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Postulantes a la santidad que cierran la brecha generacional

El beato Carlo Acutis, adolescente italiano beatificado en 2020, tenía un gran amor a la Sagrada Eucaristía y utilizó su destreza tecnológica para construir una base de datos de milagros eucarísticos, que luego divulgó en línea. Tales milagros han sido reconocidos en todo el mundo. Aquí aparece en una foto sin fecha. Foto/OSV News/cortesía de Causa de santidad de Carlo Acutis

Solía ignorar cómo se decidían los apelativos de los grupos generacionales. Creo que he descubierto al menos una forma de etiquetar a tales grupos. Soy un Baby Boomer, es decir, de los niños que nacieron poco después del final de la Segunda Guerra Mundial. Los que pertenecemos a esas categorías generacionales ya somos mayores. Los que vinieron después adoptan otras fuentes para sus apelativos, entre los cuales hay los que solo llevan una letra, por ejemplo, los conocidos como generación X, Z o millennials. Hay muchas circunstancias que pueden haber contribuido a estos títulos. Es posible que una de esas circunstancias haya sido la industria del entretenimiento, que ha puesto en manos de estos jóvenes artefactos que los Boomers nunca tuvimos.

Nunca he sido jugador. Jamás tuve una Xbox, Nintendo, PlayStation ni ningún otro de los aparatos de juego que hay, pues sencillamente no existían en mi juventud. Tuve, pues, que contentarme con bicicletas, un carrito pequeño, algunos aros hula-hula, y con apenas cinco o seis canales de televisión, la mayoría de las cuales cerraban a medianoche. No es que me queje, pues creo que tuve una adolescencia muy feliz; pero mi juventud estuvo ciertamente restringida a lo que eran los limitados medios de entretenimiento de la época en comparación con lo que ahora hay disponible. Ahora, empiezo a darme cuenta de los abismos que separan a mi generación de las posteriores cuando mi excelente y joven secretario sacerdote menciona canciones, personalidades actuales, películas y actividades que él conoce y de las que me confieso decididamente ignorante. Crecimos en épocas muy distintas y lo que él menciona a menudo me lo confirma. Por otra parte, algunos de los que fueron mis personajes favoritos y de las experiencias de mi juventud generan las mismas expresiones de desconocimiento en su rostro que las suyas en el mío.

Sin embargo, cuando rezamos juntos, utilizamos los mismos términos y las mismas palabras. La oración de la Iglesia conlleva una autoridad unificadora, o debería hacerlo. Algunos de nuestros más recientes postulantes a la santidad cierran la brecha generacional que se ha abierto entre nuestros mundos. Se rumorea que el beato Pier Giorgio Frassati podría ser canonizado durante el próximo Año Santo. Este magnífico joven de Turín (Italia) era alpinista, esquiador y tenía un carácter sociable. A sus contemporáneos les encantaba alternar con él. También tenía un profundo amor a los pobres, al punto de que, en su funeral, ellos formaron una larga fila de camino a la iglesia.

El Beato Pier Giorgio Frassati, en una foto sin fecha, fue un estudiante que tuvo dificultades académicas, pero que se destacó en el alpinismo. Tenía una fe irrestricta en Dios y perseveró en la universidad, dedicándose a ayudar a los pobres y lo hizo aplicando la doctrina social católica. Falleció a la edad de 24 años y fue beatificado por San Juan Pablo II en 1990. Foto/archivo de OSV Newsv
El Beato Pier Giorgio Frassati, en una foto sin fecha, fue un estudiante que tuvo dificultades académicas, pero que se destacó en el alpinismo. Tenía una fe irrestricta en Dios y perseveró en la universidad, dedicándose a ayudar a los pobres y lo hizo aplicando la doctrina social católica. Falleció a la edad de 24 años y fue beatificado por San Juan Pablo II en 1990. Foto/archivo de OSV Newsv
Sor Thea Bowman, religiosa franciscana de la Adoración Perpetua, en una charla que dio en la Iglesia de San Agustín, en Washington, en 1986. Sor Bowman, fallecida en 1990, es una de seis católicos afroamericanos cuyas causas de canonización son estudiadas por la Iglesia Católica. Su causa de santidad fue abierta en 2018 y ahora tiene el título de “Sierva de Dios”. Foto/archivo Catholic Standard por Michael Hoyt
Sor Thea Bowman, religiosa franciscana de la Adoración Perpetua, en una charla que dio en la Iglesia de San Agustín, en Washington, en 1986. Sor Bowman, fallecida en 1990, es una de seis católicos afroamericanos cuyas causas de canonización son estudiadas por la Iglesia Católica. Su causa de santidad fue abierta en 2018 y ahora tiene el título de “Sierva de Dios”. Foto/archivo Catholic Standard por Michael Hoyt

Al beato Carlo Acutis le gustaban los juegos electrónicos y su amor a la Sagrada Eucaristía era notable. Ahora yace en paz en su relicario luciendo un atuendo Nike.

La Sierva de Dios Sor Thea Bowman fue una evangelizadora apasionante. Cantaba con orgullo las canciones de nuestra herencia espiritual afroamericana, e invitaba a nuestra Iglesia a acoger y reconocer los muchos dones espirituales y culturales que las personas de color tienen que ofrecer a nuestra familia de fe.

Estas personas y muchas otras trascendieron las convenciones generacionales de su tiempo y ahora iluminan nuestra realidad con su santidad y su compromiso con el mundo que les rodea. Fueron personas que lograron vivir en su mundo y, al mismo tiempo, encontrar la forma de afianzarse en el mundo que trasciende cualquier tiempo específico.



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