Movidos por la convicción de que “la dignidad humana no es una abstracción”, expertos en el tema de la Inteligencia Artificial (IA ) y la visión católica analizaron -en la Universidad Georgetown- las repercusiones de la IA en un mundo cambiante que avanza arriesgándose a perder el norte.
Esa convicción “se ve puesta a prueba por una tecnología que se desarrolla más rápido de lo que somos capaces de comprender. El rápido desarrollo de la IA y su difusión en nuestras escuelas, lugares de trabajo y hogares ha intensificado el debate sobre la mejor manera de responder”, dijo Kim Daniels, moderadora del diálogo.
En este contexto, “necesitamos una voz moral, la que nos dice que no todo lo que es posible hacer debe hacerse. No hay que aprovechar todo lo que la tecnología ofrece. Se trata de una elección moral. También, tenemos que mantener el valor de la relación humana” – dijo el arzobispo Gabriele Caccia, nuncio apostólico de la Santa Santa, en el diálogo “La IA, la doctrina social católica y la invitación del papa León al diálogo con el mundo”.
El prelado manifestó su preocupación por la tecnología, en su aplicación bélica, ante la posibilidad de que no sean los humanos los que decidan sobre la vida. “Hay ámbitos en los que se avanza muy rápido, pero el problema es que la vida y la muerte las decide una máquina, no el ser humano que es el responsable.
Hizo hincapié en un refrán africano que reza: “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Creo, dijo, que tenemos que llegar muy lejos y, por eso, tenemos que ir juntos. “Juntos podemos afrontar esta situación y encontrar una solución”, dijo quien recientemente fue observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en NY. Se mostró confiado de que con el tiempo han de surgir de estas conversaciones entre los diversos sectores, unas directrices que ayuden a encauzar el asunto por el buen camino.
La encíclica
Daniels subrayó que la preocupación y la esperanza en torno a la IA se extienden en un amplio espectro: “Desde quienes se preocupan por la automatización del trabajo hasta quienes ven cómo se erosiona la capacidad de acción humana. Desde quienes anticipan enormes avances en productividad y crecimiento hasta quienes se enfrentan a los impactos locales de los centros de datos y al impacto medioambiental de la IA”.
Eduardo Peñalver, presidente de la Universidad Georgetown, explicó que esa casa de estudios está dispuesta a responder al llamado del Santo Padre y, de hecho, ya puso en marcha la semana pasada una iniciativa a nivel de toda la universidad centrada en desarrollar los principios y prácticas que guiarán la relación de esa comunidad con la inteligencia artificial en el futuro.
Asegura que la carta encíclica “Magnífica Humanidad” (Magnifica Humanitas) del Papa León XIV, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial, será una fuente de inspiración para esta iniciativa.
La encíclica “invita a reflexionar sobre las dimensiones morales y humanas de la IA desde la perspectiva del pensamiento social católico y la tradición intelectual católica, utilizando las herramientas de investigación y docencia de la universidad para garantizar que la IA avance y respete la dignidad y la libertad humanas, tanto en nuestro campus como en la sociedad en general”.
“Magnifica humanitas”, dijo Peñalver, hace un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que participen en un debate colaborativo sobre la IA y nos lanza un claro llamado para que, en palabras del papa León, salvaguardemos con amor la grandeza de la humanidad, cuyo esplendor ninguna máquina podrá sustituir jamás.
Según Daniels, la encíclica abre un nuevo capítulo en el diálogo continuo de la Iglesia con el mundo sobre lo que el desarrollo tecnológico supone para el trabajo, las familias, la vida pública y la dignidad humana. “Nos invita a reflexionar sobre a quién va dirigida esta tecnología y quiénes se están quedando atrás”.
Con este documento, la Iglesia Católica afirma que las decisiones sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y su implantación requieren la participación de todo el espectro de voces de la sociedad civil y la vida pública, incluidos los sindicatos y las empresas, las escuelas y las familias, las comunidades religiosas y los funcionarios electos a todos los niveles.
“Nos insta a participar activamente como ciudadanos para trabajar más allá de nuestras diferencias en pro del bien común y a buscar la cooperación más allá de nuestras fronteras”, dijo Daniels.
