Las repercusiones de los centros de datos son y seguirá siendo en los próximos 5 a 10 años, uno de los problemas de justicia ambiental que más afectan de modo integral en el país, dijo Robin Lewis, directora de equidad climática en la organización Interfaith Power and Light en el área metropolitana de Washington, en una charla virtual sobre las consecuencias ambientales y socioeconómicas de los centros de datos en EEUU.
“Estamos viendo un aumento dramático en el desarrollo de centros de datos en el sur del país, ya que hay espacio, energía barata, incentivos tributarios y falta de regulaciones”, dijo Amanda Gracia, abogada principal en la oficina de Tennessee, del Centro de Derecho Ambiental del Sur (SELC) durante el diálogo “El creciente impacto de los centros de datos en nuestros vecinos y la creación de Dios” realizado en marzo 2026 bajo el auspicio de la Alianza Católica para el Clima.
“Pero, lo que está en juego en cuanto a recursos compartidos de la comunidad como energía, aire y agua -por no mencionar un clima habitable- puede ser extremadamente alto”.
Puso como un ejemplo, “nuestras empresas de servicios públicos en esa región están proponiendo actualmente plantas energéticas de 45.000 megavatios alimentadas con gas metano. Eso es suficiente para suministrar energía a unos 17 millones de hogares. Se están desperdiciando recursos compartidos sin pensar mucho”.
Amanda precisa que la contaminación del aire y otros impactos de los centros de datos de inteligencia artificial XAI de Elon Musk en Memphis, Tennessee, y ahora SA South Haven, Mississippi, “afectan principalmente a vecindarios pobres y de afroamericanos”.
Se instalaron esos centros sin consultar con la comunidad y a muchos funcionarios del gobierno les cayó por sorpresa porque se hicieron sin permisos. “Intentamos que la agencia local (encargada de velar por la calidad del aire) exigiera a XAI obtener un permiso y se negaron”, dijo la abogada.
“Necesitamos más voces que exijan protecciones usando el sentido común”, agregó.
Transparencia es lo que pide Ann Bennett, presidenta de la campaña sobre centros de datos, de la organización medioambientalista Sierra Club en Virginia.
“No se puede salir en defensa de la creación y de los intereses de la comunidad, ni hacer cambios, sino sabemos lo que está sucediendo. Si la información se mantiene en secreto, no podemos saber a qué nos enfrentamos ni saber que ha sido aprobado hasta que ya está instalado el centro de datos y afectando el ambiente, la sociedad y la economía”, dijo.
Los centros de datos son el apoyo para el servicio de internet del cual dependemos a diario, desde las operaciones bancarias hasta herramientas de inteligencia artificial. Son edificios ruidosos, sin ventanas, llenos de servidores, cables y luces… y son indispensables para la vida moderna.
Hay 10.000 centros de datos en el mundo. Estados Unidos es el país que más tiene: 4.088 en 50 estados y 3.000 más en construcción. Virginia tiene 561 centros y es el mayor número a nivel mundial, según Data Center.
Cuando un centro de datos va a instalarse en un vecindario, suenan las alarmas ya que consumen grandes cantidades de energía, agua y tierra. Entonces, crece el rechazo de los vecinos debido al ruido, el impacto en las tarifas de electricidad, la reducción de la presión del agua en el hogar, el riesgo de no poder consumir el agua del grifo porque tiene muchos residuos y más problemas.
En los sectores cercanos a los centros de datos, el costo de la electricidad aumentó hasta 260%. Los expertos dicen que una alternativa es que el centro opere en horas de bajo consumo, en zonas remotas o donde haya suficiente capacidad para hacer uso de los recursos.
Los gobiernos locales ya están analizando la iniciativa de pedirles a las grandes tecnológicas que paguen los costos extra derivados de sus centros de datos. Algunas compañías de servicios tienen tarifas especiales para las corporaciones, para no afectar a los residentes.
El Centro de Derecho Ambiental del Sur busca asegurar que los centros de datos se sometan a un proceso justo y transparente de revisión y autorización, basándose en fuentes de energía limpia, paguen su parte justa por la energía y el agua que consumen a fin de proteger a los consumidores de las alzas de tarifas, limitando la contaminación del aire y el agua.
“Los centros de datos son los motores que mantienen los engranajes del Internet operando, incluido el trabajo de modelos de inteligencia artificial (IA), mediante el procesamiento, almacenamiento y distribución de enormes cantidades de datos”, según SELC. Estos grandes almacenes contienen tres componentes: servidores informáticos, infraestructura de apoyo (almacenamiento, redes, suministro de energía, cableado) y sistemas de enfriamiento.
Hay centros de datos de "hiperescala" que son tan grandes que ocupan un terreno tan grande como decenas de campos de fútbol, usan más de 530 millones de ---galones de agua al año y 100 MV de electricidad.
La alianza destaca que cada vez que usamos ChatGPT, Gemini, Google Assistant, Siri, Alexa, Google Maps, redes sociales, estamos haciendo un enorme impacto.
En 2025, el Vaticano publicó Antiqua et nova, un escrito sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana. “Este documento se centra en los desafíos éticos planteados por la inteligencia artificial y nos anima a dar la bienvenida a los avances de la tecnología, mientras se prioriza la mitigación del daño y la promoción del bien común”, dijo Paz Artaza de la Alianza Católica para el Clima.
“No quiero pasar por alto que este webinar no sería posible sin los centros de datos”, dijo la moderadora con toda la razón. Para información sobre la Alianza Católica para el Clima, visite: https://catholicclimatecovenant.org.
