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Círculos de oración en solidaridad con migrantes

(Der. a izq.) Tobias Harkleroad, Edwin Méndez y otros parroquianos de la iglesia San Camilo durante el círculo de oración del 23 de julio del 2026 frente a la corte de inmigración de Hyattsville, Maryland. Foto/cortesía/ISAN

Mientras el debate sobre la inmigración continúa polarizando al país, un 60 por ciento de los estadounidenses rechaza la política migratoria del gobierno (encuesta de CNN) e incluso algunos de ellos mantienen un compromiso silencioso pero constante con las familias migrantes.

Una muestra de esa solidaridad son los círculos de oración que, desde septiembre de 2025, organizan cada mes los feligreses de la parroquia San Camilo, en Silver Spring, Maryland, frente a la corte de inmigración de Hyattsville, donde acompañan espiritualmente a quienes enfrentan procesos migratorios.

Entre los participantes se encuentra Tobias Harkleroad, laico franciscano e integrante de la Red de Apoyo y Defensa del Inmigrante de la parroquia San Camilo (Immigrant Support and Advocacy Network, ISAN), quien desde hace casi un año acude regularmente a estas jornadas de oración como expresión de cercanía con las familias afectadas.

"Es que las familias que acuden a esta corte son hispanas, africanas o del Caribe; son las familias con las que yo he caminado durante décadas como maestro, como director de St. Francis International y como padre en esta comunidad. Siento que tengo que hacerme presente cuando sea que pueda, donde sea que pueda, por nuestros vecinos, nuestros parroquianos, los amigos de nuestros hijos", afirmó.

“Quienes sean que estén en estos momentos en la corte, merecen que alguien los apoye. Ya sean tepesianos, solicitantes de asilo, recién llegados a Langley Park, todas son personas que están sufriendo”.

Contó que la mayoría de sus bisabuelos inmigraron de Europa del Este. “Llegaron a este país a trabajar en minas de carbón, fábricas, etc. Yo sé que hablaban muy poco inglés, hasta que fallecieron”, dijo comparando esa situación con el presente, teñido por el rechazo al migrante.

“Es trágico. No es un asunto de hispanos o de africanos, va más allá, es más amplio: Se trata de estadounidenses que no quieren acogerlos, pero sí quieren usarlos, explotarlos laboralmente y luego prescindir de ellos y sus familias”, dijo.

Le parece “doloroso” que piensen así los estadounidenses descendientes de inmigrantes (recientes), especialmente los católicos y otras personas de la sociedad.

“Es muy difícil para mí y no le encuentro lógica”, dice al ver a inmigrantes que han sufrido para cruzar la frontera, que llevan tiempo viviendo aquí y ahora son retornados a su país, “a un país en el cual tal vez no han estado durante décadas, que es inseguro. Además, lo más importante, están dejando su comunidad y sus amigos, sus hijos y su familia -poniéndolos en riesgo, empeorando sus vidas”, dijo Tobias, ex director de la escuela católica St. Francis.

Círculo de oración

La manifestación religiosa frente a la corte, es una muestra del apoyo de la comunidad de fe a las personas sin documentos que en estos momentos están aterradas.

Los carteles de los feligreses rezaban: “El amor es nuestra arma”, “Los migrantes y refugiados se alzan como mensajeros de esperanza (Papa León XIV)”, “Orando por los inmigrantes”, “Ama a tu vecino” y “Anhelando respirar libre”.

Un manifestante portaba un cartel con el mensaje: “Dadme a vuestros cansados, a vuestros pobres, a vuestras masas apiñadas que anhelan respirar en libertad”. Es un fragmento del poema “El Nuevo Coloso”, de Emma Lazarus, que se lee en la placa metálica en el recinto que sostiene la Estatua de la Libertad en la Isla de Ellis, en Nueva York. Hace referencia a los 12 millones de inmigrantes que pasaron por el centro de procesamiento migratorio en esa isla en la primera mitad del siglo pasado.

Los fieles reflexionaron y se unieron en oración “por los inmigrantes en los centros de detención, también por aquellos que han perdido el TPS que temen perder su empleo y sienten temor ante una inminente deportación”.

Personas de otras religiones se han unido al círculo de oración mensual, como unos voluntarios de la Catedral Nacional de Washington y la reverenda Lesley Krauland, de la iglesia episcopal San Andrés, de College Park, Maryland, “en solidaridad y apoyo a los vecinos”.

La reunión en la entrada de la corte, dijo, es para llevar esperanza y la presencia de Dios a los inmigrantes que acuden a las audiencias. Con nuestra presencia hoy “queremos hacer visible, la solidaridad, el apoyo y el amor por los demás. Les insto a replicar este tipo de experiencias en sus comunidades, parroquias, con sus amigos y vecinos”.

Algunos fieles pidieron misericordia al expresar su preocupación por los niños y adolescentes de familias inmigrantes que están viviendo con mucho miedo, también porque el gobierno está agilizando las deportaciones -lo que limita la capacidad de respuesta legal en los casos.

“Oremos por los ‘dreamers’ que han estado en Estados Unidos toda su vida y pueden ser deportados”, dijeron en sus intenciones.

Una parroquiana de San Camilo comentó sobre el caso de “Lucía, una inmigrante con tres hijos, que tiene amigos, vecinos y gente de la iglesia que la apoyan. Es un ejemplo que me recuerda la importancia del apoyo de la comunidad en estos momentos”.

El único estadounidense de raíces hispanas que acude a esta actividad religiosa, Edwin Méndez, administrador del centro católico de Langley Park, quien hace todo lo posible por ayudar a las familias de personas detenidas y tiene un firme compromiso con los inmigrantes.

“Tenemos que reconocer que muchos estadounidenses nos apoyan, están a favor de darles oportunidades a aquellos que las buscamos en este país. No todos son racistas u odian a los inmigrantes. Hay gente buena y eso nos llena de esperanza”, expresó al concluir la manifestación de fe frente a la corte.

La persecución contra los hispanos lleva meses y Edwin dice que ha sido testigo del miedo de la gente por los operativos constantes de ICE en el sector de Hyattsville. Contó que el domingo 19 de julio, justamente a la hora de la misa en la misión de Langley Park, aparecieron los agentes en las calles aledañas y arrestaron a un inmigrante guatemalteco.

“Su esposa tiene tres meses de embarazo y sola se está haciendo cargo de los dos niños, de 5 y 7 años. Viven en un sótano, no tienen apoyo ni recursos”, dijo. El centro católico les ha asistido con comida y un mes de renta.

La parroquia también se ha movilizado para responder a estas acciones imprevistas de ICE. “Tenemos vigilantes voluntarios en el estacionamiento, la entrada y los alrededores, también hay vigilantes que manejan y avisan” en caso de redadas. Si bien han organizado una red de protección de los inmigrantes, “a veces nos ha pasado que hemos tenido que quedarnos adentro de la iglesia” y demorar la salida.

De la corte salieron dos asistentes legales de la organización “Maryland Pro-Bono Resource Center”, una entidad que ofrece asistencia legal con el respaldo del Departamento de Servicios a Jóvenes y Familias de Maryland. Asistieron a algunos extranjeros que tuvieron audiencia ese día, pero no quisieron dar detalles.

Este centro de recursos ofrece asistencia confidencial y gratuita (si la persona califica) con los casos en cortes de inmigración. Para solicitar una consulta gratis, visite probonomd.org/help-for-immigrants o haga una llamada regular o por WhatsApp al (667)899-5741.



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