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Cardenal McElroy ordena a cinco nuevos sacerdotes de la Arquidiócesis de Washington

( Izq. a der.) Los nuevos sacerdotes Jessiah S. Rojas, David Ezequiel Narváez Vargas, el cardenal Robert McElroy, Pedro Antonio López Berríos, Federico José Mariano y Brendan Basil Parlett. Foto/ Mihoko Owada

A los cinco jóvenes recién ordenados sacerdotes, el 20 de junio en la basílica de la Inmaculada Concepción, el arzobispo de Washington Robert McElroy les deseó “que en su ministerio siempre sean testigos de la salvación, agentes de la alegría del Evangelio en el mundo y símbolos del tierno amor de Dios por todos”.

La Arquidiócesis Católica Romana de Washington cuenta ahora con cuatro sacerdotes más de origen hispano.

“Hoy es un grandioso día de regocijo en el que damos la bienvenida al sacerdocio de Jesucristo a cinco hombres de fe y sacrificio… Todos ustedes están listos para servir a Dios en la Iglesia durante el resto de sus vidas”, les dijo luego de aprobar la elección de los candidatos en el altar ante un público que los aclamó y aplaudió emocionado.

Seguidamente, el cardenal se dirigió a cada uno de ellos con un mensaje personalizado que resumía sus experiencias de fe y lo que los impulsó al sacerdocio. “Cinco caminos diferentes, un único destino”, subrayó el principal celebrante.

El prelado dijo que el evangelio del día explica con claridad y profundidad la misión del sacerdote y es fundamental para entender cómo ellos deben vivir el sacerdocio en los próximos años.

Fundamentos sacerdotales

El homilista detalló los tres fundamentos del sacerdocio.

Primero subrayó que la proclamación de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo constituye la esencia misma de lo que significa ser sacerdote. “Están llamados a encender sus almas con el fuego de la gracia desatado por Cristo crucificado y Cristo resucitado”. Aclaró que la predicación que hagan no es propia, sino la acción de Dios, en la cual la mayor contribución que hacen es la autenticidad de la fe.

El segundo fundamento del sacerdocio es la alegría del Evangelio. “No significa que minimicemos la existencia de la tristeza y el sufrimiento en este mundo. Ni mucho menos”, les dijo. Subrayó que no se puede entender el sufrimiento de Jesús si no se reconoce el sufrimiento que existe en nuestra vida y en el mundo.

“Rezo para que sus vidas y sus ministerios se caractericen siempre por una alegría auténtica y sustancial que la irradien siempre en sus corazones en todo momento”, expresó el cardenal McElroy.

En tercer lugar, se refirió al fundamento más importante del sacerdocio: “Un amor tierno y perdurable por las personas a las que sirvan”.

Les dijo que el amor del Buen Pastor es total y sin reservas, tierno y valiente. “Ese es el amor que están llamados a tener por el pueblo de Dios…”. Les pidió que al celebrar la eucaristía, lleven la presencia real de Jesucristo; al perdonar los pecados, lleven consuelo; y a quienes necesiten sanación les den la renovación.

“Al salir al encuentro de la oveja perdida, los sacerdotes ponen de manifiesto la dimensión más conmovedora del amor de Dios por nosotros: el reconocimiento de que, en algunos momentos, todos son sentimos perdidos en nuestra vida y necesitamos que Dios se acerque a nosotros de forma tangible y nos traiga de vuelta”, les dijo.

Al final de su homilía, el cardenal les deseó: “Qué Dios, quien ha comenzado la buena obra en ustedes, la lleve a cabo”.

Rito

La ceremonia incluyó la liturgia de la palabra, la ordenación y la liturgia de la eucaristía.

