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Mientras las redadas migratorias siembran miedo en la comunidad, la solidaridad de la Iglesia es un acto de fe y de justicia

Las calles del barrio hispano de Mount Pleasant lucen vacías, peros sus vecinos evidencian su rechazo a las redadas migratorias. Foto/MV

El temor a las redadas migratorias ha calado hondo en la comunidad hispana del área metropolitana de Washington. La amenaza constante de detenciones ha alterado la rutina diaria de cientos de familias, que hoy temen hacer actividades tan cotidianas como ir de compras, llevar a sus hijos a la escuela o asistir a misa.

Sin embargo, frente a esta creciente incertidumbre, la respuesta de la Iglesia Católica ha sido clara y firme: estar unidos con quienes sufren, como lo pide el Evangelio. En medio del dolor y la angustia, no cabe duda de que la solidaridad se convierte en un valeroso refugio.

Sin embargo, ante esta creciente incertidumbre, la respuesta de la Iglesia Católica ha sido clara y firme: estar unidos a quienes sufren, como dice el Evangelio. Ante el dolor y la angustia de las personas, la solidaridad de la Iglesia les ofrece refugio y apoyo.

Agentes de ICE detienen a un hombre tras realizar una redada en el complejo de apartamentos el 5 de febrero de 2025. Foto/OSV/Kevin Mohatt, Reuters
Agentes de ICE detienen a un hombre tras realizar una redada en el complejo de apartamentos el 5 de febrero de 2025. Foto/OSV/Kevin Mohatt, Reuters

Una Iglesia presente en el dolor

Mientras los titulares reportan arrestos de inmigrantes hispanos en las calles, el despliegue de la Guardia Nacional en vecindarios vulnerables y la remoción forzada de personas sin hogar, también se visibiliza el compromiso de la Arquidiócesis Católica Romana de Washington con los más afectados.

En días recientes, Caridades Católicas de Washington ha ampliado su red de refugios, ofreciendo más de 850 camas temporales para personas sin hogar. Además, 64 parroquias arquidiocesanas —incluyendo St. Martin of Tours, Sagrado Corazón, St. Camilo, San Miguel Arcángel y otras— distribuyen semanalmente alimentos a cientos de familias migrantes y de bajos recursos. Algunas también ofrecen comidas calientes y apoyo paralegal.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) recientemente reafirmó su compromiso de acoger a inmigrantes y refugiados con dignidad y humanidad, sin comprometer la seguridad nacional.

Falsas alarmas y realidades dolorosas

En medio del clima de miedo, la desinformación también contribuye al pánico. Hace unos días, circularon reportes erróneos sobre el arresto de feligreses dentro de una parroquia hispana. El padre franciscano capuchino Emilio Biosca Agüero aclaró que “ninguna de las detenciones ocurrió dentro de la iglesia ni durante misas. Las detenciones se realizaron en días laborables, en diferentes puntos del Distrito de Columbia”.

El sacerdote también destacó que, ante el evidente temor de sus feligreses, muchas parroquias han comenzado a ofrecer apoyo legal, cartas de solidaridad y asistencia para el cuidado de menores. También se organizan visitas domiciliarias y entrega de alimentos para quienes prefieren no salir de casa.

“Debemos ser prudentes, pero no alarmistas”, subrayó Biosca. “Las misas y actividades parroquiales siguen siendo seguras. Cualquier anormalidad será comunicada de inmediato. Es vital mantener el diálogo con sacerdotes y líderes comunitarios”.

La respuesta de la Iglesia

Durante las redadas migratorias, al menos 15 feligreses de parroquias de la arquidiócesis fueron arrestados. Ante esta situación, el obispo auxiliar de Washington, Evelio Menjívar Ayala, anunció que se reunirá en privado con las familias afectadas para coordinar apoyo pastoral y legal.

Uno de los casos más dramáticos es el de una madre hispana con cinco hijos, cuyo esposo fue detenido por su estatus migratorio. La familia cuenta con el respaldo solidario de fieles de Silver Spring, Maryland, que han asumido tareas de acompañamiento y apoyo económico.

En una entrevista con CNN el 1 de julio, el cardenal Robert W. McElroy, arzobispo de Washington criticó duramente la política de deportación masiva de inmigrantes indocumentados del Gobierno de Trump.

“Esto no solo es incompatible con la doctrina católica, sino también inhumano y moralmente repugnante”, dijo el cardenal McElroy.

En una entrevista del 6 de marzo con el Catholic Standard y El Pregonero, el cardenal McElroy afirmó que, al etiquetar a los inmigrantes como delincuentes, “los deshumanizamos, los consideramos como el otro, como diferentes a nosotros. Por lo tanto, está bien tratarlos como inferiores, como menos humanos que nosotros. Eso es muy peligroso… Como cristianos, debemos alzar la voz y decir: ‘Estos son nuestros vecinos. Son hombres, mujeres y niños que conocemos y llevan una vida digna. No son delincuentes’.

La mayoría de esos inmigrantes, dijo el cardenal, “son hombres, mujeres, niños y familias que a menudo han tenido que huir de situaciones terribles de injusticia o degradación económica o de peligro para su persona por parte de las pandillas… Estas son personas que han tenido que huir aquí y viven entre nosotros de una manera tan ejemplar”.

Testimonios de fe en las Cortes

La solidaridad también se hace presente fuera de las iglesias. El martes 26 de agosto, un sacerdote de la arquidiócesis acompañó a un feligrés con tobillera electrónica a su cita en la Corte de Inmigración de Annandale, Virginia. “El miedo a la deportación es enorme cuando se tiene una familia establecida en el área metropolitana desde hace años. Pero aquí estamos, para ayudar en lo que podamos”, dijo el sacerdote.

Escenas similares se repiten en Baltimore, donde líderes católicos, abogados pro-bono y religiosos se presentan diariamente para asistir a inmigrantes detenidos.

Esperanza en movimiento

En este contexto, la arquidiócesis se prepara para celebrar la 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (JMMR) el próximo domingo 28 de septiembre, bajo el lema “Migrantes, misioneros de la esperanza”. La jornada incluirá una reflexión comunitaria, una procesión y una solemne eucaristía.

La conmemoración de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado comenzará a las 2:30 p.m. en la parroquia Sagrado Corazón, en el barrio latino de Mount Pleasant, y culminará con una misa en la Catedral de San Mateo Apóstol a las 5:30 p.m., presidida por el cardenal Robert McElroy. Se espera una gran participación de jóvenes y adultos en esta jornada de fe y resistencia.

Cifras que preocupan

Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en los primeros 200 días del Gobierno del presidente republicano Donald Trump, se han arrestado más de 352.000 inmigrantes indocumentados y deportado 324.000, lo que equivale a un promedio de 1.620 deportaciones diarias.

Datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) muestran que los arrestos son más frecuentes en Estados controlados por funcionarios republicanos, donde los inmigrantes que han sido liberados -luego de cumplir su condena por delitos menores- son entregados al servicio de inmigración para su deportación. Mientras tanto, en estados liderados por demócratas, las detenciones se efectúan en centros laborales y comunidades con alta presencia hispana.

Pero frente al miedo, la incertidumbre y la injusticia que enfrentan los inmigrantes del país, la comunidad católica se reafirma como un espacio de acogida, consuelo y acción concreta. Es vital permanecer unidos con quienes sufren no solo es un acto de fe, sino también un acto de justicia. En tiempos oscuros, la solidaridad brilla con más fuerza.



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