El Día de los Muertos, una de las expresiones culturales más reconocidas de México, ha dejado de estar circunscrito a los hogares, pueblos y cementerios mexicanos para cruzar fronteras y convertirse en una manifestación cultural de alcance internacional.
En Estados Unidos, museos como el Smithsonian, universidades como la de Nuevo México y Arizona, al igual que decenas de centros culturales han incorporado esta celebración a sus programas como una expresión de la cultura mexicana, su arte, sus tradiciones y la manera en que las familias recuerdan a sus seres queridos fallecidos.
Más que una celebración uniforme, el Día de los Muertos es una tradición viva y diversa que combina elementos de antiguas culturas indígenas de México con expresiones religiosas introducidas durante la época colonial y con las costumbres particulares de cada comunidad.
“La festividad del Día de los Muertos es más que una muestra del folclor mexicano”, afirmó Déborah Holtz, editora del libro 02.11. Día de muertos, presentado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2025. A su juicio, la fuerza de esta tradición está precisamente en su capacidad de adaptarse y adquirir diferentes expresiones sin perder su esencia.
“Lo que representa esta fiesta es tan potente y tiene tantas aristas que da lugar a cientos de representaciones”, señaló Holtz.
El libro, elaborado después de seis años de investigación, reúne textos, fotografías e ilustraciones que muestran cómo las creencias prehispánicas fueron preservadas y, al mismo tiempo, se mezclaron con iconografía religiosa y tradiciones locales hasta dar forma a las diversas maneras en que actualmente se conmemora el Día de Muertos.
De la intimidad familiar a la celebración pública
Durante las últimas décadas, el Día de los Muertos también experimentó una transformación importante. Lo que tradicionalmente permanecía en la intimidad de las familias y en los cementerios comenzó a ocupar plazas, calles, museos, escuelas y espacios públicos.
Los altares, las flores de cempasúchil, las fotografías de los familiares fallecidos, las calaveras y las figuras de catrinas y catrines forman hoy parte de una celebración que atrae tanto a mexicanos como a personas de otras culturas.
Películas como Coco, de Disney-Pixar, y Spectre, de la saga de James Bond, contribuyeron a colocar imágenes relacionadas con el Día de Muertos ante audiencias internacionales. Sin embargo, especialistas y gestores culturales mexicanos advierten que la celebración es mucho más compleja que las representaciones comerciales o cinematográficas.
Su significado se encuentra en la memoria familiar, la identidad comunitaria y la continuidad de tradiciones transmitidas de generación en generación.
Holtz sostiene que precisamente esa capacidad de transformarse sin desaparecer es una de las mayores fortalezas del Día de los Muertos. “Es una tradición viva”, afirmó, cuya fuerza ha permitido que cada comunidad la haga suya.
