Con muestras de agradecimiento, alegría y nostalgia, la comunidad del Santuario del Sagrado Corazón rindió un emotivo homenaje a monseñor Emilio Biosca Agüero, OFM Cap., quien celebró su última misa como párroco de esa popular parroquia en DC, tras ser nombrado por el papa León como el tercer obispo de la Diócesis de Venice, Florida.
En un ambiente cargado de gratitud y amor, y con la iglesia colmada de feligreses para la misa del domingo 21 al mediodía, monseñor Biosca elevó un sincero agradecimiento a todos los fieles, quienes, unidos en la fe y la fraternidad, “siempre supieron afrontar las dificultades en los últimos siete años”, fortaleciéndose como verdadera comunidad de fe.
“Estoy muy orgulloso de haber estado en esta parroquia por todos estos años y muy agradecido con Dios”, dijo Biosca en su homilía. “Yo realmente no sabía por qué me habían mandado desde Cuba para acá, y después comprendí que mi misión era la de acompañar a esta vibrante comunidad”, agregó.
El padre Biosca Agüero, un misionero franciscano capuchino, llegó al Sagrado Corazón en 2019, tras servir en Cuba y Papúa Nueva Guinea. Desde entonces debió trabajar junto a los fieles en la organización para el manejo de dificultades, incluyendo toda la complejidad de los últimos tiempos ante la aplicación de políticas migratorias represivas.
“Todos los sacerdotes que pasamos por aquí salimos bien agradecidos por la experiencia de convivir con muchas personas de muchos países diferentes, y cada persona tiene su historia y cultura, y aquí todos se integran; hoy nuestros feligreses se están casando entre ellos, mezclando sus nacionalidades, y así la Iglesia sigue creciendo”, destacó.
Afirmó que a los sacerdotes Dios les da un tiempo para acompañar a un rebaño, y eso siempre los deja “con el corazón bien marcado”, con una memoria espiritual que los ayuda dondequiera que estén.
“Si el primer lugar donde yo fui como sacerdote, en Nueva Guinea, en las montañas y la selva, en tribus indígenas, marcó mi vida sacerdotal, ciertamente la comunidad del Sagrado Corazón marca y marcará para siempre mi corazón como obispo de la Diócesis de Venice”, expresó.
Subrayó que los feligreses del Sagrado Corazón “son católicos que aman a su Iglesia, porque es una iglesia abierta y generosa, y los sacerdotes que vienen se dan cuenta al poco tiempo”, señaló. “Es lindo ver cómo para cocinar todos están invitados; para lavar, para organizar, para ser catequistas, lectores, ujieres o músicos, todos están invitados. Es una historia que viene desde los inicios de la fundación de esta parroquia, y la historia de esta parroquia es bellísima”.
Voces de feligreses
Flor Díaz, salvadoreña y parroquiana desde hace 14 años, expresó sus sentimientos encontrados ante la partida del sacerdote.
“La noticia de su partida nos llenó de tristeza, pero también de una gran alegría al saber que de nuestra parroquia ha surgido un obispo”, afirmó Díaz, y destacó además su cercanía con la comunidad inmigrante: “Él ha sido un gran apoyo para nosotros. Mi familia ha vivido de cerca las presiones migratorias, y siempre encontramos en él a un pastor cercano y solidario”.
Díaz, quien sirve en el ministerio de liturgia, subrayó el acompañamiento personal del sacerdote en momentos difíciles: “Es un pastor que se hace presente, que se sienta contigo y te acompaña en el dolor. Pido al Espíritu Santo que guíe sus pasos y continúe bendiciendo su ministerio”, añadió.
Sobre la participación de niños y jóvenes en la fiesta comunitaria en honor al padre, Díaz destacó la atención constante que él les brindó: “Siempre se tomaba su tiempo con ellos. Aquí hay grupos de jóvenes, adolescentes y catequesis, y nos sentimos orgullosos porque fue un sacerdote atento y disponible para toda su feligresía”.
Por su parte, Araceli Mejía, integrante del Comité del Divino Salvador del Mundo, expresó su gratitud por la labor pastoral del padre Biosca y el impacto de su enseñanza en la comunidad.
“En primer lugar, doy gracias a Dios por la vida del padre Emilio. Estoy muy agradecida porque ha hecho mucho por nuestra Iglesia, pero lo que más me marcó fue el uso del libro La fe explicada. Nosotros hemos formado parte de ese programa desde que comenzó”, señaló.
Mejía destacó el acompañamiento recibido a través de los distintos ministerios parroquiales. “Servimos en un grupo que orienta a quienes se preparan para recibir los sacramentos, y también apoyamos a los matrimonios. Sus enseñanzas han sido de gran ayuda, y sentimos que nos deja un legado muy valioso en la formación de la fe”, añadió.
