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Presencia y protección para responder a las inquietudes de los jóvenes, pide el Papa

El papa León XIV saluda a familias y niños durante una visita parroquial a la Iglesia de Santa María de la Presentación en Roma, Italia, el 8 de marzo de 2026. Le acompaña el cardenal Francesco Montenegro, arzobispo emérito de Agrigento y expresidente de Cáritas Italia. Foto/CNS/Vatican Media

Presencia y cuidado: estas son las dos palabras que ayudan a iluminar el sentido cristiano de la acogida, y las resaltó el papa León XIV en su discurso a los participantes en la cuarta edición de la "Cátedra de la Acogida", iniciativa creada a instancias de las Hermanas de la Asociación de Voluntarios del Servicio Social Cristiano - Fraterna Domus, en Italia. Con el objetivo de promover la cultura de la solidaridad y el arte del encuentro y el diálogo, los adherentes a este proyecto se reúnen del 10 al 13 de marzo bajo el lema "Nuevas formas de acogida, comunidad, espiritualidad e identidad a partir de los jóvenes".

Durante la audiencia que les concedió este jueves 12 en el Palacio Apostólico del Vaticano, el Pontífice manifestó que "estas jornadas están animadas por la conciencia de que la vocación cristiana está orientada a generar comunión entre las personas, y la comunión nace de la capacidad de acoger a los demás, ofreciendo escucha, hospitalidad y asistencia. Una posible etimología de la palabra “acoger” —centro de toda su actividad— se remonta al latín accipere, que significa “recibir”, “tomar consigo”.

León XIV puntualizó que en el centro de toda auténtica acogida hay una relación que nace de la gracia de un encuentro:

“Experimentamos muchos tipos de encuentro y, por tanto, de acogida: el encuentro con las personas que nos aman, con los familiares, con los colegas, e incluso con personas desconocidas, a veces hostiles. Cuando un encuentro es verdadero, desde una experiencia personal puede transformarse y, progresivamente, llegar a involucrar a otros, dando vida a una experiencia comunitaria.”

"Precisamente en esta dinámica del encuentro -observó el Pontífice- se inserta su decisión de dedicar la cuarta edición de la “Cátedra” a los jóvenes". También aseguró que en un tiempo marcado por profundas transformaciones culturales y sociales, los jóvenes, "que naturalmente son el futuro de la sociedad y de la Iglesia, en realidad ya constituyen su presente vivo y generador". En este sentido, según el Santo Padre, sus preguntas e inquietudes invitan a "renovar el estilo de nuestras relaciones".

“Acoger a los jóvenes significa, ante todo, ponerse a la escucha de sus voces, cruzar sus miradas y reconocer que, en sus existencias y en sus lenguajes, el Espíritu sigue obrando y sugiriéndonos caminos renovados de presencia y cuidado.”

Presencia que construye identidad

El Santo Padre recordó que cada persona crece en una realidad social desde el primer instante de la vida. La familia, la parroquia, la escuela, la universidad y el trabajo son modelos de sociedad donde se entrelazan dimensiones psicológicas, jurídicas, morales, pedagógicas y culturales.

"Son espacios privilegiados de identidad cuya tarea principal está delineada por la presencia. Estar presentes en la vida de los demás significa compartir tiempo, experiencias y significados, ofreciendo puntos de referencia estables donde el otro pueda reconocerse y crecer".

La lección de Nazaret

Mirando a la Sagrada Familia de Nazaret —modelo que inspira a Fraterna Domus—, el Pontífice dijo que toda comunidad acogedora puede redescubrir su llamada y aprender a orientarse en el camino del servicio.

“El episodio evangélico de María y José que pierden a Jesús y, angustiados, lo encuentran después de tres días en el Templo (cf. Lc 2,39-52) enseña que la presencia del otro no es automática, sino fruto de una búsqueda constante. Todos hemos experimentado la pérdida de alguien o de algo querido; solo entonces comprendemos cuán preciosa era esa presencia.”

A su vez, el Obispo de Roma puntualizó que así sucede también en la vida de fe, pues a veces damos por supuesta la presencia de Jesús, hasta que parece que ya no está donde lo habíamos dejado: "La sensación de extravío no indica que Él se haya perdido, sino que somos nosotros quienes nos hemos alejado. Por eso estamos llamados a buscarlo con confianza, con el valor de recorrer caminos nuevos y mirar el mundo con ojos renovados".

“Buscar a Jesús implica pasar de la seguridad de nuestras convicciones a la responsabilidad del encuentro, aprendiendo a descubrir la presencia de Dios que siempre nos precede y nos supera.”

San José, icono del cuidado

El Papa afirmó que es precisamente lo que hizo san José al custodiar la familia que el Señor le confió. En él reconocemos que acoger, además de presencia, es también cuidado. Para León XIV, "cuidar significa estar al lado del otro con atención, respetar sus decisiones y hacerse cargo de él", y desde esta perspectiva, la familia humana está llamada a preservar lo que le ha sido confiado. Esto implica las relaciones, la creación, la vida de los hermanos, especialmente de quienes sufren y son más frágiles.

"Presencia y cuidado -subrayó el Pontífice- son dimensiones inseparables: no se cuida sin estar presentes, y no se está verdaderamente presente sin asumir la responsabilidad del otro".

Una acogida que tiene futuro

El Santo Padre expresó que estas dos palabras pueden convertirse en lámparas que orienten el camino hacia una acogida capaz de abrir senderos de santidad, en una perspectiva relacional y fraterna, nunca autorreferencial.

Al concluir, agradeció el compromiso silencioso y discreto de los participantes, animándolos a ser educadores de la acogida y a cultivar este carisma en la escucha del Espíritu Santo, cuyo fruto —como escribe san Pablo— es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí (cf. Gal 5,22).

“Que la Santísima Virgen María y san José los custodien e intercedan por ustedes. Los bendigo de corazón”, concluyó.




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