El rito de ordenación incluyó también el examen de los candidatos, la promesa de obediencia, oraciones pidiendo intercesión de los ángeles, letanía de los santos, imposición de las manos por parte del cardenal pidiendo al Espíritu Santo que los llene de gracia y sabiduría, imposición de las manos por parte de todos los sacerdotes presentes, la plegaria de ordenación, la investidura con estola y casulla (símbolos de su ministerio), unción de las manos de los recién ordenados, presentación de las ofrendas y saludo fraternal de la paz por parte del cardenal y algunos sacerdotes.

Los nuevos sacerdotes son: Brendan Basil Parlett (washingtoniano) que va a servir en la parroquia de San Luis en Leonardtown, Federico José Mariano (argentino) que va a servir en la parroquia de San Bartolomé en Bethesda, Pedro Antonio López Berrios (nicaragüense) que va a servir en la parroquia de San Judas en Rockville, David Ezequiel Narváez Vargas (ecuatoriano) que va a servir en la parroquia de San Francisco de Asís en Derwood y Jessiah S. Rojas (de padre dominicano) que va a servir en la parroquia del Sagrado Corazón en La Plata. Oficiarán su primera misa el domingo 21 de junio y servirán como vicarios parroquiales desde el 8 de julio.

En la ceremonia estuvo presente monseñor Valerian Okeke, arzobispo de Onitsha; el cardenal Wilton Gregory, arzobispo emérito de Washington; monseñor Evelio Menjívar, obispo-designado de Wheeling-Charleston; los obispos auxiliares de Washington Juan Espósito, Roy Campbell y Robert Boxie III (electo); también decenas de sacerdotes (entre ellos los padres Wells, Majano y Schad), familiares y amigos de los recién ordenados.

Entre los emocionados espectadores estaban los padres de los recién ordenados.

“Esto es un regalo de Dios, es la obra del Señor en nuestras vidas. Estoy absolutamente agradecida al Señor por su fidelidad, por su amor a lo largo de los años”, dijo Sandra Mosca, la mamá del padre Mariano. Asegura que también es obra de la Virgen María, “quien siempre nos ha acompañado y sostenido en todos los momentos”.

Su esposo, Alejandro Mariano, dijo sentirse contento y en paz, y reiteró que todo es obra del Señor.

“Ante todo, estamos muy orgullosos de Jessiah. Trabajó fuertemente y está muy comprometido con la posición que ha asumido en su vida. Nos gusta escuchar su testimonio sobre la revelación que Dios le ha dado y también ha sido muy bien recibido por otros jóvenes. Él está muy emocionado y nosotros también por él”, dijo Roxanne Rojas.

Su esposo dijo que se siente orgulloso de su hijo y que espera que continúe haciendo una gran labor. “Esperamos que siga comprometido en hacer el bien en el mundo”. Comentó que, aunque no habla español, el padre Rojas tiene la disposición y deseo de servir a la comunidad hispana. “Al parecer, servirá principalmente a grupos minoritarios en la arquidiócesis”.

“Me siento feliz. No creía que esto iba a pasar con mi hijo. ¡No lo puedo creer! No había pensado que esto iba a ocurrir. Es muy importante lo que está pasando en nuestra vida”, dijo Ezequiel Narváez. “Es Dios quien está haciendo la obra”, expresó.

Su esposa Fabiola Vargas dijo: “Me siento muy agradecida con Dios por este regalo que nos está dando, que solo puede venir de Él. Nuestro hijo se siente muy querido aquí y nosotros estamos muy contentos por eso”.

“¡El Señor nos ha bendecido, ya tenemos dos hijos sacerdotes!”, expresaron estos padres que llegaron desde Ecuador para la ceremonia de ordenación de su hijo David Narváez.

Para ver la misa de ordenación, visite: youtube.com/watch?v=XFZ_IqYbtRs.

Para conocer más sobre la experiencia de fe de los cinco nuevos sacerdotes, cuándo sintieron el llamado, cómo Dios los fue llevando a tomar la decisión y dónde oficiarán su primera misa, lea: elpreg.org/comunidad/las-historias-de-cinco-jóvenes-que-serán-ordenados-sacerdotes.



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