La tragedia en el Puente de Baltimore cumplió dos años y las familias afectadas siguen esperando respuestas, que los responsables asuman las consecuencias de sus acciones y se haga justicia para cerrar ese capítulo en sus vidas.
En un servicio privado, con el apoyo de CASA, los familiares de los seis trabajadores inmigrantes fallecidos conmemoraron las valiosas vidas que se perdieron en el inesperado colapso del puente “Francis Scott Key”.
Para los familiares y la comunidad local, esos trabajadores en tareas esenciales se convirtieron en héroes.
Mientras tanto, la batalla legal continúa en los tribunales. “Dos años después, nadie ha rendido cuentas por esta pérdida inaceptable”, declaró Ama Frimpong, directora de la oficina legal de CASA y una de las abogadas que representa a algunos de los familiares.
En el accidente, muchas familias perdieron cónyuges, padres, abuelos, hermanos e hijos, algunos de los cuales eran miembros de CASA.
“Desde que ocurrió la tragedia, los familiares, junto con toda la comunidad de Maryland, han buscado respuestas sobre qué provocó la prematura muerte de estos trabajadores esenciales, qué se podría haber hecho para evitar el trágico incidente y cómo garantizar que algo así no vuelva a suceder”, dijo la organización en un comunicado.
El accidente ocurrió el 26 de marzo del 2024, cuando el buque carguero Dali, con bandera de Singapur y miles de contenedores a bordo, sufrió una falla eléctrica después de partir de Baltimore hacia Sri Lanka. Quedó a oscuras, navegó a la deriva en la madrugada y chocó con una de las columnas del puente.
El puente, por donde transitaban 30 mil vehículos diariamente, se desplomó y ocho obreros hispanos que trabajaban en el puente cayeron al agua. Las autoridades rescataron a dos de ellos.
Después del shock por la noticia, la angustia se apoderó de las familias que aun sufren las secuelas de las pérdidas y tienen muchas inquietudes.
CASA argumenta: “Grace Ocean y Synergy Marine, los operadores del barco que chocó contra el puente, pretenden limitar su responsabilidad ante las afligidas familias en un juicio cuyo inicio está previsto para el 1 de junio de 2026. Aunque ninguna cantidad de dinero puede aliviar su dolor, los familiares han expresado una creciente decepción ante la insistencia del propietario y el operador del barco en eludir su responsabilidad por la trágica pérdida de seis vidas”.
La abogada subrayó: “Hacemos una pausa para honrar las vidas de Maynor, Miguel, Alejandro, Dorlian, Carlos y José. Nada puede devolverles la vida y sus familias siguen de luto”.
CASA hace hincapié en que los trabajadores inmigrantes son esenciales porque realizan algunos de los trabajos más difíciles de este país, trabajos que sustentan nuestras comunidades y la economía.
“Todo trabajador merece volver a casa sano y salvo con sus seres queridos”, declaró la abogada Frimpong, comprometida a continuar la lucha en los tribunales hasta lograr justicia para estas familias.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) publicó en diciembre un informe en el que se detalla una serie de fallas de seguridad que contribuyeron a la colisión. Se menciona la falta de sistemas de comunicación de emergencia eficaces para notificar a los trabajadores y a los conductores que evacuaran el puente en caso de emergencia, así como varias fallas a bordo del barco que provocaron el apagón y la pérdida definitiva de la capacidad de controlar el barco.
