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“Gracias a Dios por dejarme ser su obispo”, dice obispo Menjívar a feligreses

Monseñor Evelio Menjívar Ayala (centro) posa junto a los fieles reunidos en la parroquia Santa María de Landover Hills al concluir su misa de despedida el sábado 13 de junio. Foto/Mihoko Owada

La misa de despedida de monseñor Evelio Menjívar Ayala en la parroquia Santa María de Landover Hills estuvo cargada de alegría, recuerdos y oraciones. El sábado 13 de junio el obispo dio gracias por las bendiciones recibidas durante su trabajo pastoral en la Arquidiócesis de Washington, pero también agradeció a Dios por haberle permitido ser pastor de la creciente y comprometida comunidad hispana capitalina.

Con profunda gratitud, monseñor Evelio Menjívar Ayala agradeció a la comunidad hispana de la Arquidiócesis de Washington por el acompañamiento, las oraciones y el apoyo que recibió durante su ministerio episcopal, especialmente desde que fue nombrado obispo auxiliar en diciembre de 2022.

(De izq. a der.) Los salvadoreños (izq. a der.) Edgar Mejía, Esmeralda Mejía y Angélica de García, miembros de la parroquia San Juan Evangelista de Clinton, llegaron a la misa de despedida del obispo Menjívar Ayala y expresarle sus mejores deseos en la nueva misión pastoral. Foto/MV
(De izq. a der.) Los salvadoreños (izq. a der.) Edgar Mejía, Esmeralda Mejía y Angélica de García, miembros de la parroquia San Juan Evangelista de Clinton, llegaron a la misa de despedida del obispo Menjívar Ayala y expresarle sus mejores deseos en la nueva misión pastoral. Foto/MV
El obispo Menjívar posa al lado de jóvenes que integran un grupo de folclórico de El Salvador. Foto/Mihoko Owada
El obispo Menjívar posa al lado de jóvenes que integran un grupo de folclórico de El Salvador. Foto/Mihoko Owada

“Cuando uno recibe un regalo que ha sido dado por pura generosidad, aprende a valorarlo y agradecerlo. Por eso hoy quiero dar gracias a Dios y a cada uno de ustedes por permitirme ser su obispo”, expresó el obispo durante la celebración eucarística que congregó a casi un millar de fieles.

Recordó que su nombramiento como obispo fue una noticia inesperada. Tras una misa en la catedral de San Mateo Apóstol, el entonces cardenal Wilton Gregory le comunicó la decisión del papa Francisco: “Mi primera reacción fue decirle que en la arquidiócesis había sacerdotes mucho más preparados que yo. Pero él me respondió con sencillez: ‘A ti te eligieron’. Desde entonces he procurado responder confiando siempre en la misericordia de Dios”.

Monseñor Menjívar agradeció la oportunidad de caminar junto a miles de fieles cuyas vidas, dijo, han sido testimonio de fe, esperanza y perseverancia. También expresó su reconocimiento a los sacerdotes, líderes pastorales, catequistas, jóvenes y familias que han servido a la Iglesia con generosidad.

Dirigiéndose a los niños y jóvenes que acompañó durante años en la preparación sacramental, destacó la fortaleza de su fe: “Ustedes tienen una fe probada en medio de las dificultades. Gracias por enseñarme tanto con su ejemplo, especialmente en los tiempos del Covid-19”.

El obispo Menjívar posa al lado de jóvenes que integran un grupo de folclórico de El Salvador. Foto/Mihoko Owada
El obispo Menjívar posa al lado de jóvenes que integran un grupo de folclórico de El Salvador. Foto/Mihoko Owada

Al recordar su más de tres décadas de ministerio pastoral en Estados Unidos desde su llegada en 1992, reconoció los desafíos que enfrentan actualmente muchas familias inmigrantes y dijo que es hora de mirar el problema en su verdadera dimensión, como verdaderos cristianos e iniciar acciones para ayudar a miles de personas, en especial mujeres y niños, que quedan desprotegidos después que un familiar queda detenido por los agentes de inmigración.

“Hay personas que viven con miedo, que han perdido la alegría y la esperanza en el futuro. Sin embargo, ustedes han demostrado y deben seguir demostrando una enorme solidaridad con sus hermanos. Ustedes, gente sencilla, humilde y con pocos recursos, han sabido sostenerse mutuamente y seguir adelante aun en tiempos difíciles”, afirmó monseñor Menjívar.

El obispo también aprovechó la ocasión para pedir perdón por cualquier error cometido durante su servicio pastoral: “Reconozco que mi ministerio no ha sido perfecto. Tengo limitaciones como cualquier ser humano. Si alguna vez no supe acompañarlos, o si mis palabras o acciones les causaron dolor, les pido sinceramente perdón”, manifestó.

Al referirse a su próxima misión pastoral al frente de la Diócesis de Wheeling-Charleston en West Virginia, expresó su alegría por la presencia en la misa de varios representantes de esa comunidad que será ahora su nueva familia espiritual.

