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St. Francis International: ejemplo de excelencia educativa

Sam Chapa, director de St. Francis, comparte con la estudiante Ximena Pérez una clase de español. Foto/cortesía/SFIS

Para que los estudiantes recién llegados aprendan inglés y se integren más rápido, la escuela católica St. Francis International está dándoles atención personalizada a esos alumnos, más entrenamiento a los docentes y apoyo a los padres -explicó Sam Chapa, director de esa escuela católica, adyacente a la iglesia San Camilo de Silver Spring, Maryland.

La escuela tiene 281 alumnos desde preescolar al octavo grado, de los cuales 140 son de origen hispano. En su mayoría son inmigrantes de El Salvador, México, Guatemala y Honduras; también hay alumnos oriundos de Vietnam, India, Etiopia y otros países africanos.

Chapa dice que se requiere cinco años para que los alumnos recién llegados dominen el inglés. Lograr que estos estudiantes se nivelen con el resto es un reto para el director.

Queremos apoyarlos, dice, y estamos implementando varias estrategias. “Cuando un alumno no domina el inglés recibe educación personalizada con miras a integrarlo pronto a la clase regular. Trabajamos con ellos en grupos pequeños para guiarlos en el aprendizaje del inglés. Repasan las materias en inglés y se refuerzan en el grupo”, explicó Chapa.

Igualmente, la escuela tiene el plan de entrenar a los profesores para que sean más eficientes en la enseñanza del inglés y ayudando a agilizar la integración de los recién llegados.

En cuanto a los padres hispanos, Chapa subrayó que algunos de ellos no hablan ni escriben inglés, les da vergüenza, pero tienen la buena voluntad de cooperar con el proceso educativo. Por eso les están dando apoyo especial y referencias. Les dan recursos virtuales para que aprendan inglés y así puedan apoyar en la educación de sus hijos.

“Queremos que los padres se sientan bienvenidos y apreciados. Reconocemos que ellos son los primeros educadores, quienes siguen educando después de clase y después de la graduación”, dijo el director de St. Francis.

Por eso, trabajan con toda la familia y las apoyan para que su papel como educadores sea más eficiente.

Está convencido de que “los alumnos son más dedicados cuando reciben apoyo en casa. Los niños tienen más éxito cuando hay más consistencia en la educación de la escuela y el hogar”.

Otros problemas

Además de la demora en el aprendizaje que experimentan algunos alumnos hispanos por la barrera del inglés, Chapa ve con preocupación los problemas emocionales, traumas y discapacidades lingüísticas que presentan.

Los alumnos recién llegados encaran otros problemas. “Los padres no tienen documentos, tienen bajos ingresos y buscan empleo, se cambian de casa con frecuencia” por temor a las autoridades de migración, por costo de la vivienda o por divorcio de sus padres.

La escuela mantiene contacto con las familias, las conecta con parroquias u organizaciones comunitarias que proveen alimentos, ayuda para la renta, ropa de invierno, donaciones para Navidad y apoyo legal probono.

En este momento difícil en que la comunidad indocumentada siente miedo a las redadas, la escuela St.Francis está respondiendo como una familia. El presidente de la junta escolar y una madre de familia son abogados y han ofrecido ayuda legal para estudiantes que lo requieran.

Ya que el esposo de una empleada de St. Francis, así como tíos y abuelos de estudiantes han sido arrestados por ICE, la escuela trata de ayudar.

Ofrecen charlas informativas a los padres sobre sus derechos y qué hacer en caso de arresto por parte de ICE. Les recomiendan llenar un formulario especificando quien es responsable por el alumno en caso de que los padres sean arrestados.

“Estamos respondiendo a las necesidades de la comunidad, caminando con ellos y manteniendo consistencia en la excelencia educativa”, dijo el director Chapa.



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