Con sueños y expectativas a cuestas, Ashley Abarca Monterrosa (18) llegó desde su natal El Salvador hace apenas dos años y -con la guía de Dios y sus padres- superó los retos de emigrar, se graduó de la escuela católica Don Bosco Cristo Rey (DBCR) con una larga lista de distinciones y ahora es la primera en su familia en ir a la universidad.
Esta tenaz estudiante, quien se distingue por su carisma y fe, empieza a estudiar ingeniería (enfocada en el ser humano) en Boston College con una meta clara: ser médica y servir a los demás.
Ashley llegó a EEUU a sus 16 años, tuvo que adaptarse a un nuevo sistema educativo y estudiar mucho: Aprendía inglés mientras cursaba materias avanzadas en DBCR, de Takoma Park, Maryland. En esa transición, mantuvo un alto rendimiento académico y se graduó entre los mejores estudiantes de su clase.
Tuvo el honor de ser seleccionada como beneficiaria del “QuestBridge National College Match” y así ingresar a Boston College con una beca completa. Es la primera chica de su escuela en recibir esta distinción.
Ella también fue semifinalista de la beca nacional de la “National Honor Society” (una de 600 estudiantes a nivel nacional de más de 17.000 solicitantes) y es la primera estudiante de DBCR en obtener la beca Hagan, un reconocimiento nacional de NHS.
Además, fundó y lideró organizaciones estudiantiles como “Mu Alpha Theta” y un club de ingeniería, cofundó FBLA y actualmente es presidenta de la Organización de Estudiantes Latinoamericanos (LASO, siglas en inglés). Se desempeñó como embajadora estudiantil y participó en el consejo de liderazgo de su escuela como líder de estudiantes de transferencia, completando más de 400 horas de servicio comunitario.
Ashley es católica de cuna, creció en un entorno donde la fe siempre fue parte de la vida diaria. “Asistí a escuelas católicas en El Salvador, lo cual fortaleció no solo mi educación académica, sino también mis valores y mi identidad. Esa comunidad de fe, donde compartíamos creencias, celebraciones y tradiciones, me permitió desarrollar una conexión más profunda con Dios y entender la importancia de vivir con propósito, servicio y compromiso hacia los demás”.
Afirma que Dios ha tenido un papel fundamental en su camino académico y personal. “En momentos de duda, estrés o incertidumbre, mi fe me ha dado fortaleza, dirección y paz”, dijo.
Ha aprendido a confiar en que todo tiene un propósito y que, incluso en los momentos difíciles, Dios le guía hacia lo que es mejor para ella. “Mi relación con Dios me ha ayudado a mantenerme enfocada, a tomar decisiones con valores y a no rendirme cuando las cosas se vuelven desafiantes”, dijo la joven.
Considera que su fe ha sido una base constante en su vida. Cuenta que, desde pequeña, desarrolló un sentido de comunidad y pertenencia dentro de la Iglesia. “A lo largo de los años, la fe no solo ha sido una tradición, sino una guía que me impulsa a seguir adelante, a esforzarme por mis metas y a buscar siempre oportunidades para crecer y ayudar a otros. En cada paso importante de mi vida, he sentido que mi fe me mantiene firme y con esperanza hacia el futuro”, declaró.
Los padres de Ashley, ambos salvadoreños, han sido muy importantes para lograr el éxito académico. Su mamá trabaja como asistente de maestra en educación de la primera infancia y su papá como conductor.
“Siempre han hecho sacrificios para brindarme las mejores oportunidades posibles dentro de sus posibilidades, y han sido mi mayor apoyo emocional. En los momentos de mayor presión académica o personal, ellos han sido mi base, recordándome que no estoy sola. Ese respaldo constante, me ha dado la confianza y la estabilidad necesarias para mantenerme enfocada y seguir adelante”, explicó.
La universidad siempre formó parte de las metas de Ashley desde muy temprana edad. A pesar de los desafíos, sus padres le inculcaron constantemente el valor de la educación como un medio para alcanzar estabilidad, crecimiento personal y un mejor futuro.
“Desde pequeña comprendí la importancia del esfuerzo y la disciplina para aprovechar cada oportunidad académica. Esa mentalidad me ha acompañado a lo largo de mi vida y ha sido fundamental en mi camino hacia la educación superior”, dijo.
En Boston College estudiará ingeniería con un enfoque en biotecnología y sistemas biomédicos. Su meta a largo plazo es asistir a la escuela de medicina: “Me interesa profundamente cómo la ingeniería puede aplicarse para mejorar la vida de las personas, especialmente en el campo de la salud”.
Le motiva la idea de combinar el conocimiento técnico con un propósito humano, desarrollando soluciones que puedan tener un impacto real en las comunidades. “Esta carrera representa para mí la oportunidad de unir mis intereses académicos con mi deseo de servir a los demás”, puntualizó.
