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Feligreses expresan alegrías y expectativas y esperan que nuevos obispos caminen con ellos

María y Wilfredo Morataya de la parroquia San Camilo antes de la misa de instalación de los nuevos obispos auxiliares de Washington el 7 de julio en la basílica. Ellos piden que haya una voz fuerte en apoyo a los indocumentados y se impulse más el cuidado del medioambiente. Foto/AA

Confiamos en Dios y en la sabia elección que hizo el papa León XIV, ahora esperamos que los nuevos obispos nos escuchen, sean un puente y tomen en cuenta nuestras prioridades, dicen parroquianos, empleados del centro pastoral y amigos de los nuevos obispos auxiliares de Washington, Gary Studniewski y Robert Boxie III.

Necesitamos una voz fuerte en apoyo a los indocumentados, fortalecer a las familias y la iniciativa de cuidado del medioambiente, dijeron algunos hispanos presentes en la ceremonia de instalación el 7 de julio del 2026 en la basílica de la Inmaculada Concepción de Washington, que expresaron su alegría por el acontecimiento y sus muchas expectativas.

“Somos una comunidad grande, que hemos trabajado fuertemente en nuestras parroquias, y esperamos que los obispos se acerquen más a nuestra comunidad, que nos escuchen, para que sepan cuáles son nuestras luchas y expectativas”, expresó Martín León, feligrés y catequista de origen salvadoreño de la parroquia San Bernardino de Siena, ubicada en Suitland, Maryland.

Hizo la salvedad de que “debemos tener más obispos hispanos, que hablen nuestro idioma, que conozcan nuestra cultura, para que nos entiendan y nos ayuden más”.

Le preocupa la orientación a las familias y el fortalecimiento de esa institución. “Tienen que enfocarse en las familias, caminar con ellas, conocer nuestras necesidades y ayudarnos a crecer en nuestra fe”.

Considera que muchas personas dicen ser católicas, pero no están convencidas de su fe. “Vivimos una fe muy tradicionalista y no con la convicción de amar a Cristo. Por eso, muchas familias se destruyen, influenciadas muchas veces por las redes sociales. Los obispos deberían ayudarnos a comprender la importancia de la familia, la base de la sociedad”.

Confiamos en la elección

David Gómez, salvadoreño, puso al Señor en primer lugar y dijo: “Dios no falla y si nos está enviando a estos nuevos obispos, esperamos que se cumpla su voluntad. Estoy seguro de que Él los va a inspirar”.

Lo que más necesitamos es que los obispos escuchen nuestro clamor, que vean nuestras necesidades -dijo.

Considera que a veces “nuestra voz no se escucha”, especialmente en lo que se refiere al tema de inmigración. “No nos están tratando como humanos”, dijo, subrayando que “somos una comunidad que aportamos mucho en las parroquias, la economía y en el país y necesitamos que nos traten diferente”.

La abogada Denise Rosado, de raíces peruanas y puertorriqueñas, ha visto al obispo Boxie en la iglesia de la Inmaculada Concepción, ha escuchado sus homilías y se ha llevado una muy buena impresión. “Allí hay muchos hispanos y pude ver que Boxie es muy querido. Es un abogado que se dedicó a defender los derechos civiles y creo que va a luchar por todos”, dijo.

También visitó la iglesia San Pedro y se dio cuenta de que el obispo Studniewski es muy querido allí.

Esta parroquiana de la basílica y residente de Washington D.C. sabe que el proceso de selección de un obispo es muy intenso, confía en la elección que hizo el Santo Padre y considera que ambos “van a ser buenísimos obispos”.

Les pide que se reúnan con la comunidad, organicen grupos para determinar las prioridades. “Nosotros los vamos a apoyar porque queremos lo mejor para el Distrito de Columbia y para nuestra comunidad. Los hispanos somos conservadores por tradición y tenemos que fortalecer nuestros valores o volver a ellos, trabajar fuerte y mantenernos unidos para apoyarnos”, dijo quien se está postulando para un puesto en el Congreso en representación de D.C.

Lucha por la casa común

María y Wilfredo Morataya son una pareja de salvadoreños muy comprometidos con el comité de justicia, paz e integridad de la creación (JPIC) de la parroquia San Camilo y piden que la nueva administración arquidiocesana tome en cuenta el tema de inmigración y se sume activamente al cuidado de la creación.

”Espero que estén del lado de los inmigrantes hispanos, que nos apoyen en cuanto a las necesidades de nuestra comunidad. Me gustaría, especialmente, que impulsen las iniciativas de cuidado del medioambiente en todas las parroquias”, dijo María Morataya.

La arquidiócesis cuenta con una iniciativa amplia establecida por el arzobispo emérito Wilton Gregory, pero estos feligreses esperan que se haga más al respecto. “Nuestra parroquia es muy activa (pionera), pero nos gustaría que -a nivel arquidiocesano- se impulse más el reciclaje y se reduzca el desmedido uso de materiales plásticos”, dijo Wilfredo.

