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Día del Trabajo es un llamado a construir comunión y equidad en medio de los desafíos de la IA, afirma arzobispo Fabre

Trabajador realiza tareas de reparación en una obra en San Diego, California. Foto/EFE/archivo

La celebración del Día del Trabajo en Estados Unidos, que este año se celebrará el 7 de septiembre, subraya el llamado del papa León XIV a ser "constructores de comunión" al tiempo que se salvaguarda la dignidad humana, ya que la inteligencia artificial está transformando "nuestra economía y nuestro trabajo", afirmó el arzobispo Shelton J. Fabre, de Louisville, Kentucky.

El arzobispo reflexionó sobre la naturaleza del trabajo y la labor en un comunicado del 1 de septiembre, hablando en su calidad de presidente del Comité de Justicia Nacional y Desarrollo Humano de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

Establecido por primera vez en la ciudad de Nueva York en 1882, este día festivo anual --que surgió de los movimientos activistas laborales de finales del siglo XIX-- "es una oportunidad para celebrar a los trabajadores y honrar la dignidad del trabajo", dijo el arzobispo Fabre.

Destacó que "el trabajo es más que una forma de ganarse la vida", es más bien --como afirma la doctrina católica-- "una forma de participar en la creación de Dios".

En su mensaje, el arzobispo centró especialmente su atención en "los jóvenes y las comunidades vulnerables que se enfrentan a la incertidumbre en la economía actual".

Si bien "los indicadores económicos tradicionales nos dicen que la economía está creciendo", la contratación "se ha frenado, sobre todo para los trabajadores desempleados", y "el desempleo sigue siendo alto entre los trabajadores negros", señaló el arzobispo Fabre, citando un análisis de junio del Centro Conjunto de Estudios Políticos y Económicos, con sede en Washington.

Al referirse a una investigación de la Universidad de Washington, el arzobispo señaló que "aproximadamente una cuarta parte de la población activa son trabajadores con salarios bajos", y que el 72% carece de empleos estables y seguros.

Además, la iniciativa WorkRise del Urban Institute ha revelado que las personas de color constituyen más de la mitad de la fuerza laboral con salarios bajos, señaló el arzobispo.

El panorama económico influye directamente en las decisiones sobre tener hijos. El arzobispo Fabre señaló que una encuesta de la Universidad Brigham Young de 2025 reveló que "más del 70% de los estadounidenses considera que el costo de tener hijos es prohibitivo, un aumento de 13 puntos en tan solo el último año".

El arzobispo Fabre destacó la "preocupación generalizada" de que la inteligencia artificial "conduzca a un mayor desempleo y a una disminución de los puestos de trabajo que permitan mantener a una familia".

Los jóvenes, dijo, "han sido los más afectados hasta ahora y también son quienes experimentan mayor ansiedad por el impacto de la IA en su trabajo".

"Debemos escuchar las experiencias de los trabajadores, las familias, los jóvenes y las comunidades de color mientras luchan por encontrar estabilidad", dijo el arzobispo Fabre.

El arzobispo hizo hincapié en la vigencia de "Magnifica Humanitas", la encíclica del papa León publicada en mayo de 2026, que destacó la primacía de la doctrina social católica y la dignidad humana en el desarrollo y la aplicación de la IA.

La encíclica, que reafirmó las enseñanzas papales de larga data sobre el trabajo y el bien común, advierte que "aunque la IA presenta nuevas oportunidades, también corre el riesgo de normalizar una visión antihumana", dijo el arzobispo Fabre.

"El papa León reconoce expresamente los grandes riesgos que la IA supone para los trabajadores: la desespecialización, la vigilancia automatizada, las tareas rígidas y repetitivas, la reducción de la autonomía y la creatividad, el desempleo, la inseguridad laboral, la concentración de poder y el aumento de las desigualdades", señaló el arzobispo. "Además, la IA depende de trabajadores con salarios bajos, que a menudo permanecen ocultos y soportan duras condiciones, atrapados en una cadena de suministro explotadora".

El arzobispo Fabre admitió que la humanidad se enfrenta a una tarea difícil y desalentadora al lidiar con los impactos generalizados de la IA en el mundo laboral.

Entre los desafíos se encuentran la necesidad de "garantizar un desarrollo justo de los sistemas de IA, con participación de los trabajadores, transparencia y responsabilidad; proteger los buenos empleos, ofrecer formación complementaria cuando sea necesario y corregir los desequilibrios de poder que se ven exacerbados por la tecnología", señaló.

"Sin embargo, ya hemos estado aquí antes", dijo, señalando que la encíclica "Rerum Novarum" del papa León XIII, de 1891, escrita en respuesta a la Revolución Industrial, ha ayudado a la Iglesia a llevar "el carácter sagrado de la persona humana al ámbito del trabajo y la labor durante los últimos 135 años".
El arzobispo Fabre también hizo referencia a la carta pastoral "Justicia económica para todos", publicada en 1986 por la conferencia episcopal estadounidense.

Este documento "todavía contiene muchas enseñanzas que siguen siendo relevantes para nuestro proyecto común en los Estados Unidos", dijo el arzobispo Fabre. "Al afrontar este nuevo desafío, invitamos a todos a colaborar en este trabajo".

Esa colaboración --que abarca a "la Iglesia, el gobierno, los sindicatos, los grupos de la sociedad civil, las corporaciones y otros"-- ayudará a garantizar que "la innovación y el desarrollo beneficien a todos, no solo a unos pocos, y de que cada persona pueda contribuir al Reino de Dios a través de su labor", dijo el arzobispo Fabre.



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