosis letal se consuma, abriendo la puertas al abuso del medicamento.
No se requiere ninguna notificación por adelantado a las familias.
Uno puede recoger la prescripción letal como cualquier otra medicina en la farmacia.
No se requiere que los pacientes reciban un examen mental que detecte un posible cuadro de depresión antes de recibir la prescripción letal.
Es imposible predecir un diagnostico terminal con precisión.
