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‘Estamos atravesando un proceso de hispanización del catolicismo en EEUU’, afirma Hosffman Ospino

El presente y futuro del catolicismo depende en gran parte de los hispanos y la Iglesia debe poner atención a las necesidades de la comunidad hispana, pensando en la doctrina social católica y el bien común. Foto/Pexels

La Iglesia Católica debe prestar atención a los hispanos y su situación social, cultural y política porque los hispanos representan el futuro del catolicismo en este país -según Hosffman Ospino, profesor de teología y educación religiosa en la Facultad de Teología en Boston College.

“No podemos ignorar las voces de casi 70 millones de hispanos en Estados Unidos y, en particular, la voz de los católicos latinos. La Iglesia católica se está volviendo hispana. Estamos atravesando un proceso de hispanización del catolicismo”, dijo Ospino, el 17 de septiembre, durante un Encuentro de Líderes Latinos titulado “El poder político latino en constante cambio: aspiraciones, identidad y el bien común” en la Universidad Georgetown.

Argumentó que casi el 45 por ciento de todos los católicos del país se identifican a sí mismos como hispanos. Así pues, “el presente y el futuro del catolicismo en este país son en gran medida hispanos. La Iglesia católica debe prestar atención a la comunidad latina y estar atenta a las realidades actuales -sociales, culturales y políticas- que afectan directamente a la comunidad hispana en EEUU”, agregó.

Considera que lo que está sucediendo actualmente en las comunidades hispanas -incluyendo las redadas, deportaciones y separaciones familiares- son hechos que “nos afectan a todos, a nivel individual, a nuestras familias, nuestros barrios y comunidades de fe”, dijo el discurso de apertura del evento que fue auspiciado por la ‘Iniciativa sobre la doctrina social católica y la vida pública’ de Georgetown.

Los participantes analizaron algunas de las dinámicas más importantes que configuran las comunidades y la política latinas en una época de rápidos cambios, también cómo la Iglesia católica podría facilitar espacios de diálogo y discernimiento para fortalecer la vida política latina.

Israel Ortega, subdirector de comunicaciones de la Iniciativa LIBRE, dice que lleva 24 años viviendo en Washington y tiene la sensación, casi cada año, de que ‘Vale, este es el año en el que se va a producir la reforma migratoria’ y cada año se lleva una decepción, una y otra vez.

Argumenta que una de las razones por las cuales no avanza una iniciativa de reforma migratoria en el Congreso, es la polarización que se vive en el país.

Por eso, dice que no hay que seguir haciendo lo que en el pasado ha demostrado no tener éxito, sino más bien analizar qué proyectos de ley pueden realmente obtener apoyo bipartidista. Dio como ejemplo, un proyecto de ley que atraiga a más profesionales sanitarios extranjeros porque hay una necesidad.

Reconoció que, si bien hay que darle prioridad al tema migratorio, lo cierto es que la economía es el tema número uno, sobre todo para la comunidad latina.

“Tenemos que aprender lecciones sobre cómo otros bloques de votantes se organizan y se movilizan cuando se trata de temas que son importantes para ellos”, agregó quien ha sido asistente en el Congreso, especialista en comunicación para la Fundación Heritage y columnista de opinión.

Para la hermana Teresa Maya de la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, de San Antonio, Texas, “tenemos que preocuparnos por las familias que tienen dificultades para llegar a fin de mes”. Cuenta que le parte el corazón cuando va al supermercado y ve la realidad económica. Los padres de familia les dicen a sus niños: “No, no nos lo podemos permitir. Eso es demasiado caro, devuélvelo”.

“Tenemos que preocuparnos de la gente que pasa hambre, los niños que no tienen suficiente comida, las familias que no reciben asistencia médica porque tienen miedo o porque no pueden permitírselo o porque las facturas se están acumulando. No se puede construir una sociedad sin creer realmente que estamos llamados a cuidarnos unos a otros”, subrayó quien es directora de teología y patrocinio de la Asociación Católica de la Salud.

Luis Ricardo Fraga, catedrático de la Universidad de Notre Dame, dice que nuestra Iglesia tiene dificultades, “le cuesta intentar estar a la altura de la doctrina social católica”.

Afirma que tenemos que dedicar tiempo a aprender, comprender y escuchar. “Y si lo hacemos, creo que podremos avanzar. Eso es lo que resulta tan complicado hoy en día: lo mucho que nos hemos alejado de pensar en ‘el interés público informado’.

Sostiene que alcanzar el éxito implica pensar en los demás, genuinamente aspirar el éxito para su comunidad. “Hay que tener un compromiso que surja del corazón. Ahí es donde, la doctrina social católica puede resultar tan eficaz y eso es lo que nos falta en gran parte de nuestro discurso público. Toda gira en torno a lo individual, y no del individuo y la comunidad. “Entonces, entiendes tu propio éxito en función del éxito que proporcionas a los demás”, dijo quien se especializa en política latina, política educativa y políticas sobre el derecho al voto.

Para Nicholas Hayes-Mota, hay algo que a menudo se malinterpreta sobre el bien común, tal y como lo articula la doctrina social católica. “La gente suele pensar que trabajar por el bien común significa no trabajar por mí, sino trabajar por los demás. Lo confunden con el altruismo, cuando en realidad el bien común es lo que es bueno para todos nosotros, incluyéndome a mí mismo, mi propio interés”, dijo este especialista en ética social, teólogo público y profesor adjunto de Estudios Religiosos en la Universidad de Santa Clara.

Argumenta que “aprender a ver la concordancia entre el interés propio y el bien común es, una parte fundamental de la política”.

Cree que hay que reunir a las personas para identificar esos intereses comunes y, a continuación, articular una visión para el bien común.

“Fundamentalmente, la política, según nuestra tradición como católicos, consiste en formar a un pueblo orientándolo hacia el bien común, lo cual implica ese proceso”. Por eso, insta a buscar una organización religiosa o comunitaria a través de la cual puedas actuar para contribuir a ese objetivo más amplio. “Es muy difícil llevar a cabo esa labor sin pertenecer a una institución”, aclara este experto, cuyo trabajo se centra en el papel de la religión en la vida pública democrática, la ética de la ciudadanía democrática y la posibilidad de políticas del bien común.



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