La posibilidad de acceder a una carrera universitaria con menos obstáculos económicos y administrativos se abre para los graduados de cinco escuelas secundarias católicas vinculadas a la Arquidiócesis de Baltimore, gracias a un acuerdo con Mount St. Mary’s University que contempla admisión garantizada y becas renovables de hasta $35,000 anuales.
El convenio quedó formalizado mediante un memorando de entendimiento firmado a finales de septiembre por Gerard Joyce, presidente de la citada universidad, y Gregory Farno, canciller de Educación de la Arquidiócesis de Baltimore.
La admisión garantizada está sujeta a que los estudiantes tengan un promedio académico mínimo de 3.0 y cumplan los demás requisitos de ingreso. Las escuelas participantes son: Archbishop Curley High School (Baltimore), Archbishop Spalding High School (Severn), Bishop Walsh High School (Cumberland), St. Mary’s High School (Annapolis) y Our Lady of Mount Carmel High School (Middle River).
Becas superan los $100.000
Los estudiantes que sean elegidos podrán recibir becas anuales renovables de entre $27.000 y $35.000, lo que representa un beneficio potencial de $108.000 a $140.000 durante cuatro años, siempre que mantengan las condiciones exigidas.
Asimismo, quienes presenten su solicitud antes del 1 de mayo de 2027 podrán optar a una ayuda adicional de $5.000 anuales para estudiantes procedentes de escuelas secundarias católicas, según las condiciones del programa.
El acuerdo entre Mount St. Mary’s University y la Arquidiócesis de Baltimore también contempla exenciones de tarifas de solicitud, consideración prioritaria para becas, decisiones de admisión aceleradas y actividades de orientación universitaria.
El presidente Gerard Joyce expresó su deseo de que los jóvenes fortalezcan su fe, desarrollen sus capacidades académicas y encuentren acompañamiento durante su etapa universitaria: “Como padre de cinco hijos educados en escuelas católicas, conozco de primera mano el valor de esta educación”.
El canciller Gregory Farno también destacó que la iniciativa amplía las oportunidades de formación profesional sin desvincular a los estudiantes de los valores y principios que orientan la educación católica.
Es importante tener en cuenta que las becas están sujetas a requisitos académicos y condiciones de renovación. Por ello, se recomienda consultar directamente con la universidad qué ayudas pueden combinarse y cuáles son los gastos adicionales.
Las familias interesadas pueden escribir a admissions@msmary.edu o visitar msmary.edu/admissions para obtener información sobre los requisitos y el proceso de solicitud.
Oportunidad para familias hispanas
La ayuda económica también tiene un significado especial para las familias inmigrantes que tienen sus hijos en escuelas católicas que aspiran a ofrecer a sus hijos mejores oportunidades educativas.
Matilde Cruz, madre mexicana parroquiana de St. Vicente de Paul de Baltimore, considera que las becas pueden aliviar una de las principales preocupaciones familiares, cómo financiar los estudios superiores: “Las becas universitarias siempre son y serán un ‘salvavidas’ para familias inmigrantes como nosotros, que solo aspiramos a que nuestros hijos se superen como hombres de bien y profesionalmente para que contribuyan al engrandecimiento de este país”, expresó Cruz.
El hondureño Jean Barahona considera que el hecho que un joven estudiante que obtenga una beca tiene un doble significado, pues significa reconocer el esfuerzo de estudiantes y los padres de familia: “Ganar una beca representa un premio al esfuerzo y compromiso del estudiante. Tengo dos hijos en la escuela católica, ambos quieren continuar sus estudios en la universidad, pero saber que existen becas disponibles genera esperanzas e ilusiones”.
Zenovia Vigil, salvadoreña con una hija que cursa el undécimo grado en Frederick Douglass High School, también ve en las becas oportunidades para alcanzar las metas educativas: “Mi hija estudia en una escuela pública, pero yo sueño con que mi muchacha pueda ir a la universidad, se convierta en enfermera y ayude a sus hermanos. Para el saber que existen becas disponibles me da esperanza, veo que es posible que mi pequeña siga estudiando y tengo fe que ella pueda obtener el apoyo financiero para que cumpla sueño de ir a la universidad”.
Aunque el acuerdo está dirigido a graduados de las cinco escuelas participantes, las experiencias de estas familias reflejan una preocupación vigente en los hogares hispanos, principalmente en lo referente a que los altos costos de la matricula universitaria no se conviertan en un impedimento para continuar estudiando.