Finalmente, manifestó su confianza en la nueva etapa que inicia como obispo: “Estamos muy felices por todo lo que hizo aquí y esperamos que también pueda hacer mucho bien allá. Con la ayuda de Dios, tendrá la sabiduría necesaria para seguir adelante”, concluyó Mejía.
Miguel Ángel Chinchilla, originario de Guatemala y miembro activo de diversos grupos parroquiales como Cristo Joven, los Caballeros de Colón y el grupo del Señor de Esquipulas, destacó el impacto del padre Biosca Agüero en la vida de la comunidad. “Me gusta ayudar donde me necesiten”, comentó.
Para Chinchilla, la despedida reflejó el cariño colectivo hacia el sacerdote. “Esta celebración afuera de la parroquia es un claro ejemplo del amor que toda la comunidad del Sagrado Corazón le tiene al padre Emilio. Desde su llegada, la parroquia ha crecido, tanto en número como espiritualmente. Ha sido un pastor que acogió a todos y nos guió siempre por el buen camino”, expresó.
Asimismo, aseguró que su legado marcará un antes y un después en la vida parroquial. “Estamos felices por él, pero también tristes porque se nos va un gran pastor que hizo historia en estos siete años”, afirmó.
Para la mexicana Elena Carranza, el padre Emilio ha sido “una bendición” durante su tiempo en la parroquia. “Cuando llegué hace cinco años, venía con situaciones personales difíciles y aquí encontré en él apoyo emocional y espiritual. Me tendió la mano en el momento que más lo necesitaba”, expresó.
“Le deseo todo lo mejor en esta nueva misión, porque está preparado y seguirá entregándose con ese mismo amor a su pueblo”.
Carranza comentó sobre sus deseos con el fondo de la música de mariachi que animaba la celebración en las afueras de la iglesia.
“Fue un pastor que caminó con su gente, que entendió los problemas y acompañó a su rebaño para enfrentarlos juntos. Eso ha sido una gran enseñanza para todos nosotros”, añadió.
En medio de un contexto marcado por las redadas migratorias que han afectado a la comunidad, Carranza subrayó su cercanía en los momentos más difíciles. “Hemos sufrido mucho, especialmente las familias separadas por deportaciones, y el padre Emilio siempre estuvo a nuestro lado. Nos hizo sentir parte de esta parroquia, queridos y acompañados en nuestra fe”, concluyó.
Luis Cartagena, salvadoreño y feligrés del Sagrado Corazón desde hace más de 20 años, destacó la entrega y el liderazgo del padre Biosca Agüero a lo largo de su servicio pastoral.
“Vamos a extrañar mucho al padre Emilio. Es un hombre de Dios, muy trabajador, y le doy gracias a Dios porque aquí le tocó trabajar duro”, expresó.
Cartagena recordó especialmente el esfuerzo realizado durante la pandemia para mantener viva la vida parroquial. “El padre y la comunidad hicimos todo lo posible para volver a las celebraciones presenciales y que los feligreses pudieran recibir la comunión”, señaló.
El feligrés también reconoció los sentimientos encontrados que deja su partida. “Es una mezcla de emociones: estamos tristes porque despedimos a un gran pastor, pero también felices por él y por la Iglesia, porque ahora va a servir a otros hermanos, como lo hizo con nosotros aquí”, concluyó.
La también salvadoreña Cipriana Herrera, con 26 años en Estados Unidos, afirmó que el padre Biosca “fue un gran pastor, muy querido en el Sagrado Corazón”.
“Lo que más me agrada es que es un párroco que se involucra en los problemas. Se ganó no solo mi corazón, sino el de muchas personas por su forma de ser y su cercanía con los feligreses”, destacó.
Herrera recordó especialmente su liderazgo en momentos difíciles. “Durante la pandemia, cuando empezamos a regresar a la iglesia, el padre Biosca y los servidores nos organizaron de manera que todos pudiéramos asistir y volver a recibir la comunión”, señaló.
Asimismo, le expresó sus mejores deseos en esta nueva etapa. “Le deseo todo el éxito del mundo, que siga creciendo en su misión y ayudando a la gente como lo ha hecho desde que salió de Cuba”, añadió.
Por su parte, José Henríquez y María González, con unos diez años como miembros de la parroquia, coincidieron en que el padre Biosca “hará mucha falta”, aunque se alegran de que en la Diócesis de Venice otros fieles “podrán beneficiarse de su calidad humana y sus virtudes como pastor”.
La ordenación e instalación del obispo electo Emilio Biosca Agüero como el tercer obispo de la Diócesis de Venice se llevará a cabo el sábado 11 de julio de 2026.
