Catholic Relief Services (CRS) acoge con satisfacción el apoyo federal que ayudará a "ampliar significativamente" la ayuda humanitaria a Cuba, mientras la nación caribeña enfrenta múltiples crisis.
CRS, la agencia humanitaria y de desarrollo de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, anunció el 21 de julio que había recibido una subvención de 60 millones de dólares del Departamento de Estado de Estados Unidos.
La agencia indicó que los fondos le permitirán asociarse con Cáritas Cuba --que, al igual que CRS, forma parte de Cáritas Internationalis, la red humanitaria global de la Iglesia Católica-- para proporcionar "alimentos de emergencia y suministros de higiene a cerca de 200,000 hogares, lo que equivale a más de 500,000 personas" en toda Cuba.
La subvención también permitirá a ambas organizaciones distribuir "artículos esenciales para el hogar, como colchones y mantas, a otras 7.000 personas que los necesitan", señaló CRS en su comunicado de prensa.
En una nota de prensa separada publicada el mismo día, el Departamento de Estado informó que dos de sus funcionarios se habían reunido con el personal de CRS en Miami el 21 de julio "para despedir el primer vuelo de auxilio humanitario" en el marco del compromiso de 100 millones de dólares del secretario de Estado Marco Rubio para ayudar al pueblo cubano.
El Departamento de Estado indicó que el vuelo transportaba "paquetes de alimentos e higiene para hasta 700 familias cubanas", y que la CRS se encargaría de entregar estos artículos "en colaboración con la Iglesia católica y Cáritas Cuba sobre el terreno".
"La entrega directa de productos humanitarios por parte de representantes de las parroquias locales de la isla garantizará que la ayuda esencial de Estados Unidos llegue a los cubanos de a pie que la necesitan, sin que el régimen pueda desviarla ni sustraerla", dijo el Departamento de Estado.
CRS señaló que los nuevos fondos del Departamento de Estado "se suman" a una "respuesta de emergencia en curso" puesta en marcha por su equipo y sus socios de Cáritas Cuba tras el huracán Melissa de 2025.
El "impacto de esa tormenta en la infraestructura y los servicios esenciales fue generalizado", según un informe de situación del 1 de julio de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR, por sus siglas en francés).
La FICR señaló que la recuperación tras la tormenta "ha sido particularmente difícil debido a las vulnerabilidades estructurales preexistentes y a los efectos acumulativos de desastres anteriores", como los huracanes Óscar y Rafael de 2024, "de los cuales muchas comunidades aún no se habían recuperado por completo".
"Cuba ha enfrentado cuatro años consecutivos de crisis significativas sin un período de recuperación sostenida, lo que ha contribuido a un marcado deterioro de las condiciones socioeconómicas", afirmó la FICR.
Las enfermedades, junto con la mortalidad infantil y materna, han aumentado en la isla, mientras que los recursos de alimentos, agua, atención médica, electricidad y combustible se han desplomado. Un bloqueo de EEUU de 2026 sobre las importaciones de petróleo a Cuba ha intensificado la crisis.
CRS señaló en su comunicado de prensa del 21 de julio que "las familias de toda la isla continúan enfrentando una situación cada vez más difícil, marcada por la inseguridad alimentaria, el aumento del hambre, la prolongada escasez de combustible y las limitaciones para acceder a servicios básicos".
Sean Callahan, presidente y director ejecutivo de la agencia, afirmó que las familias en Cuba enfrentan "dificultades cada vez mayores para poner comida en la mesa, acceder a agua potable y cubrir otras necesidades básicas".
Según Callahan, la nueva financiación permitirá a CRS y a Cáritas Cuba "ampliar significativamente la asistencia humanitaria a través de la red de confianza de la Iglesia Católica, para llegar a las familias más vulnerables con la ayuda urgente que necesitan".