Monseñor Menjívar alentó además a los fieles a no desanimarse por su partida y recordó que la misión de la Iglesia continúa más allá de las personas: “La Iglesia sigue caminando porque es el Señor quien la guía. La misión continúa. Así como las parroquias han seguido creciendo cuando los sacerdotes son trasladados, también nuestra comunidad seguirá adelante porque Cristo permanece con nosotros”.

Asimismo, pidió a los hispanos apoyar al obispo auxiliar electo Robert Boxie, quien en breve asumirá algunas de las responsabilidades pastorales relacionadas con la comunidad hispana que él desempeñaba: “Me reuní recientemente con él y está muy animado en aprender español y caminar junto a la comunidad hispana. Les pido paciencia, apoyo y cercanía para que pueda conocer mejor sus realidades y necesidades”.

Finalmente, invitó a los fieles a seguir construyendo puentes dentro de la Iglesia y en la sociedad, evitando el aislamiento y participando activamente en la vida arquidiocesana.

“No se encierren únicamente en sus grupos o movimientos. Continúen tendiendo puentes, participando en los eventos de la arquidiócesis y defendiendo la dignidad de los inmigrantes y de todos aquellos que trabajan honradamente para sostener a sus familias”, exhortó.

Concluyó recordando que la vocación cristiana nace del Bautismo y se vive con confianza y generosidad: “No tengan miedo. Vivan con libertad y alegría la misión que Dios les ha confiado. Hemos sido elegidos por el Señor y también hemos sido enviados. Todo lo que somos y tenemos es gracia de Dios”.

Los mexicanos Maricela Galván y Goyo Sauno desde hace 15 años ayudan a preparar alimento en la parroquia Santa María de Landover Hills. Foto/MV
Los mexicanos Maricela Galván y Goyo Sauno desde hace 15 años ayudan a preparar alimento en la parroquia Santa María de Landover Hills. Foto/MV

Voces parroquiales

Entre las numerosas muestras de afecto hacia monseñor Evelio Menjívar Ayala destacó el testimonio del guatemalteco Óscar Castañeda, quien recuerda con profunda gratitud los años en que el entonces padre Menjívar ejercía su ministerio en la parroquia Santa María de Landover Hills.

Castañeda relató que desde el primer día que llegó a la comunidad parroquial recibió palabras de aliento sobre el amor de Dios, la importancia de la familia y el valor de contar con un trabajo estable para cumplir con las responsabilidades del hogar.

“Lo que el entonces padre Menjívar no sabía era que yo no quería vivir, que no encontraba sentido a mis días y que mi fe era casi inexistente. Sus consejos me hicieron reflexionar y, una noche mientras manejaba, experimenté una sensación única de paz. Estoy seguro de que Dios tocó mi corazón. Desde hace once años soy un hombre nuevo, comprometido con mi fe y al servicio de la Iglesia. Las palabras del hoy obispo me rescataron de las tinieblas”, expresó.

Los mexicanos Maricela Galván y Goyo Sauno también evocaron con cariño las enseñanzas y el ejemplo de servicio que recibieron de monseñor Menjívar durante su etapa como párroco en Santa María de Landover Hills. Ambos formaron parte del grupo de voluntarios encargado de preparar alimentos para actividades parroquiales, celebraciones religiosas y reuniones comunitarias.

“Durante la pandemia de Covid-19 el templo permaneció cerrado por varios meses, pero con monseñor Menjívar aprendimos que la Iglesia nunca cierra sus puertas a los más necesitados. Continuamos preparando y distribuyendo alimentos para cientos de familias. Servir a nuestros semejantes nos ayudó a comprender lo que significa ser una Iglesia en salida y predicar con el ejemplo”, señalaron.

También llegaron hasta Santa María de Landover Hills los salvadoreños Edgar Mejía, Esmeralda Mejía y Angélica de García, miembros de la parroquia San Juan Evangelista de Clinton, para despedirse del obispo Menjívar Ayala y expresarle sus mejores deseos en la nueva misión pastoral que le ha sido encomendada por el papa León XIV en la Diócesis de Wheeling-Charleston, en West Virginia.

“El trabajo pastoral del obispo Menjívar ha sido extraordinario. Su presencia y sus mensajes dirigidos a las parroquias con ministerios hispanos siempre fueron constantes y formativos. Gracias a su liderazgo crecieron grupos como la Legión de María, los grupos de oración, los ujieres y los servidores del altar. Su huella permanecerá entre nosotros y le pedimos a Dios que continúe bendiciendo su ministerio”, afirmaron.

Por su parte, el salvadoreño Jonathan Méndez, líder hispano de la parroquia Santa María de Laurel, destacó el profundo aprecio que su comunidad siente por monseñor Menjívar Ayala debido a su permanente cercanía con la vida parroquial y su interés por fortalecer los distintos ministerios.

“Cada vez que nos visitaba para celebrar la misa dominical nos transmitía alegría, fortalecía nuestra fe y nos recordaba la importancia de transmitir nuestras tradiciones religiosas a las nuevas generaciones. Lo vamos a extrañar mucho, pero también nos hemos comprometido a orar para que su labor pastoral en la Diócesis de Wheeling-Charleston sea tan fructífera como lo fue aquí en la Arquidiócesis de Washington”, manifestó.



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