Nuestro Santo Padre, el papa León XIV, ha concedido un gran don de gracia y liderazgo al pueblo de la Diócesis de Venice.
El obispo electo Biosca es uno de los mejores pastores en la Arquidiócesis de Washington. Tiene la fe y el testimonio que atraen a hombres y mujeres hacia la persona de Jesucristo. Predica el Evangelio con profundidad y en toda su integridad, y hace que el llamado a la conversión sea real y atractivo.
El obispo electo posee el corazón tierno de un verdadero pastor y ha hecho del Santuario del Sagrado Corazón un auténtico refugio de compasión. Como hábil líder administrativo y defensor de sus feligreses, ha sido constante en su labor de acercarse a los pobres, a los marginados y a los indocumentados. También es un constructor de puentes que, superando las divisiones de la polarización, busca forjar una verdadera solidaridad en la familia de Dios.
San Francisco arde en el corazón del padre Emilio, y aunque lo extrañaré profundamente en Washington, sé con claridad que Dios está obrando en su nueva misión en Florida, y doy gracias por ello.
