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Trabajo de ingeniero hispano llegará a la Luna en la misión de exploración Nova-C

La misión no tripulada de la NASA Artemis I despega con éxito desde el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral (Florida). Foto/EFE/EPA/NASA/Bill Ingalls/archivo

Cuando el ingeniero Edgar Amezquita consiguió su primer empleo como profesional en una pequeña compañía en Torrance, California, nunca pensó que ello le daría la oportunidad de enviar su trabajo a la Luna y con eso cumplir el sueño de sus padres.

Con solo 27 años, Amezquita encabeza el equipo de la empresa Scorpius Space Launch Company (SSLC) que construyó los tanques de oxígeno líquido y de combustible del módulo de aterrizaje de la misión de exploración lunar Nova-C, que se espera sea lanzada este verano en una fecha por determinar en un cohete de la firma SpaceX desde Cabo Cañaveral (Florida).

“Es un gran orgullo saber que unos tanques que hicimos con nuestras manos llegarán a la luna”, dijo Amezquita en entrevista con EFE.

Explica que los tanques de almacenamiento fueron escogidos para la misión por ser muy livianos ya que están fabricados con fibra de carbono, lo que permite reducir el peso que carga del módulo de aterrizaje.

Se espera que el módulo de Nova-C, un robot cilíndrico de seis patas construido por la compañía Intuitive Machines, aterrice en el Polo Sur de la Luna, abriendo el camino para otras misiones de exploración que le seguirán este año mientras la NASA se apresta para enviar cuatro astronautas a la órbita lunar el próximo año.

En abril pasado, la agencia espacial estadounidense y la canadiense CSA dieron a conocer a los miembros de la misión Artemis II, una mujer y tres hombres que en noviembre de 2024 volarán alrededor de la Luna en el comienzo de una nueva era espacial con Marte a la vista.

Esa misión allanará el camino para el primer alunizaje tripulado desde el Apolo 17 en diciembre de 1972, actualmente planificado para 2025.

Amezquita habla emocionado de la misión que abriría la posibilidad de que los humanos regresen a la Luna.

Para este joven de ascendencia mexicana su mayor satisfacción es saber que sus padres, quienes llegaron a California en 1993, pueden ver que sus esfuerzos de años de trabajo como inmigrantes han dado fruto.

"Mis papás siempre han dicho que emigraron a Estados Unidos para darles una buena educación a sus hijos y verlos progresar, y creo que este trabajo me ha permitido que ellos vean su sueño cumplido”, ahonda Amezquita, el primero de su familia en ir a la universidad.

Graduado de la Universidad de California en Irvine, Amezquita asegura que estudió ingeniería con el propósito de ayudar a su comunidad, algo que sus padres, oriundos de Capilla de Milpillas, estado de Jalisco (México), le enseñaron.

Cuando se graduó en 2017 buscó trabajo en varias compañías que diseñaban prótesis para personas con discapacidad, campo en el que quería hacer una carrera, pero nadie le dio la oportunidad. Fue entonces cuando logró conseguir un trabajo como técnico en SSLC.

Tras adquirir experiencia, fue nombrado ingeniero de procesos de fabricación, encargado de supervisar los procesos de producción, incluyendo los de los tanques, que ya fueron entregados.

También tiene experiencia en modelado 3D y ha trabajado en el diseño de los procesos de construcción de embarcaciones y diversas herramientas.

Su pasión por la innovación inspiró a su hermano menor, Abraham Amezquita, a acompañarlo en esta aventura. El joven trabaja como técnico de fabricación bajo las órdenes de Edgar.

“Él (Abraham) también hizo parte del equipo que construyó los tanques”, cuenta con orgullo.

El ingeniero ya trabaja en una nueva meta: quiere fabricar tanques para otros usos. “Como el material es tan liviano y seguro puede usarse con fines médicos, como para reemplazar los tanques metálicos de oxígeno”, indica.

Manifiesta que quiso compartir su experiencia para inspirar a jóvenes estudiantes y recién graduados para que no se rindan.

La presencia de hispanos en las carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas) sigue siendo baja, pues solo representan el 8 % de la fuerza laboral en estas áreas.

“No es fácil para los latinos terminar la universidad, pero no hay que rendirse. No sabes si tu trabajo va a ir a la Luna”, puntualiza Amezquita. EFE


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