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Mundial de Fútbol FIFA 2026: Haití sueña en grande

Jimmy Augustine posa junto a sus tres hijos al concluir la misa en la parroquia Sagrado Corazón de Washington el 1 de enero de 2026. Fotos/MG

La comunidad haitiana del área metropolitana de Washington se prepara con entusiasmo para vivir un momento histórico: la participación de Haití en el Mundial de Fútbol 2026. Será apenas la segunda vez que esta nación caribeña dispute la máxima cita del balompié universal y la primera en 52 años, tras su debut en Alemania en 1974.

Contra todos los pronósticos, Haití dejó en el camino a grandes favoritos como Costa Rica y Honduras, clasificándose primero en el Grupo C en la ronda final de las eliminatorias mundialistas de la Confederación de Fútbol de Centroamérica y el Caribe (CONCACAF).

“Es un hecho verdaderamente unificador y emocionante para nuestros hermanos que están en Haití y en otras partes del mundo. No podría ser más fascinante para nuestra familia porque las distintas generaciones podremos ver a nuestro país en un Mundial, compartir juntos esta alegría y permitir que nuestros niños también lo vivan, algo que yo, a mis 40 años, todavía no he podido disfrutar”, dijo Jimmy Augustine en una entrevista el 1 de enero de 2026.

En el Mundial 2026, que se jugará en Estados Unidos, Canadá y México entre el 11 de junio y el 19 de julio, Haití quedó ubicada en el Grupo C con Brasil, Marruecos y Escocia, y su segundo partido de la primera fase será ante Brasil, el pentacampeón mundial, Brasil, en el estadio Lincoln Financial Field de Filadelfia, la sede mundialista más cercana a Washington.

“Es muy emocionante, muchos haitianos estarán apoyándolos en las tribunas de los estadios, no solamente en Filadelfia sino también en Boston y Atlanta donde enfrentarán a Escocia y Marruecos”, agregó Augustine, quien asegura que esta clasificación le ha permitido aprender más sobre la selección que dirige el seleccionador Sébastien Migné, entrenador francés con experiencia en selecciones africanas.

Además de Costa Rica y Honduras, otras selecciones como El Salvador y Guatemala también quedaron en el camino, desperdiciando la oportunidad de clasificarse a un torneo en que los históricos Estados Unidos y México no debieron eliminarse por ser países anfitriones.

“Supongo que ha sido por la esperanza y fe de nuestras oraciones y eso es lo que nos ha traído hasta aquí. Espero que todos nos unamos, igual que como estamos hoy aquí, cuando celebramos nuestra cultura con amigos de otros países que nos acompañan”, concluyó Augustine quien, rodeado de sus tres hijos, celebraba con sus paisanos la Independencia de Haití y la Solemnidad de la Santísima Virgen María en la parroquia Sagrado Corazón en DC.

Una bendición para el pueblo haitiano y para el fútbol

Para el padre Luc Philogene, capellán del apostolado haitiano de la Arquidiócesis de Washington, la participación de Haití en el Mundial “es una bendición y un hecho histórico muy emocionante”, porque el fútbol es un deporte que “muchos en Haití están jugando desde niños, en las escuelas y vecindarios”, y también nos apasiona ver las grandes ligas europeas, donde juegan las estrellas, por televisión.

“Es por eso por lo que muchos de nuestros jóvenes siguen a la Argentina de Messi y a la Brasil de Neymar, otros apoyan a países como Italia y Francia, pero la mayoría de nosotros nunca hemos tenido la oportunidad de ver a nuestra selección nacional jugar a ese nivel tan alto”, destacó el pastor.

La participación de The Grenadiers -como se le conoce a esa selección- en la Copa del Mundo es un símbolo de esperanza y cohesión nacional frente a la crisis, violencia y desplazamiento masivo en esa nación caribeña.

“Fue una bendición que clasificáramos, eso era lo que necesitábamos”, dijo el padre Philogene.

Haití disputó sus partidos eliminatorios en Curazao porque la situación interna del país —marcada por violencia, crisis política y falta de seguridad— hacía imposible organizar encuentros en territorio haitiano y la federación decidió usar sedes neutrales para garantizar la seguridad de jugadores, árbitros y aficionados.

“Estoy orgulloso de ellos. Así es como Dios quiere darnos un poco de luz para decir que 2026 debería ser para nosotros un año de liberación, un año de sanación, un año de bendiciones”, concluyó.

Una clasificación histórica, genial y muy significativa

Monique Meleance, asistente del padre Luc Philogene en el apostolado haitiano, tildó de “genial y muy significativa” la clasificación a la máxima fiesta del fútbol universal, y destacó que lograron “el pase histórico un 18 de noviembre” cuando en Haití se conmemora la Batalla de Vertières, un evento clave durante la revolución de independencia.

“Es muy importante, dado el entorno actual, donde siempre se asocia a Haití con la negatividad, así que esto es un foco de atención y pone la positividad en primer plano, así que ayuda mucho”, agregó Meleance.

Sobre los rivales dijo que es un grupo muy difícil, “pero si logramos superar la eliminatoria y avanzar, hay mucha motivación en los jugadores”, concluyó.

Un bálsamo para la comunidad haitiana

Jean-Baptiste Lordeus dijo que “jugar un mundial después de 52 años de ausencia le hace muy bien al pueblo de Haití” que ha atravesado problemas políticos, económicos, sociales y desastres naturales.

La participación de esta isla caribeña en el Mundial en Norteamérica muestra la resiliencia de una nación en crisis que clasificó contra todos los pronósticos y que llevará a los estadios mundialistas lo mejor de su talento futbolístico que hace parte de las ligas europeas, entre ellos el goleador Duckens Nazon, el defensa Hannes Delcroix, el mediocampista Jean‑Ricner Bellegarde y el delantero Wilson Isidor.

Un cuarteto de jugadores de primer nivel en el fútbol del Viejo Continente que despierta el entusiasmo de los aficionados haitianos.

“Estoy muy feliz por eso”, exclamó por su parte Dieufrant Lordeus, 51, quien nació en 1975 un año después de la última participación mundialista de su país. “Medio siglo y nunca los he visto en un mundial”, sentenció.

Aseguró que en Haití “muchas personas le van a Argentina y Brasil en los mundiales” por lo que el 19 de junio, cuando los haitianos enfrenten a la Verde-Amarela en Filadelfia “tendré el corazón dividido en dos”, concluyó Lordeus.



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