Volver a los valores
El experto en IA, Vilas Dhar espera que se produzca otro cambio en el que los tecnólogos quieran devolver los valores a la forma en que diseñamos nuestra sociedad. “No soy tan optimista como para creer que eso esté ya a nuestro alcance. Creo firmemente que deberíamos explorar las fronteras mismas de lo que la IA nos permite hacer, pero no solo para explorar nuestras capacidades, sino para diseñar el tipo de herramientas que nos ayuden a abordar problemas realmente tangibles y significativos a gran escala”.
Dhar ha sido parte del Órgano Consultivo de Alto Nivel sobre Inteligencia Artificial del Secretario General de las Naciones Unidas, es el experto designado por el Gobierno de Estados Unidos para la Alianza Global sobre IA y es presidente de la Fundación Patrick J. McGovern, una de las principales organizaciones filantrópicas del mundo dedicada a impulsar la inteligencia artificial con fines públicos.
“Realmente necesitamos cambios estructurales audaces para imaginar qué es una economía de la IA que ponga a los seres humanos en el centro, y no creo que esas sean las conversaciones que estamos manteniendo en Washington. Pero espero que ese sea el camino que tomemos”, dijo Molly Kinder, una destacada experta en inteligencia artificial y su impacto en el mundo laboral.
Hasta ahora, dijo, el impacto de la IA en el mercado laboral ha sido modesto en el mejor de los casos. “Hay mucho miedo, mucha ansiedad sobre hacia dónde podría ir esto, pero todavía no vemos una perturbación importante en toda la economía”, dijo Molly directora ejecutiva fundadora de Breakwater Initiative.
Es una nueva organización dedicada a desarrollar respuestas políticas ante los cambios que la inteligencia artificial está provocando en el mundo laboral. Anteriormente, fue investigadora principal en Brookings Institution, donde estudió los efectos económicos de la inteligencia artificial.
Se cree que el periodismo está siendo amenazado por la IA, pero Jasmine Sun no está convencida de ello. “Hay muchas cosas que la IA no puede hacer... Hay mucho conocimiento al que la IA no puede acceder. Hay mucho conocimiento tácito; si hablas con un chef, si hablas con alguien que trabaja con las manos, si hablas con una madre o un padre, cualquiera que realice un trabajo relacional o táctil, su conocimiento aún no está en la máquina. La máquina carece de experiencia sensorial”, dijo quién es colaboradora en The Atlantic y Substack, ha escrito para el New York Times y el Wall Street Journal y ha trabajado en el ámbito de las políticas sobre inteligencia artificial.
Ella ejerce el periodismo haciendo trabajo de campo, visitando lugares, manejando y captando experiencias personales, pasa tiempo con la gente en persona, en protestas.
“Creo que hay mucha gente que se ve empujada a trabajar en el sector tecnológico en este momento porque piensa que así es como puede cambiar las cosas de forma ética, pero no puede hablar de ello públicamente”, dice la profesora Anna Rowlands que ocupa la Cátedra St. Hilda de Pensamiento y Práctica Social Católica en la Universidad de Durham.
Igualmente, dijo, surgen preguntas sobre la formación laboral, que deben abordarse dentro de esas instituciones, pero “también necesitamos crear espacios donde podamos mantener esas conversaciones como padres, como educadores, como personas que formamos parte de esos sectores y como aquellos que son los más vulnerables, las víctimas de estos sistemas; tenemos que ser capaces de hablar juntos”, dijo instando a un diálogo abierto sobre un tema que nos impacta a todos.
Anna es miembro del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano e intervino en la presentación de ‘Magnifica Humanitas’ celebrada en el Vaticano en mayo.
Este diálogo fue auspiciado por la Iniciativa sobre el Pensamiento Social Católico y la Vida Pública, de la Universidad Georgetown. Su directora, Kim Daniels, aprovechó para agradecer a los embajadores y otros representantes diplomáticos que se unieron a esta conversación.
Kim no pasó por alto el 25o aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre. “Queremos recordar a aquellos que hemos perdido, a quienes han perdido a sus seres queridos y a quienes han ayudado a los demás y han salvado vidas. Esta semana, en especial, los llevamos a todos en nuestro corazón y en nuestras oraciones”.
Para leer la encíclica en español, visite: vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html.
