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Cardenal Fernández: La complementación entre la humanidad y la IA

Fotografía de archivo, tomada el 28 febrero 2018, de un visitante al Mobile World Congress (MWC) de Barcelona. (EFE/Andreu Dalmau)

«El cuidado de la humanidad, esta es la cuestión de fondo», afirma el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en la jornada de estudio dedicada a la encíclica «Magnifica humanitas» y la inteligencia artificial que se efectuó este 30 de septiembre en la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid, en España.

«Desde el comienzo, la encíclica invita a contemplar a la humanidad como ‘magnífica’. Y lo hace aunque el texto reconozca la terrible capacidad de maldad que hay en nosotros, destacando cuán herida está esta humanidad nuestra que sigue cayendo en aberraciones que no pueden justificarse de ninguna manera, que puede alcanzar niveles de indiferencia, cinismo y crueldad que nunca dejan de asombrarnos. A pesar de todo esto, se le llama ‘magnífica’», afirma el cardenal.

El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe asevera además que «por el contrario, los avances en la IA han dado nueva fuerza a formas de posthumanismo que incluso proponen la sustitución de la humanidad». Pero «los dispositivos y recursos tecnológicos dan al individuo una alegría inicial, y poco después el vacío regresa, con la sensación de que falta algo».

«Frente a estas propuestas transhumanistas o posthumanistas —dice Fernández—, la encíclica presenta algunos ejemplos históricos. Son hechos que nos hacen sentir orgullosos de ser humanos, porque muestran que esta miserable humanidad de todos modos es capaz de reaccionar y, en algunas ocasiones, se manifiesta verdaderamente ‘magnífica’, porque cuida la dignidad de las personas, busca el bien común, protege y promueve a los débiles».

Ante las bondades y momentos oscuros de la humanidad y frente al valor de los grandes aportes de la IA y de las nuevas tecnologías, el cardenal Fernández considera que «necesitamos avanzar hacia un panorama de complementación que de ningún modo pretende negar el valor de lo humano que es previo a cualquier tecnología, pero donde todo se armoniza con el servicio a la dignidad, el bien común, el desarrollo integral y la fraternidad».

Afirma el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que «la encíclica es en sí misma un gran esfuerzo de diálogo de la Iglesia con la sociedad y la cultura. Pero de todos modos es un texto cristiano que bebe de Jesucristo y de su Evangelio». Enfatizando en el tema de la «gracia», que «es la posibilidad de ser elevados nada menos que a la amistad con Dios a pesar de la distancia infinita que nos separa».

En su disertación, el cardenal Víctor Manuel Fernández también destacó «otra clave en la estructura conceptual de la encíclica: la cuestión del poder». Señalando además que «hay sectores de la población, con mayor acceso a los progresos, que adquieren una potencia impresionante. Y la pregunta es quién podrá ponerle límites a ese poder».

Y enfatiza que «una gran novedad de Magnifica humanitas es la invitación a ‘superar la teoría de la guerra justa’ (192), entendiendo la defensa legítima solo ‘en el sentido más estricto’ (ibid.), es decir, no en el sentido amplio y demasiado abierto de las llamadas ‘guerras preventivas’ repletas de ‘daños colaterales’».

Concluye su discurso citando el documento Quo vadis humanitas de la Comisión Teológica Internacional: «El desarrollo tecnológico imparable… que favorece sobre todo a quienes ya tienen mucho poder nos reta a dirigir la mirada hacia los más pobres».



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