Además, le preocupa el controversial tema de inmigración. Sabe que la Iglesia Católica está en contra de los abusos a los migrantes y la separación de las familias, pero pide que se fortalezca la voz de la Iglesia en apoyo a los indocumentados.

“Perseguir a los inmigrantes solo porque no tienen documentos es una injusticia. Hay personas que no han cometido ningún delito -solo haber ingresado sin visa-, pero trabajan, pagan impuestos, tienen familias, incluso hijos que han nacido en Estados Unidos. Es triste ver cómo los arrestan como criminales, los deportan y dejan familias desamparadas. Queremos que haya una voz fuerte que apoye a los inmigrantes”, dijo Wilfredo.

Aprovechó para pedir un guía espiritual para que camine con los fieles en el movimiento del cursillo de cristiandad, al cual pertenecen.

Un imán para la gente

Los abogados Alexandra Villareal y su esposo Allen O’Rourke conocieron a Robert Boxie cuando los tres rondaban los 25 años y eran estudiantes de derecho en la Universidad Harvard. Son amigos desde ese entonces, han compartido tiempo de vacaciones y además son compadres. Además, el ahora obispo de Washington es padrino de uno de sus hijos, Esperanza de 11 años.

No podían faltar a la ceremonia de instalación de su amigo de tantos años y viajaron desde Carolina del Norte a Washington para la ocasión.

Sobre su amigo Robert, Alejandra dijo que “es una de las mejores personas que conozco y no me imagino a alguien mejor para esta función”.

Como ella creció en México y luego se fue a Texas, dice que en ese proceso se había alejado un poco de la Iglesia, pero fue su amigo quien la ayudó a reincorporarse.

“Es una persona que acoge y trae a los demás dentro de la Iglesia. Es super alegre, se nota que tiene una luz por dentro, la gente se siente muy cómoda con él, es el tipo de persona a quien acudiría alguien que necesita ayuda. Tiene una personalidad abierta, es un imán para la gente y se le hace muy fácil hacer amistades, las personas lo ven como un amigo y lo aprecian mucho”, expresó esta feligresa de la iglesia San Pedro en Charlotte, NC.

Considera que, para la comunidad hispana, Boxie va a ser un gran obispo ya que “siempre se ha dedicado a ser un puente entre gente diferente. Y, nosotros los hispanos, evidentemente necesitamos todos los puentes y formas de sentirnos bienvenidos en todos lados y él es ese tipo de persona. Va a ser una muy buena oportunidad para fomentar la unidad de las comunidades”, dijo su amiga que lo conoce muy bien.

Nuevo capítulo

Los empleados del centro pastoral también se hicieron presentes en la misa de instalación de los nuevos obispos auxiliares -como público y algunos sirviendo como organizadores o como anfitriones voluntarios- con alegría y entusiasmo por la nueva etapa que comienza en la arquidiócesis.

“Como feligresa, recibo este nuevo momento con mucha esperanza. Oro para que nuestros nuevos obispos sean pastores cercanos al pueblo de Dios, que caminen con las personas, especialmente con quienes más necesitan ser escuchados y acompañados. Confío en que su ministerio fortalecerá la fe de nuestras comunidades y nos animará a seguir viviendo el Evangelio con alegría, misericordia y espíritu misionero”, dijo Alma Maltez, salvadoreña, empleada y parroquiana de la iglesia St. Mary de Landover Hills, Maryland.

El arzobispo Robert McElroy ha decidido que Studniewski sirva como vicario para el clero y dijo al respecto: “Dados sus muchos años como párroco y su conocimiento de nuestros sacerdotes y de los retos pastorales, espirituales y evangélicos de la vida sacerdotal, creo que aportará sabiduría, comprensión, compasión y celo a este cargo fundamental en nuestra Iglesia local”. Además, fungirá como coordinador de los diáconos.

Por otra parte, el cardenal ha nombrado a Boxie como vicario para las comunidades culturales y sinodalidad, y dijo al respecto: “Aportará a ambas funciones un respeto por la diversidad de la Iglesia y la importancia de integrar los objetivos pastorales que forjamos en la última convocatoria en el corazón de la vida parroquial y arquidiocesana”.

Maltez funge como delegada para el ministerio hispano en la oficina arquidiocesana de diversidad cultural y alcance comunitario, y trabajará de cerca con el obispo Boxie.

“La diversidad es un don de Dios y una expresión de la universalidad de la Iglesia. Nuestra arquidiócesis está enriquecida por personas de muchas culturas, idiomas y tradiciones, y espero que, bajo el liderazgo del obispo Boxie, continuemos fortaleciendo una Iglesia donde todos se sientan verdaderamente acogidos, valorados y llamados a participar plenamente en la misión evangelizadora”, expresó Alma.

Desea que se sigan construyendo puentes entre las diversas comunidades, promoviendo el encuentro, el respeto mutuo y la colaboración. “Cuando caminamos juntos, reconociendo los dones que cada cultura aporta, damos un testimonio más auténtico del amor de Cristo y de la unidad a la que Él nos llama”, subrayó en el marco de la ceremonia.



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