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Santa Sede pide reinsertar a los niños víctimas de trata a una cultura de vida

Imagen de archivo donde niños sostienen pancartas contra el abuso en la niñez y adolescencia durante un manifestación en Paraguay. EFE/Noelia F. Aceituno

En un mundo marcado por las guerras, el terrorismo, la trata de personas y la agresión generalizada, es fundamental que los niños víctimas de la trata vivan una cultura de vida, diálogo y respeto mutuo. Por ello, la Santa Sede subraya la importancia de la prevención, la protección, la liberación y la rehabilitación de estos menores.

El arzobispo Ettore Balestrero, Nuncio Apostólico y Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, explicó esto en su declaración del 22 de junio ante el 62º período ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que, en el punto 3, ve un diálogo con la Relatora Especial sobre la trata de personas, especialmente mujeres y menores, en el contexto de la apatridia, la migración y el desplazamiento forzado.

Los menores son siempre víctimas

El representante de la Santa Sede reitera que «el establecimiento de rutas migratorias seguras y la residencia regular contribuyen a desalentar las actividades de los traficantes de personas». En este contexto, aclara, «el papel de la familia es fundamental, especialmente a través de la reunificación familiar y la protección de los menores no acompañados».

El arzobispo Balestrero recuerda que, si bien la trata «es una forma contemporánea de esclavitud y una grave violación de la dignidad humana que Dios nos ha dado», como escribe el papa León XIV en la encíclica Magnifica Humanitas, un menor víctima de la trata es, ante todo, «una víctima que merece protección, compasión y asistencia, así como la oportunidad de rehabilitarse, en lugar de ser castigado por actos derivados de la explotación que sufrió». El delito es de los traficantes, no del niño.

Auge de la "ciberesclavitud" es preocupante

El Observador permanente concluye subrayando que los sistemas digitales exacerban "la vulnerabilidad de los menores en tránsito", facilitando así la trata. Asimismo, califica de "particularmente preocupante" el crecimiento de la denominada "ciberesclavitud", mediante la cual las personas "se ven atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas, como el fraude en línea y el narcotráfico", tal como denuncia León XIV en su Mensaje para la XII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, celebrada el 8 de febrero de 2026. De hecho, las redes criminales "suelen utilizar plataformas en línea y canales anónimos para reclutar, controlar y trasladar a sus víctimas, que con mucha frecuencia son menores de edad".



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